Con gomones y kayaks, activistas de Greenpeace desplegaron un cartel de 230 m2 sobre el río Bermejo, límite entre las provincias de Chaco y Formosa, para reclamar Deforestación Cero y la protección de los menos de 20 yaguaretés que se estima sobreviven en el Gran Chaco argentino. La organización denunció que durante la primera mitad del 2022 se desmontaron más de 40.000 hectáreas en el norte del país. © Nicolás Mendiola / Greenpeace

La deforestación es un verdadero ecocidio, que genera cambio climático;  inundaciones; enfermedades; desalojos de campesinos e indígenas; pérdida de alimentos, maderas y medicinas; y desaparición de especies en peligro de extinción, como el yaguareté.

El informe anual de desmontes de Greenpeace revela que durante 2021 casi la mitad de la deforestación del norte se produjo en Santiago del Estero, y más del 80 por ciento fue ilegal. En Chaco las topadoras arrasaron 18 mil hectáreas, a pesar de que los desmontes están suspendidos por la justicia provincial.

Resulta evidente que las multas no son suficientes para desalentar desmontes e incendios forestales; y los responsables rara vez son obligados a reforestar. En muchos casos es clara la complicidad de funcionarios

En base a nuestra comparación imágenes de satelitales tan solo desde enero hasta agosto 2022 estas son las superficies desmontadas en las 4 provincias que acumulan la mayor cantidad de desmontes:

CHACO 17.281 hectáreas
FORMOSA  14.780 hectáreas
SALTA 8.587 hectáreas
SANTIAGO DEL ESTERO 21.563 hectáreas

TOTAL Provincias del Norte: 62.211 hectáreas (2022)

Es suicida que se siga desmontando, ahora y siempre. En las últimas tres décadas perdimos cerca de 8 millones de hectáreas. Estamos en emergencia forestal-

Por eso, desde Greenpeace exigimos que se garantice “Deforestación Cero” y presentamos una medida cautelar reclamando la suspensión de los desmontes en las cuatro provincias demandadas que son hábitat del yafuareté: Formosa, Chaco, Salta y Santiago del Estero.

La demanda judicial de Greenpeace detalla cómo los gobiernos provinciales violaron la normativa forestal nacional mediante la realización de recategorizaciones prediales para autorizar desmontes en bosques protegidos (Salta y Chaco); la autorización de desmontes selectivos para ganadería donde no está permitido (Santiago del Estero y Chaco); y la elaboración de un Ordenamiento Territorial que permite desmontar en el 75% de sus bosques (Formosa). 

SALTA

Según datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación y del monitoreo satelital de Greenpeace, desde la aprobación la Ley de Bosques (fines de 2007) hasta diciembre del año 2021, en la provincia de Salta se deforestaron 694.834 hectáreas, una superficie equivalente a 35 veces la Ciudad de Buenos Aires. 

Uno de los casos más graves fue el desmonte de 11.084 hectáreas que se realizó en la finca San Francisco, cerca del límite con Bolivia, en un área protegida por la Ley de Bosques y en muy buen estado de conservación. Su dueño es Ignacio García del Río, integrante del directorio de la Sociedad Rural Salteña, quien obtuvo un permiso irregular del anterior gobierno provincial para cambiar la zonificación y deforestar. La estancia se terminó de desmontar en 2020, mientras estaban vigentes las restricciones por la pandemia de Covid-19. 

FORMOSA

En mayo de 2022 Greenpeace recorrió la provincia de Formosa y documentó desmontes en cinco fincas. La organización ecologista denunció que, desde la sanción de la Ley de Bosques a fines de 2007, en lugar de disminuir, la deforestación allí se cuadruplicó.

Formosa es una de las provincias con más deforestación de las últimas décadas. Según datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y del monitoreo satelital que realiza Greenpeace, entre 2008 y 2021 en Formosa se desmontaron 449.646 hectáreas, unas 32.000 hectáreas por año. Esto es cuatro veces más que lo que se deforestó en la provincia entre 2002 y 2006, un promedio de 7.500 hectáreas anuales.

CHACO

En el marco del proceso de actualización del Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos de Chaco, Greenpeace le envió una carta al gobernador Jorge Capitanich reclamando que el nuevo mapa no valide los desmontes ilegales y que los mismos sean restaurados; que se respeten los territorios indígenas, que se garantice la participación de campesinos e indígenas en los talleres, que se mantengan amplias zonas forestales continuas para la supervivencia de grandes mamíferos, como el yaguareté y que no permita más desmontes.

Teniendo en cuenta que Argentina firmó en la última Cumbre Climática un compromiso de Deforestación Cero para el año 2030, y que la provincia de Chaco ya perdió más de la mitad de sus bosques nativos (454.874 hectáreas desde la sanción Ley Nacional 26.331), el nuevo Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos de Chaco no debe habilitar nuevas zonas para desmonte, resultando necesario eliminar del mismo la Categoría III – verde.

SANTIAGO DEL ESTERO

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Casi la mitad de los desmontes de todo 2021 se produjeron en Santiago del Estero. Más grave aún es que más del 80% de la deforestación en dicha provincia fue ilegal, ya que se realizó en bosques clasificados en las Categorías I, Rojo y II, Amarillo, donde no se permiten desmontes. 

