El Rainbow Warrior III es la primera nave de nuestra flota especialmente diseñada y construida desde cero teniendo en cuenta la sostenibilidad. La financiación para su fabricación provino de más de 100 mil donaciones individuales.

El barco fue bautizado el 14 de octubre de 2011, con motivo de la celebración de los 40 años de Greenpeace. Así se convirtió en el sucesor de dos embarcaciones anteriores que llevaron el mismo nombre (Rainbow Warrior y Rainbow Warrior II).

El Rainbow Warrior III llegó a la Argentina por primera vez en 2012 y regresó en 2017. El Rainbow Warrior II nos visitó en 1992.


Características del Rainbow Warrior III

El Rainbow Warrior III está registrado como buque ecológico y tiene un Pasaporte Verde. Esto significa que cumple con los estándares medioambientales más altos.

El buque fue construido principalmente para navegar a vela (utiliza energía eólica en lugar de combustibles fósiles), con la opción de cambiar a propulsión diésel-eléctrica en condiciones climáticas inadecuadas. La potencia para la navegación es generada por velas de 1260 metros cuadrados en un sistema de mástiles con forma de A de 55 metros de altura.

– El consumo de combustible es muy bajo debido a la forma del casco.
– Tiene un sistema de pintura ecológico (Ecospeed).
– Realiza el tratamiento biológico de aguas negras y grises.
– Cuenta con un sistema central de llenado y ventilación para el combustible y aceites con el fin de evitar derrames.

La nave mide 57,92 metros de largo (eslora). Su velocidad máxima es de 14 nudos y pesa 872 toneladas.


Los hechos más importantes en la historia del Rainbow Warrior


Rainbow Warrior I

La nave fue construida en 1955 y funcionaba como barco pesquero. Su nombre original era Sir William Hardy.
Comenzó a ser parte de nuestra organización en 1978 y lo bautizamos Rainbow Warrior (Guerrero del Arcoiris). El nombre proviene de una profecía de los indios Cree: Llegará un tiempo en el que la Tierra se enferme y cuando eso pase, los indígenas recobrarán su espíritu y reunirán a personas de todas las naciones, colores y creencias, ellos creerán en los actos y no en las palabras. Ellos trabajarán para sanar la Tierra… ellos serán conocidos como los “Guerreros del Arco Iris”.

1978
El Rainbow Warrior se dirigió hasta Torness, Escocia, donde se había propuesto la construcción de una central nuclear.

Durante el mismo año, la tripulación de la nave enfrentó a balleneros islandeses en el océano Atlántico Norte.

Además, expuso al barco clandestino Gem, que arrojaba desechos nucleares a la trinchera atlántica.

1979
Como parte de nuestra campaña en contra de la caza de ballenas, el Rainbow Warrior ingresó en las aguas de Islandia. Allí fue interceptado y detenido por lanchas cañoneras. Meses después, un equipo de Greenpeace regresó al país a bordo del buque e impidió la matanza de estos cetáceos. El barco estuvo retenido otra vez y los miembros de nuestra organización fueron arrestados ilegalmente.

1980
El Rainbow Warrior llegó a España para ser parte de las protestas contra la caza de ballenas en el país. Las autoridades capturaron y retuvieron el buque en el puerto militar de Ferrol, y retiraron partes del sistema de propulsión. Después de estar embargado durante cinco meses, los miembros de la tripulación pudieron ingresar a la nave y colocar piezas de repuesto. Así lograron escapar a bordo del velero. La marina española intentó atraparlo, pero el barco llegó a salvo a Guernsey, una de las islas del Canal de la Mancha.

Durante el mismo año, el buque cruzó el océano Atlántico Norte en el marco de una campaña contra la matanza de focas en la costa este de Canadá. Los miembros de la tripulación de Greenpeace tiñieron pieles de estos animales (que iban a ser comercializadas) y de esta manera, ya no pudieron ser vendidas. Por este motivo fueron arrestados.

1982
El Rainbow Warrior regresó a Canadá, donde varios integrantes de la tripulación de Greenpeace estuvieron bajo arresto por salvar la vida de cientos de focas. Durante nuestra campaña contra la caza de estos mamíferos, la Comunidad Económica Europea (CEE) anunció la prohibición de la importación de pieles de cachorros de foca. Así se iniciaba el fin de la industria del sellado comercial.

