
Aceptar en un comercio una bolsa plástica para la compra es una de esas acciones que realizamos a diario, quizás incluso más de una vez. Lo hacemos sin dudarlo, porque nos resulta cómodo y conveniente. Sin embargo, es un hábito que tiene un costo muy alto para el ambiente. Por eso, cada 3 de julio es el Día Mundial Sin Bolsas Plásticas para llamar la atención sobre el tema.
Desde 2009, cuando comenzó a conmemorarse esta fecha, hemos entendido que una campaña así debe buscar poner el foco en iluminar por qué esta acción se ha convertido en un problema ambiental, y que esto nos permita reflexionar y desnaturalizar su uso excesivo. Este ejercicio lejos está de poner en la persona consumidora toda la responsabilidad de un producto descartable que son las empresas las que ponen en el mercado, sin dar ninguna solución cuando les llega el cierre de ciclo de vida.
¿Cuál es el problema con las bolsas plásticas?

El primer problema radica en que están pensadas para tener una utilidad muy breve: la mayoría de las veces sólo se usan por 15 minutos y luego son descartadas. Al estar hechas en base al petróleo, cuando se botan y quedan en vertederos o dispersas en la naturaleza, no se degradan ni desaparecen sino que se van desintegrando en pequeñas partículas, en un proceso que puede tardar hasta 500 años.

El otro gran problema es que utilizamos demasiadas bolsas: un colombiano gasta 288 bolsas al año, de acuerdo al Fondo Mundial para la Naturaleza. Sólo en Bogotá cada mes se consumen 45 millones de bolsas plásticas, según datos de la Federación Nacional de Comerciantes Empresarios de Colombia (FENALCO). Del total, sólo un porcentaje muy bajo llega a reciclarse.
El resultado es que son un objeto que tras unos pocos minutos de uso, permanecen en nuestros vertederos y contaminan nuestros humedales, océanos y ríos.
Las bolsas son sólo la punta del iceberg del gran problema de la contaminación plástica

Las bolsas son la puerta de entrada para hablar de una crisis más amplia: botellas, vasos, pitillos, cubiertos, envoltorios y empaques de comida forman parte del mismo modelo de plásticos de un solo uso. De hecho, estudios globales han identificado que los residuos asociados a bolsas plásticas, empaques de comida y bebida dominan la basura encontrada en ambientes acuáticos, junto con otros productos plásticos y elementos de pesca.
Por este motivo, el Día Mundial Sin Bolsas de Plástico se inscribe en una propuesta más grande, la de Julio Sin Plástico, que desafía a todas las personas a evitar la mayor cantidad posible de plástico de un solo uso durante todo el mes.
¿Cómo es el consumo de plástico en Colombia y qué consecuencias tiene?
El consumo de plásticos en nuestro país muestra que cada colombiano consume 24 kilos de plástico al año. Si bien no es de los niveles más altos del planeta igual representa un grave problema por dos razones. Primero, porque al menos el 56% son plásticos de uso único, en registros del Departamento Nacional de Planeación (DNP). Segundo, porque menos del 20% del plástico se recicla. Es decir que los plásticos que consumimos se convierten en basura enseguida y la mayoría no se reinsertan en la economía circular sino que terminan en vertederos y ambientes naturales. Como resultado, los ríos Magdalena y Amazonas se encuentran entre los 20 más contaminados por plásticos en el mundo.
12 ideas para disminuir el consumo de plásticos y ser parte del cambio
Lo bueno de los problemas, es que siempre tienen solución. Aquí compartimos diversas formas e ideas para evitar los plásticos descartables en tu día a día. Anímate a explorarlas e ir incorporando las que mejor se adapten a tu estilo de vida.
1. No al Plástico de Un Solo Uso. Está en vigencia en Colombia que prohíbe la producción , comercialización y exportación de plásticos de un solo uso como pitillos, copitos, platos, palitos de globos, cubiertos, al igual que los vasos y envases hechos de poliestireno expandido. Esta prohibición es una oportunidad magnífica para implementarla y ayudar a la protección del medio ambiente, el uso de alternativas reutilizables y así decir adiós a los plásticos desechables.
2. Eventos Libres de Plástico Desechables. Poner como requisito la ausencia de objetos desechables en los eventos y a las empresas de servicios de catering y bebidas. Proporcionar los productos en objetos reutilizables para que sean ambientalmente amigables
3. Fomentar el consumo sostenible y responsable del agua de grifo en los hogares, así como en la vía pública, instalaciones municipales y establecimientos de hostelería y restauración.
4. Fomentar La Venta A Granel, Reutilización Y Reparación. Desarrollo de campañas dentro de las ciudades que fomentan el consumo responsable y sostenible.
5. Evita comprar productos envueltos en plástico. Por ejemplo, granos o frutas. Puedes llevar bolsas de tela reutilizables y transportarlo todo ahí, de esta manera no utilizarás las bolsas de plástico de un solo uso.
6. Fomentar la creación y el apoyo público a las tiendas de reparabilidad y comercios de segunda mano.
7. Sustituye los pitillos de plástico por los de metal. De esta forma las podrás utilizar varias veces y no contaminarás.
8. Vete a la compra con bolsas reutilizables. No pidas bolsas de plástico en el supermercado, lleva tus bolsas desde casa y utilízalas varias veces.
9. Elimina los chicles. Muchos de los chicles que consumimos en la actualidad contienen plástico, puedes consumir chicles 100% naturales y ecológicos.
10. Elige productos que estén envasados con cartón o vidrio. Por ejemplo, si compras una bebida elige botellas de vidrio o si compras detergente para lavar la loza elige una caja de cartón.
11. Evita los productos desechables. Es fundamental evitar el uso de platos, cubiertos y vasos de plástico de un solo uso.
12. Utiliza fósforos y no mecheros/yesqueros. Los mecheros/yesqueros no son biodegradables y permanecen en la naturaleza durante años. Utiliza fósforos o un mechero recargable, siempre y cuando sea absolutamente necesario utilizar un mechero.
Reducir el uso de bolsas plásticas sí importa. Llevar una bolsa reutilizable, evitar empaques innecesarios, comprar a granel cuando sea posible, preferir envases retornables y separar correctamente los residuos son decisiones cotidianas que ayudan a disminuir la presión sobre ríos, humedales, océanos y ciudades. Pero esos hábitos tienen mucho más impacto cuando se convierten también en una exigencia colectiva: pedir a supermercados, comercios y marcas que ofrezcan alternativas reales, reutilizables y accesibles, y demandar al Gobierno que implemente con transparencia la Ley 2232 de 2022, que busca eliminar progresivamente varios plásticos de un solo uso en Colombia.


El cambio empieza en nuestras decisiones diarias, pero no puede terminar ahí. Para enfrentar la crisis plástica necesitamos menos productos diseñados para desecharse, más sistemas de reutilización y retorno, protección para las personas recicladoras y un Tratado Global de Plásticos fuerte que reduzca la producción desde el origen. Cada bolsa que rechazamos cuenta, pero cada decisión política y empresarial que evita que millones de bolsas lleguen al mercado cuenta todavía más.
El ciclo de vida completo del plástico está envenenando nuestra salud.
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