A pesar de que el desmonte es una actividad que se encuentra suspendida durante la cuarentena, monitoreamos con imágenes satelitales y descubrimos que en las provincias de Salta, Santiago del Estero, Formosa y Chaco se arrasaron más de 21.000 hectáreas de bosques desde que comenzó el aislamiento.

Estas cuatro provincias concentran el 80% de la deforestación en Argentina. Es suicida que se siga desmontando, ahora y siempre. En las últimas tres décadas perdimos cerca de 8 millones de hectáreas y somos uno de los 10 países que más destruyen sus bosques.

No solo estamos en emergencia sanitaria, también en emergencia forestal y climática. Más desmonte significa más inundaciones, más desalojos de comunidades campesinas e indígenas, más desaparición de especies en peligro de extinción y más enfermedades. Destruir bosques es un crimen.

Por eso, exigimos a los gobernadores de Salta (Gustavo Sáenz), Santiago del Estero (Gerardo Zamora), Chaco (Jorge Capitanich) y Formosa (Gildo Insfrán) que decreten la emergencia forestal y prohíban los desmontes de manera inmediata para siempre. 

El monitoreo de deforestación que realiza Greenpeace reveló que a pesar de las restricciones se arrasaron más bosques este año que en el mismo período de 2019. La comparación de imágenes satelitales del norte del país, demostró que entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2020 se desmontaron 38.852 hectáreas de bosques nativos, unas 2.000 hectáreas más que durante el primer semestre del año pasado.

Desmontes y enfermedades

Un factor que está aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades es la pérdida de bosques y el deterioro ambiental. 

¿Por qué? 

El desmonte y la deforestación están permitiendo que los seres humanos entren en contacto con poblaciones de fauna silvestre portadoras de virus, bacterias y otros microorganismos a los que, generalmente, las personas no habían estado expuestas.
El resultado es un incremento de las llamadas enfermedades zoonóticas (que proceden de los animales). 

Además, alrededor del 30% de los brotes de enfermedades como el virus Nipah, Zika y el Ébola están relacionados con el cambio de uso de la tierra.

En nuestro país la deforestación (y sus consecuencias, como las inundaciones), el agronegocio, la falta de acceso a agua potable y la pobre asistencia alimentaria agravan la situación para muchas familias que necesitan ayuda humanitaria. 

El avance de la frontera agropecuaria aumenta la destrucción de bosques y los conflictos territoriales entre pueblos originarios y empresarios, los cuales compran fincas que, históricamente, pertenecen a territorio indígena y las deforestan, en su mayor parte para ganadería intensiva y cultivo de soja transgénica.

Para los pueblos originarios, esto reduce de manera drástica sus posibilidades de obtener alimentos, medicinas y maderas para su sustento y forma de vida. Desde Greenpeace apoyamos el acuerdo justo y equitativo de derechos indígenas pendientes y cuestiones relacionadas con los títulos, como temas fundamentales para desarrollar sociedades sustentables.

Desmontes para ganadería

Desmontes ilegales de Inversora Juramento S.A.: 700 hectáreas de bosques protegidos en fincas Jumealito, Pozo del Breal y Pozo de la Pinchana (Salta)

Los ambiciosos planes de expansión de la ganadería intensiva en el norte del país van a contramano de la actual crisis sanitaria, climática y de biodiversidad, y además, ponen en riesgo a nuestros últimos bosques nativos. 

Muchos de los grandes productores agropecuarios no son de la región chaqueña: provienen de la región pampeana (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe) y en algunos casos del exterior. 

En vez de adaptarse a las limitaciones y las posibilidades que les brinda el ecosistema chaqueño para producir, deciden transformarlo, destruyéndolo.

Esta “pampeanización del Gran Chaco” se produce, fundamentalmente, porque el precio de una hectárea en el norte oscila entre los 300 y 500 dólares (con bosques), mientras que en la zona pampeana su valor ronda entre los 10 mil y 15 mil dólares. 

¿Por qué se sigue desmontando a pesar de que existen leyes para proteger los bosques?

¿Sabías que a quien destruye bosques nativos sólo le basta pagar una multa para poder seguir haciéndolo? Hoy en día estas multas no son suficientes para desalentar la deforestación  y, salvo unas pocas excepciones, los bosques desmontados no se reforestan.

Muchas de las personas que desmontan toman a esa sanción como un simple costo de producción y así, sin ningún problema, violan la ley nacional que protege nuestros bosques.

Por otra parte, en varios casos es clara la complicidad de los funcionarios en la violación de la normativa forestal, al autorizar desmontes donde no está permitido.

Es por eso que desde Greenpeace presionamos para dar impulso a una Ley de Delitos Forestales que considere a la destrucción de bosques nativos como un delito penal
, sin posibilidad de evadirlo con el pago de multas económicas.

Necesitamos que la destrucción de la naturaleza sea considerada un crimen. Quienes desmontan tienen que sentir una condena social que los avergüence y además, deben saber que no les conviene dañar nuestro planeta.

Donde sea que se destruyan, desmonten o incendien bosques nativos ahí estaremos para protegerlos, exponiendo y denunciando el crimen ambiental.

#DestruirBosquesEsUnCrimen y por eso hoy exigimos a los gobernadores de Salta (Gustavo Sáenz), Santiago del Estero (Gerardo Zamora), Chaco (Jorge Capitanich) y Formosa (Gildo Insfrán) que decreten la emergencia forestal y prohíban los desmontes de manera inmediata para siempre. No podemos perder ni una hectárea mas, exigimos Deforestación Cero en el norte de Argentina.

Los 6 datos que tenés que saber

1. Argentina está entre los 10 países que más desmontaron en las últimas tres décadas: perdimos cerca de 8 millones de hectáreas de bosques (el equivalente a la superficie de la provincia de Entre Ríos).  

2. El 80% de la deforestación se concentra en las provincias de Salta, Santiago del Estero, Chaco y Formosa.

3. Los bosques y selvas concentran más de la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta.

Defender los bosques es indispensable para nuestra vida:

De ellos obtenemos alimento, madera y medicinas.

Son el hogar y el sustento de miles de comunidades indígenas y campesinas.

Ayudan a regular el clima, a mantener las fuentes y los caudales de agua y a conservar los suelos.

4. Los bosques son, posiblemente, nuestro patrimonio natural más importante, pero también el más amenazado y depredado. Los desmontes e incendios forestales provocan inundaciones, desertificación y cambio climático.

5. Menos bosques significan más inundaciones y más enfermedades. 

6. La actual crisis sanitaria, climática y de biodiversidad que estamos sufriendo nos obliga a actuar en consecuencia.

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