1983
Un equipo de Greenpeace llegó a Siberia a bordo del Rainbow Warrior para documentar operaciones ilegales de caza en Lorino, Rusia. Allí morían cientos de ballenas grises cada año. Siete integrantes del grupo estuvieron detenidos durante cinco días, pero finalmente fueron liberados gracias a una protesta internacional contra la cacería de ballenas.

1984
En el marco de nuestra campaña contra los tóxicos, el Rainbow Warrior navegó a través del Canal de Panamá hacia el Golfo de México para protestar contra la incineración de productos químicos tóxicos en los océanos.
Durante el mismo año, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) revocó el permiso para quemar en el Golfo.

1985
En julio el Rainbow Warrior se encontraba amarrado en el puerto de Auckland, Nueva Zelanda, preparado para partir hacia el atolón de Mururoa, Francia, donde se estaban realizando ensayos con armas nucleares.
Con el objetivo de frenar esta acción, miembros de los servicios secretos franceses colocaron dos bombas en el casco del barco. Este atentado provocó la muerte del fotógrafo portugués Fernando Pereira y el hundimiento de la nave.
Un tribunal internacional condenó a Francia y nuestra organización recibió una indemnización. Además, el gobierno francés le dio una compensación a la familia de Pereira. El dinero que obtuvimos nos permitió adquirir un nuevo navío. Así comenzaba la historia del Rainbow Warrior II.


Rainbow Warrior II

El buque fue construido en 1957 y funcionaba como pesquero de arrastre. En 1989 comenzó a formar parte de nuestra organización y lo reconstruimos con el objetivo de minimizar al máximo su impacto sobre el medio ambiente.

1991
En agosto el Rainbow Warrior navegó a través de las aguas de Valdez, en Alaska. Un equipo de Greenpeace realizó investigaciones y acciones directas sobre los impactos del derrame de petróleo que había provocado el buque Exxon Valdez en 1989, cuando encalló en la bahía del Príncipe Guillermo. La nave derramó 11 millones de galones de crudo, lo que equivale a 41 millones de litros, y generó un desastre ecológico.

1992
El Rainbow Warrior llegó a Río de Janeiro, Brasil, para estar presente durante la celebración de la Cumbre de la Tierra, un evento planificado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Nuestra embarcación también participó en una protesta en contra de la Central Nuclear de Atucha, en la provincia de Buenos Aires.

1995-1996
El presidente de Francia, Jacques Chirac, anunció que volverían a realizarse pruebas nucleares en el océano Pacífico luego de una moratoria de tres años. Por esta razón, un equipo de Greenpeace se dirigió al atolón de Mururoa, en la Polinesia Francesa, a bordo del Rainbow Warrior. Luego de ser perseguido por tres buques de guerra, nuestro barco fue abordado por veinte comandos de la Armada de ese país.

Gracias a la presión internacional, Francia anunció el fin de las pruebas nucleares en el océano Pacífico en febrero de 1996.

2002
En noviembre, el buque petrolero Prestige se hundió frente a las costas de Galicia, España. Se derramaron aproximadamente 10 mil toneladas de fuel, el derivado de petróleo menos biodegradable, y esto provocó una catástrofe ambiental. Al mes siguiente, el Rainbow Warrior y otros 150 barcos navegaron cerca de la ciudad portuaria de La Coruña para protestar por la débil respuesta de las autoridades frente a este desastre. Más de 2 mil personas se unieron a la manifestación marítima en la orilla del puerto.

2003
El Rainbow Warrior regresó a España en el marco de una campaña para denunciar la comercialización de madera proveniente de la tala ilegal de bosques. El equipo de Greenpeace, a bordo del barco, impidió que el carguero Honour, que trasladaba madera tropical obtenida a través de la tala ilegal en Camerún, accediera al puerto de Valencia.
Después de esta acción, nuestro velero fue abordado por 50 agentes de la Guardia Civil española. El capitán y cuatro tripulantes más fueron arrestados y la nave estuvo retenida en el puerto durante 25 días.

2005
Un equipo de Greenpeace viajó hasta a Indonesia en el Rainbow Warrior para colaborar con las organizaciones Médicos Sin Fronteras (MSF), Unicef y Acción Contra el Hambre en el reparto de suministros de emergencia luego del maremoto ocurrido en el océano Índico.

