La leche materna es un alimento natural que no produce contaminación o desecho alguno, ¿cuántas cosas actualmente se pueden jactar de una característica tan revolucionaria como ancestral? Es un alimento ambientalmente seguro a diferencia de las tan popularizadas fórmulas para las que se requiere un uso desmedido de plásticos y diversos materiales para sus empaques y, como si eso no fuera suficiente, se calcula que para la producción de 1kg se requieren más de 4 mil litros de agua, cifra que realmente asusta.

Afortunadamente ha habido un esfuerzo por concientizar acerca de los múltiples beneficios que la lactancia representa para la salud de las y los bebés, lo cual redunda en un bien para nuestro planeta y más adelante te voy a explicar por qué.  

Mujer con bebé en el Congo © Greenpeace / Kate Davison

Mujer alimentando a su bebé en el Congo © Greenpeace / Kate Davison

Es muy importante que a estas alturas tengamos muy claro que la exclusividad de este alimento los primeros 6 meses de vida de las y los bebés y como alimentación complementaria hasta sus dos años de edad, es primordial para que tengan un desarrollo saludable de por vida. La leche materna es considerada un alimento vivo porque se adecúa día a día según las necesidades de cada bebé. Para las madres, amamantar previene hemorragias postparto, favorece la recuperación del peso corporal, proporciona una oportunidad única de vínculo afectivo, reduce el riesgo de cáncer de mama y ovarios, mejora el contenido de calcio al llegar la menopausia. Para el lactante, ofrece protección frente a infecciones respiratorias, gastrointestinales e incluso urinarias. El contacto físico con la madre les ayuda a sentirse más seguros, tendrán un mejor desarrollo dental, se ha comprobado que potencia el desarrollo intelectual, reduce el riesgo de padecer alergias, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, hipertensión.

En pro de la concientización de la lactancia materna y de visibilizar todas sus bondades se celebra la Semana Mundial de la Lactancia, que invariablemente es del 1 al 7 de agosto de cada año, desde 1992. Las organizaciones encargadas de dicha celebración son la WABA (Alianza Mundial pro Lactancia Materna), la OMS (Organización Mundial de la Salud) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el lema del 2019 es “Empoderémonos ¡Hagamos posible la lactancia materna! invitando al trabajo en conjunto del gobierno, los sindicatos, los empleadores, ONGs y la sociedad civil para hacer efectiva esta practica en un porcentaje mucho mayor, además de exigir normas sociales que equilibren el trabajo en casa entre las parejas y familias. 

En la celebración del año 1997 se ponen sobre la mesa, por primera vez, los beneficios de su práctica para el ambiente con el lema “Lactancia materna: un recurso natural”, en el 2004 con “Lactancia materna exclusiva los 6 primeros meses: segura, saludable y sostenible”, y en el 2016 el lema fue  “Lactancia materna: clave para el desarrollo sostenible”. 

Madres en la lucha © Greenpeace / Robert Meyers

Madres en la lucha © Greenpeace / Robert Meyers

Las características que vuelven a la lactancia materna incluso una protectora del medio ambiente son, entre otras, que no utiliza el empleo de ningún tipo de energía eléctrica, no hay que limpiar o esterilizar ningún tipo de instrumento por lo que se ahorra agua y se evita el uso de jabones o productos de limpieza, grandes contaminantes del agua. No se requiere transporte para su distribución, reduce considerablemente el uso de medicamento en menores y si todo esto te parece poco, esa sensación cambiará en cuanto compares esta información con todo lo que contamina la industria que fabrica las fórmulas que, además del despilfarre de agua, genera muchísimos residuos, mayor gasto de electricidad, mayor cantidad de metano en la atmósfera y, por supuesto y no menos importante, tener costos realmente elevados. Así es, la lactancia materna también ayuda a la economía familiar.

Si ya hablamos de todas las bondades que tiene alimentar con leche materna, cabe mencionar la percepción equivocada de verla como una actividad que le corresponde solamente a las madres. Lograr una lactancia materna efectiva requiere de contención política, social, laboral y familiar. Es una práctica absolutamente demandante y se requiere de trabajo en equipo. Idealmente ese apoyo integral debería comprender al menos los primeros 1000 días de un nuevo bebé en casa (contados desde el embarazo y hasta el cumpleaños número dos). Las necesidades de la madre y del bebé son tan particulares que queda claro después de todo este relato de beneficios para la sociedad y el medio ambiente, que tenemos mucho trabajo por hacer. Sí a la lactancia materna, sí a mejorar nuestro medio ambiente.

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