
Esta semana Greenpeace, Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas (AAdeAA) presentamos a la Justicia la demanda colectiva con más de 850 mil adherentes solicitando una medida cautelar para defender la Ley de Glaciares y proteger el agua de todos los argentinos y argentinas.
Impulsamos este amparo colectivo porque consideramos que la aprobación de la reforma a la Ley de Glaciares, concretada el pasado 9 de abril, constituye una regresión ambiental presentada como progreso. Esta modificación apunta a fragmentar la protección de reservas estratégicas de agua, habilitando el avance de la actividad minera en zonas que hasta ahora se encontraban resguardadas.
En medio de esta lucha por proteger los glaciares que abastecen de agua dulce a 7 millones de personas, creemos que es clave poder ver con nuestros propios ojos el impacto real, irreversible y acumulativo, que la minería tiene en el ambiente donde se lleva a cabo.
Para eso, queremos mostrarte lo que documentamos desde el aire sobre lo que ocurre en glaciares y ambiente periglacial de la provincia de San Juan, en sectores donde ya existen proyectos mineros en marcha. Estas áreas se encontraban protegidas por la Ley 26.639, que establecía presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial como reservas estratégicas de agua dulce.
Así se ve el impacto de la minería: el caso de San Juan
Los proyectos mineros se suelen desarrollar muy lejos de los grandes centros urbanos. Es decir, lejos de nuestra vista, lo que puede hacer difícil imaginar qué tanto alteran la zona natural donde operan. En este sentido, las imágenes tomadas durante el sobrevuelo que hicimos en febrero son reveladoras.
Lo que vemos son las zonas del ambiente periglaciar, protegidas por ley original, que se encuentran actualmente en medio de operaciones mineras. En las fotografías se observa cómo se abren caminos, se remueve el suelo y se realizan delimitaciones para futuras tareas exploratorias en sectores de alta montaña donde la normativa vigente restringe este tipo de actividades. Todo esto evidencia la tensión entre la actividad extractiva y el marco normativo vigente.
Además, documentamos los glaciares y el ambiente periglacial que alimentan a los ríos San Juan y Jáchal y que abastecen a miles de personas. Poder apreciar estas áreas tan lejanas permite entender mejor cómo es que “desde la alta montaña nacen los sistemas que sostienen ríos, economías regionales y comunidades enteras”, explica Agostina Rossi Serra, especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina.
Ahora bien, para tener una visión más acabada del impacto de la minería en todo nuestro territorio debemos multiplicar esto por varias decenas y, de mantenerse la modificación a la ley, por centenas de proyectos como el que te mostramos.
El costo ambiental y social ya está a la vista. Seguiremos luchando para que la minería no avance sobre ambientes delicados como los glaciares y zonas periglaciares, que una vez destruidas, se pierden para siempre.
Es importante comprender el rol fundamental que cumplen tanto los glaciares como el ambiente periglaciar en el resguardo de los recursos hídricos, por lo cual ambos necesitan protección.
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