2006
Miembros de Greenpeace llegaron a Chipre y el Líbano a bordo del Rainbow Warrior para entregar toneladas de suministros en nombre de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).

El agosto, nuestro buque se dirigió hacia el puerto de Marsella, en Francia, en el marco de la campaña para denunciar la sobrepesca de atún rojo en el mar Mediterráneo.  Al llegar, el barco fue bloqueado por una flota de atuneros franceses y no pudo ingresar al puerto, pero esta acción llevó a que la situación del atún se difundiera en la prensa mundial.

2007
En noviembre, la tripulación a bordo del Rainbow Warrior bloqueó durante tres días al buque MT Westama en el puerto de Dumai, en Sumatra, Indonesia. La embarcación transportaba más de 30 mil toneladas de aceite crudo de palma. A través de esta acción expusimos que el cultivo de palma provoca la destrucción de bosques tropicales.

2008
En mayo, un equipo de Greenpeace llegó hasta Filipinas en el Rainbow Warrior y bloqueó los envíos de carbón en la planta de energía Pagbilao. La acción se realizó como forma de protesta por la inminente expansión del lugar.

En septiembre, integrantes de la Marina de Israel abordaron nuestro velero en un área militar restringida, cerca de la planta de carbón de Ashkelon. 14 activistas y el capitán fueron arrestados.

2009
En julio, el equipo a bordo del Rainbow Warrior evitó el escape del buque de pesca ilegal Frederica II y lo mantuvo a la vista hasta la llegada de la Guardia Costera italiana. Las autoridades marítimas pudieron confiscar 15 kilómetros de redes de deriva y una captura no permitida de atunes y pez espada.

2010
En mayo, el Rainbow Warrior inició su participación en nuestra campaña para defender el Mar Mediterráneo y detener las operaciones destructivas de pesca de atún rojo.

2011
En enero, los activistas que viajaban a bordo de nuestro velero evitaron que el barco MV Lung Yuin zarpara desde Taiwán. La nave tenía como objetivo cargar atún del océano Pacífico para venderlo en Japón, Taiwán y Estados Unidos.

En agosto, después de 52 años en el mar (21 años como un barco de campaña de Greenpeace), donamos el Rainbow Warrior II a la organización Friendship de Bangladesh para que lo utilice como buque hospital y pueda asistir a comunidades en riesgo sanitario.


Rainbow Warrior III

2012
El barco realizó una gira inaugural por la costa este de los Estados Unidos.

Durante el mismo año visitó Brasil, en el marco de la campaña Deforestación Cero, y llegó a Argentina para celebrar los 25 años de Greenpeace en el país.

Además, un equipo de nuestra organización realizó una expedición por el océano Índico con el fin de documentar casos de pesca excesiva.

2014
En febrero, el Rainbow Warrior III arribó al puerto de Cartagena, Colombia, como símbolo de la llegada de Greenpeace al país.

2015
En julio, un equipo de nuestra organización realizó un reclamo contra los barcos de carbón en Australia, a bordo del Rainbow Warrior. El carbón es el combustible fósil que más contribuye al cambio climático.

2016
En agosto, miembros de Greenpeace viajaron al Líbano en el Rainbow Warrior III con el fin de lanzar una campaña para promover el uso de la energía solar en los países mediterráneos.

En noviembre, nuestro barco llegó a Marruecos, donde se desarrollaba la 22ª Convención Mundial sobre el Cambio Climático.

Y a fines de año un equipo de Greenpeace arribó a México en el marco de la Conferencia de las Partes (COP13) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). Allí se discutieron temas clave para la conservación de la biodiversidad marina, agrícola y forestal.

2017
En enero, el Rainbow Warrior III visitó Cuba por primera vez. Miembros de Greenpeace viajaron hasta allí para fomentar la agricultura ecológica y facilitar el intercambio entre científicos y agricultores mexicanos y cubanos.

Durante el mes siguiente, nuestro velero recorrió Chile con el fin de apoyar la campaña ¨Salvemos los mares del fin del mundo¨ y lograr la protección de las aguas de la región de Magallanes ante el avance de la salmonicultura.

En abril del mismo año la embarcación llegó a Buenos Aires para celebrar los 30 años de Greenpeace en Argentina.