Como una catástrofe medioambiental para el país y con un llamado a impedir que se siga quemando el “corazón” de Colombia calificó Greenpeace la emergencia por incendios forestales que han arrasado con más de 18.000 hectáreas de bosques desde diciembre pasado.

“La situación es muy preocupante. De hecho, solo este fin de semana el fuego se ha extendido por 2.000 hectáreas de diversos Parques Nacionales. Hoy tenemos 134 municipios en alerta roja y con una amenaza potencial”, señaló Silvia Gómez, directora de Greenpeace Colombia.

Para la ONG, además de los factores de crisis climática que enfrenta el país, hay otros elementos que han ayudado a potenciar esta situación de emergencia. “La deforestación en Colombia se ha quintuplicado en los últimos tres años y esa tierra arrasada ha servido, en la práctica, como un verdadero combustible para la expansión del fuego”, dijo Silvia Gómez.

Según Greenpeace, resulta especialmente preocupante la situación que se vive en la Serranía de la Macarena y Tinigua, ya que se trata de un área que por su gran diversidad biológica se convierte en punto clave del corredor biológico entre la Amazonía colombiana y la región Andina.

“Acá hay buen ejemplo de lo que estamos denunciando, con amplias zonas que han sido deforestadas y reemplazadas por cultivos de palma africana, ganado y cultivo de hoja de coca. Es básicamente lo mismo que también observamos en amplias zonas de Brasil y Argentina, donde el patrón de deforestación es seguido por altos impactos medioambientales, que van desde inundaciones a incendios”, explicó la directora de Greenpeace Colombia.

Greenpeace, expresó su reconocimiento por el trabajo que en esta emergencia han desarrollado los guardaparques, quienes están llevando adelante su labor de cuidado de los bosques en medio de un ambiente especialmente complejo, marcado por amenazas de diversos grupos. 

“También es necesario reconocer la tarea de las comunidades indígenas, las cuales desarrollan un trabajo enorme por conservar sus bosques ancestrales. En ese sentido, demandamos al gobierno acciones concretas para replantear los modelos de desarrollo en estas zonas que resultan claves para los equilibrios medioambientales y climáticos no solo de Colombia, sino del mundo”, planteó Silvia Gómez.

Según el reporte oficial Monitoreo de la Deforestación 2018 entregado por el IDEAM y el Ministerio del Ambiente, el 70,1% de la deforestación del año 2018 ocurrió en la región de la Amazonía. En 2017 acumuló el 65,5 %, es decir, un incremento de casi el 5%.

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