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Protegé el Mar Argentino

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Joaquin Furriel se sumó a la campaña de Greenpeace “Protejamos el Mar Argentino” y viajó hasta Puerto Madryn para visitar el santuario ballenero de Puerto Pirámides, en la Península Valdés. Fue acompañado por Roberto Bubas, guardafauna en la península desde hace más de 25 años, que fue reconocido por su trabajo con las orcas y cuya historia inspiró la película “El Faro de las Orcas”.

El reconocido actor se sumó a la campaña de Greenpeace “Protejamos el Mar Argentino” y viajó hasta Puerto Madryn para visitar el santuario ballenero de Puerto Pirámides, en la Península Valdés. Fue acompañado por Roberto Bubas, guardafauna en la península desde hace más de 25 años, que fue reconocido por su trabajo con las orcas y cuya historia inspiró la película “El Faro de las Orcas”. 

“Estamos acá para proteger el hogar de la ballena franca austral. El Mar Argentino está en peligro por la pesca industrial que destruye el hogar de esta especie icónica para nuestro país. No permitamos que esto ocurra. Defendamos juntos el Mar Argentino”, sostuvo Joaquín Furriel, durante la visita a Pirámides. 

“La crisis del ambiente marino es una crisis que resulta de modelos económicos que depredan la naturaleza. El saqueo del recurso pesquero en los límites de nuestro Mar Argentino pone en peligro no sólo a especies emblemáticas sino también a la humanidad toda, y es nuestro deber ponerle freno”, agregó el experto Bubas. 

Según la organización ambientalista, más de 400 buques pesqueros al año se instalan en la región de altamar conocida como Agujero Azul, en el océano Atlántico. Específicamente a 500 kilómetros del Golfo de San Jorge en la Patagonia Argentina, este lugar cuenta con una plataforma continental marina que se extiende más allá de la zona económica exclusiva, lo que la convierte en una de las regiones más codiciadas por las pesqueras 

Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace, sostuvo: “Esta es otra muestra de la falta de control y regulación de las aguas internacionales que le permite a las pesqueras saquear el océano y vulnerar su biodiversidad. Solo el 1% de los océanos globales está protegido y los gobiernos en la ONU tiene la oportunidad histórica de cambiarlo y proteger al menos el 30% de los océanos para 2030. Es urgente proteger el hogar de nuestras ballenas de las amenazas de la industria pesquera”.