Cada verano, las olas de calor y las sequías extremas, exacerbadas por la crisis climática, afectan a todas los puntos de nuestro país. Esto incluye a la Patagonia, donde a este contexto se le suman las plantaciones de especies exóticas, entre otros factores, que la convierten en el escenario perfecto para que ocurran incendios cada vez más devastadores y más frecuentes. Es por esto que hoy la vemos arder nuevamente, aunque con una ferocidad mayor. 

@Matias Garay- Greenpeace

Hasta el momento, según datos preliminares oficiales, se quemaron más de 64.000 hectáreas de bosques, plantaciones, pastizales y viviendas, lo que equivale a una superficie superior a la de 3 veces la Ciudad de Buenos Aires.

A pesar de que esta es una realidad que podría anticiparse y prevenirse, esto no ocurre así. Por el contrario, mientras las llamas avanzan, los recursos para prevenir y combatir los incendios siguen siendo insuficientes.

Una realidad que requiere medidas urgentes

@Matias Garay- Greenpeace

Para empezar, se hace evidente que estamos frente a un problema de magnitud que se repite una y otra vez. Durante la última temporada de incendios, los bosques del sur del país fueron escenario de una de las mayores catástrofes ambientales de las últimas tres décadas. Entre octubre de 2024 y marzo de 2025 se registraron 31.722 hectáreas afectadas en los Bosques Andino Patagónicos, cuadruplicando la superficie dañada en comparación con la temporada anterior.

Sin embargo, desde Greenpeace notamos que esta recurrencia no lleva a tomar las medidas preventivas ni de mitigación que se requieren. De hecho, vimos cómo la temporada pasada demostró los límites del sistema de prevención y respuesta frente a incendios forestales, en tanto los recursos del Fondo Nacional de Manejo de Fuego resultan insuficientes frente a emergencias cada vez más graves, y la falta de personal, capacitación y equipamiento adecuado impide actuar con rapidez y eficiencia cuando los incendios comienzan.

Una buena primera medida es crear conciencia e informar sobre cómo prevenir incendios, considerando que el 95% de los casos en que se inicia fuego, es la mano del hombre la que está detrás. Es más, entre las causas más comunes están las fogatas y colillas de cigarrillos mal apagadas, el abandono de tierras y la preparación de áreas de pastoreo con fuego. Es decir, circunstancias que podrían evitarse.

Por eso, en esta nota compartimos información clave y recomendaciones para reducir los riesgos y proteger una de las riquezas naturales más valiosas del país.

¿Qué podemos hacer nosotros? Así podemos prevenir los incendios forestales

@Matias Garay- Greenpeace

Si bien sí se dan casos en que los incendios se inician por causas naturales, como por ejemplo rayos que caen durante una tormenta eléctrica, lo cierto es que la mayoría (el 95%) de los fuegos se genera por acción humana, ya sea por negligencia o intencionalidad. Incluso en algunas provincias está prohibido realizar fuegos en casas particulares por la alta propagación de incendios. 
Debido a esta gran incidencia de la responsabilidad de las personas en estos incidentes, es importante tener en cuenta los siguientes factores a la hora de prevenir incendios en los bosques:

  1. En épocas secas y con riesgo de incendios forestales no iniciar ningún fuego, aunque no esté expresamente prohibido.
  2. No fumar en el bosque ni arrojar cigarrillos en el suelo. Una sola colilla encendida puede provocar un incendio que, en condiciones secas, se propaga con rapidez. 
  3. Hacer fogatas sólo en áreas autorizadas. Al apagarlas, hay que dejar que las cenizas se enfríen completamente o apagarlas con agua antes de eliminarlas. Y nunca hay que dejar la parrilla desatendida
  4. No utilizar velas, antorchas o faroles.
  5. Estacionar sólo en zonas que estén indicadas para eso. No estacionar vehículos sobre pastizales secos. Los gases calientes del escape y los convertidores catalíticos pueden encender la hierba seca.
  6. Evitar el uso de pirotecnia y fuegos artificiales.
  7. No quemar basura ni restos de poda.
  8. No utilizar herramientas que generen chispas en épocas de riesgo.
  9. Mantener los terrenos limpios de pasto seco.
  10. Avisar de inmediato a las autoridades si se detecta humo o fuego.

¿Qué pueden hacer los gobiernos?

@Matias Garay- Greenpeace

El bosque no se quema solo: se quema cuando faltan recursos, prevención y decisión política. En este sentido, desde Greenpeace insistimos en la necesidad de eliminar los factores de riesgo que agravan esta problemática:

1- No negar ni subestimar la crisis climática:  los repetidos escenarios de incendios forestales en el contexto de crisis climática exige prepararse para que sigan sucediendo y vayan en aumento. Hay estudios que demuestran que el cambio climático incluso está provocando tormentas eléctricas que no eran comunes en ciertas zonas en momentos del año donde llueve poco. La dirigencia política debe dejar de negar o subestimar esta situación.  La sequía, las altas temperaturas, el viento y los pinos exóticos aumentan los riesgos  

2- Más infraestructura: Se precisa mucha más prevención, brigadistas y aviones hidrantes, tanto a nivel nacional como en las provincias, para dar respuesta rápida a los múltiples focos que luego se vuelven incontrolables. La situación está muy lejos de ser la ideal. Según denunciaron trabajadores de la Administración de Parques Nacionales, sólo cuentan con 400 brigadistas, cuando el mínimo debería ser 700, para cubrir 5 millones de hectáreas que están bajo su jurisdicción y poder asistir a las provincias, cuando se los convoca, a través del Sistema Nacional de Manejo del Fuego. 

3- No quitar ni reducir presupuesto: el gobierno nacional redujo los presupuestos de la Ley de Bosques y del Fondo Nacional de Manejo del Fuego, lo que disminuye la capacidad de las provincias para el control de los desmontes ilegales e incendios. Además se pretende modificar la Ley de Glaciares, poniendo en riesgo las fuentes de agua dulce del país.

3- Avanzar con un plan de erradicación de los pinos exóticos: los pinos exóticos aumentan el riesgo de incendios y perjudican la recuperación de los bosques quemados. Las primeras plantaciones que deberían erradicarse son las que están ubicadas dentro de los municipios y de las áreas protegidas. 

2- El sistema de multas económicas: es evidente que no resulta suficiente para desalentar tanto a los desmontes como a los incendios, por lo que se debe prohibir y penalizar la destrucción de bosques nativos, sea con fuego o con topadoras.

Cada árbol que se pierde, cada animal que muere, es un daño irreparable. Es momento de exigir acción.