Foto: Martín Katz / Greenpeace

En septiembre 2022 activistas de Greenpeace bloquearon cuatro topadoras que se encontraban desmontando en Santiago del Estero donde la Ley Nacional de Bosques no lo permite. Las cuatro topadoras estaban arrasando cerca de 3.000 hectáreas de bosques en cuatro fincas ubicadas entre las localidades de Añatuya y Campo Gallo. Las mismas fueron detectadas mediante imágenes satelitales y sobrevuelos en helicóptero. Los activistas de la organización ecologista se interpusieron entre las máquinas y el bosque, y luego bloquearon su funcionamiento mediante la instalación de cepos en las palancas de manejo.   

Desmontes y enfermedades

Un factor que está aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades es la pérdida de bosques y el deterioro ambiental. 

¿Por qué? 

El desmonte y la deforestación están permitiendo que los seres humanos entren en contacto con poblaciones de fauna silvestre portadoras de virus, bacterias y otros microorganismos a los que, generalmente, las personas no habían estado expuestas. El resultado es un incremento de las llamadas enfermedades zoonóticas (que proceden de los animales). 

Además, alrededor del 30% de los brotes de enfermedades como el virus Nipah, Zika y el Ébola están relacionados con el cambio de uso de la tierra.

En nuestro país la deforestación (y sus consecuencias, como las inundaciones), el agronegocio, la falta de acceso a agua potable y la pobre asistencia alimentaria agravan la situación para muchas familias que necesitan ayuda humanitaria. 

El avance de la frontera agropecuaria aumenta la destrucción de bosques y los conflictos territoriales entre pueblos originarios y empresarios, los cuales compran fincas que, históricamente, pertenecen a territorio indígena y las deforestan, en su mayor parte para ganadería intensiva y cultivo de soja transgénica.

Para los pueblos originarios, esto reduce de manera drástica sus posibilidades de obtener alimentos, medicinas y maderas para su sustento y forma de vida. Desde Greenpeace apoyamos el acuerdo justo y equitativo de derechos indígenas pendientes y cuestiones relacionadas con los títulos, como temas fundamentales para desarrollar sociedades sustentables.

Desmontes para ganadería

Desmontes ilegales de Inversora Juramento S.A.: 700 hectáreas de bosques protegidos en fincas Jumealito, Pozo del Breal y Pozo de la Pinchana (Salta)

Los ambiciosos planes de expansión de la ganadería intensiva en el norte del país van a contramano de la actual crisis sanitaria, climática y de biodiversidad, y además, ponen en riesgo a nuestros últimos bosques nativos. 

Muchos de los grandes productores agropecuarios no son de la región chaqueña: provienen de la región pampeana (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe) y en algunos casos del exterior. 

En vez de adaptarse a las limitaciones y las posibilidades que les brinda el ecosistema chaqueño para producir, deciden transformarlo, destruyéndolo.

Esta “pampeanización del Gran Chaco” se produce, fundamentalmente, porque el precio de una hectárea en el norte oscila entre los 300 y 500 dólares (con bosques), mientras que en la zona pampeana su valor ronda entre los 10 mil y 15 mil dólares. 

¿Por qué se sigue desmontando a pesar de que existen leyes para proteger los bosques?

¿Sabías que a quien destruye bosques nativos sólo le basta pagar una multa para poder seguir haciéndolo? Hoy en día estas multas no son suficientes para desalentar la deforestación  y, salvo unas pocas excepciones, los bosques desmontados no se reforestan.

Muchas de las personas que desmontan toman a esa sanción como un simple costo de producción y así, sin ningún problema, violan la ley nacional que protege nuestros bosques.

Por otra parte, en varios casos es clara la complicidad de los funcionarios en la violación de la normativa forestal, al autorizar desmontes donde no está permitido.

Es por eso que desde Greenpeace presionamos para dar impulso a una Ley de Delitos Forestales que considere a la destrucción de bosques nativos como un delito penal
, sin posibilidad de evadirlo con el pago de multas económicas.

Necesitamos que la destrucción de la naturaleza sea considerada un crimen. Quienes desmontan tienen que sentir una condena social que los avergüence y además, deben saber que no les conviene dañar nuestro planeta.

Donde sea que se destruyan, desmonten o incendien bosques nativos ahí estaremos para protegerlos, exponiendo y denunciando el crimen ambiental.

Los 5 datos que tenés que saber:

1. El 75% de la deforestación en Argentina se concentra en las provincias de Salta, Santiago del Estero, Chaco y Formosa.

2. Los bosques y selvas concentran más de la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta.

Defender los bosques es indispensable para nuestra vida:

De ellos obtenemos alimento, madera y medicinas.

Son el hogar y el sustento de miles de comunidades indígenas y campesinas.

Ayudan a regular el clima, a mantener las fuentes y los caudales de agua y a conservar los suelos.

3. Los bosques son, posiblemente, nuestro patrimonio natural más importante, pero también el más amenazado y depredado. Los desmontes e incendios forestales provocan inundaciones, desertificación y cambio climático.

4. Menos bosques significan más inundaciones y más enfermedades. 

5. La actual crisis sanitaria, climática y de biodiversidad que estamos sufriendo nos obliga a actuar en consecuencia.

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