La embarcación fue construida en 1975 y su nombre original era Polarbjørn (Oso Polar). Nuestra organización la adquirió en 1995 y lo bautizó como Arctic Sunrise.

En junio de 1996 comenzamos a trabajar con la nave en una campaña para evitar que Shell hundiera la plataforma petrolera Brent Spar en aguas del Mar del Norte. A fines de ese mismo año el barco fue preparado para navegar los hielos antárticos.

En 1997 el Arctic Sunrise fue el primer buque en circunnavegar la isla James Ross en la Antártida. Hasta ese momento había sido imposible porque un puente de hielo de 200 metros de espesor lo impedía. Pero al colapsar el barco pudo rodear la isla y nos permitió documentar uno de los signos del cambio climático que afectan a la región.

La embarcación regresó varias veces al Ártico para evitar que la British Petroleum, una de las compañías petroleras más grandes del mundo, abriera una nueva plataforma de extracción de petróleo en medio del mar que pondría en serio riesgo el ecosistema marino.

Nuestra tripulación a bordo del Arctic Sunrise también se opuso a embarcaciones japonesas que intentaban cazar ballenas en el océano Antártico para sostener su programa científico. En 2006 el buque ballenero Nisshin Maru chocó a la nave en aguas antárticas cuando se interponía entre los arponeros y las ballenas.

Durante 2009 el Arctic Sunrise recorrió las aguas de Groenlandia y del Ártico para documentar los efectos del cambio climático en la zona.

A fines de 2010 la nave participó en una expedición de tres meses en el Golfo de México para investigar el impacto del derrame de petróleo causado por la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, propiedad de la empresa British Petroleum. Hasta el día de hoy es el mayor vertido de petróleo en forma accidental en el mar de la historia.

A comienzos de 2011 comenzamos el Free Coal Future Tour (Gira Futuro libre de carbón) a bordo del Arctic Sunrise. El barco partió de Wilmington, Carolina del Norte, Estados Unidos, y realizó paradas en Filadelfia, Nueva York y Boston. La gira reunió a diversas comunidades para compartir estrategias, información y soluciones. Además, se trabajó en dinamizar campañas y grupos de apoyo locales contra las plantas de carbón.

En septiembre de 2013, un grupo de 28 activistas de Greenpeace (entre ellos los argentinos Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi) y dos reporteros gráficos independientes participaron en una acción a bordo del Arctic Sunrise. Su fin era impedir que la plataforma petrolera de la empresa estatal rusa Gazprom desarrollara la primera perforación de petróleo del mundo en el mar del Ártico.

Efectivos rusos capturaron la embarcación y las 30 personas involucradas en la protesta pacífica fueron detenidas. Después de dos meses en prisión se les otorgó la excarcelación bajo fianza y a fin de año recibieron la amnistía por parte de las autoridades del país. Finalmente, todos pudieron regresar a sus hogares. Por su parte, el Arctic Sunrise estuvo retenido en Rusia hasta junio de 2014.

En noviembre del mismo año la nave fue parte de una acción contra un proyecto de explotación de petróleo de la multinacional Repsol en la región de las Islas Canarias. Cuando los activistas de Greenpeace se aproximaron a bordo de gomones al buque de perforación petrolera Rowan Renaissance fueron interceptados violentamente por la Armada Española que custodiaba la nave. El Arctic Sunrise estuvo retenido allí durante ocho días.

En junio de 2016 organizamos un concierto histórico en el Ártico para pedirle a la comisión OSPAR (que adopta medidas para la protección del medio ambiente marino del Atlántico del Nordeste) que asegure la creación de la primera zona protegida en aguas internacionales del océano Ártico. El pianista y compositor Ludovico Einaudi llegó hasta Svalbard, Noruega, a bordo de nuestro rompehielos e interpretó una pieza original frente a un glaciar.

A comienzos de 2018 el Arctic Sunrise llegó a la Antártida. Nuestra organización realizó una expedición junto a un grupo de científicos para impulsar la creación de la mayor área marina protegida del mundo en las aguas del continente: un santuario en el océano Antártico. Un grupo de activistas se enfrentó al buque de arrastre ucraniano More Sodruzhestva en protesta a la pesca intensiva de krill cerca del extremo norte de la Península Antártica. Además, este viaje nos permitió revelar las primeras imágenes del fondo marino en una región nunca antes explorada por el hombre.

En abril de 2019 iniciamos un recorrido de casi un año desde el Ártico a la Antártida a bordo de nuestro rompehielos y del barco Esperanza. Así buscamos exponer las amenazas que enfrentan los océanos y pedir por un tratado global que proteja las aguas internacionales.