
Bogotá, 24 de febrero de 2026 – Calentar comidas en envases plásticos en el microondas o el horno puede liberar cientos de miles de partículas de micro y nano plásticos, junto con un cóctel de sustancias químicas tóxicas directamente en los alimentos, según un nuevo informe de Greenpeace basado en estudios científicos revisados por pares.

El reporte, titulado “Alerta, microplásticos en la comida precocinada” , analizó 24 investigaciones recientes y concluye que productos comercializados como “aptos para microondas” podrían estar exponiendo diariamente a millones de personas a contaminantes invisibles.
“Sabemos que muchas personas eligen comidas preparadas porque necesitan soluciones prácticas para el día a día. Nadie debería tener que preguntarse si está poniendo en riesgo su salud por calentar su comida. La responsabilidad no es del consumidor, sino es el Estado quien debe garantizar que los productos en el mercado sean realmente seguros para las personas”, aseguró Laura Caicedo, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.
Principales hallazgos del informe:

- El microondas puede liberar cientos de miles de partículas en pocos minutos. El reporte revela entre 326.000 y 534.000 partículas liberadas tras cinco minutos de calentamiento.
- El calor aumenta la liberación de sustancias químicas. Plásticos comunes como el polipropileno y el poliestireno pueden liberar aditivos como plastificantes y antioxidantes al ser calentados, los cuales ingresan a la comida y luego a nuestros cuerpos.
- Más de 4.200 sustancias químicas peligrosas están asociadas a los plásticos, muchas de ellas no reguladas en envases en contacto con alimentos. Algunas, como bisfenoles, ftalatos y PFAS (conocidos como “químicos eternos”), han sido asociadas en estudios científicos con cáncer, alteraciones hormonales, infertilidad y enfermedades metabólicas.
- Los químicos del plástico ya están en el cuerpo humano. Más de 1.300 sustancias asociadas a plásticos en contacto con alimentos han sido detectadas en personas, con evidencia creciente que las relaciona con enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes tipo 2.
- Los envases rayados, viejos o reutilizados liberan el doble de partículas.
Una regulación insuficiente

El informe advierte que existe una falta de regulación global clara y específica sobre la liberación de microplásticos desde envases alimentarios. Etiquetas como “apto para microondas” pueden generar una falsa sensación de seguridad en los consumidores.
En un contexto donde Colombia avanza en la implementación de la Ley 2232 para eliminar plásticos de un solo uso a 2030 y participa en las negociaciones para la creación del Tratado Global de Plásticos de Naciones Unidas, Greenpeace señala que es urgente fortalecer los estándares de protección de la salud humana.
“Necesitamos reglas claras que protejan a las personas antes que a la industria. La salud pública no puede quedar en segundo plano frente a la producción de plásticos. Colombia tiene la oportunidad de fortalecer sus estándares y liderar una regulación que priorice la vida, ya que la salud pública no puede quedar en segundo plano frente a la creciente y acelerada producción de plásticos”, concluyó Caicedo.

