En el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

En este #8M reivindicamos el papel que muchas mujeres desempeñan en la defensa del ambiente en América Latina. En territorios rurales, urbanos e indígenas, participan activamente en la protección de bosques, agua, biodiversidad y en la construcción de soluciones frente a la crisis climática.

Guardianas de los territorios y de los saberes

A través de saberes transmitidos de generación en generación son las mujeres quienes lideran acciones para conservar bosques, suelos y fuentes de agua, manteniendo prácticas que priorizan el equilibrio con la naturaleza. Por eso, en numerosos movimientos ambientales y territoriales de la región (América Latina y el Caribe), son ellas quienes encabezan las luchas para frenar la destrucción ambiental.

Foro: UNDP Colombia
Comunidad Wichi recibe bidones de agua de la intendencia de General Ballivian Comunidad Foto: Martin Katz / Greenpeace.

Sin embargo, las desigualdades persisten. En nuestra región, la proporción de mujeres propietarias de tierras oscila entre el 7,8 % y el 30,8 %, a pesar de que representan cerca de la mitad de la población. Estas brechas también influyen en cómo se viven los y como se enfrentan los impactos de la crisis climática.

Crisis climática: impactos desiguales

Las mujeres de zonas rurales son quienes se ven más perjudicadas por la crisis climática. Foto: Greenpeace / John Novis.

La crisis climática afecta a todas las personas, pero no de la misma manera. Las desigualdades de género hacen que las mujeres —sobre todo en contextos de pobreza o en zonas rurales— sean más vulnerables frente a eventos climáticos extremos y a los cambios en los ecosistemas.

Durante los fenómenos climáticos extremos, las mujeres no sólo están más expuestas a morir, sino que en caso de sobrevivir, incrementa su carga de trabajo ya que asumen la carga de trabajo al tener al cuidado a más personas que dependen de ellas Por otro lado, la conservación de la biodiversidad en muchos territorios ha sido impulsado por las mujeres, y surge a partir de su conexión y experiencia directa con la tierra. Ellas muchas impulsan al resto de la comunidad a luchar por su protección.

Un rol clave que aún no se refleja en las decisiones

Mujeres de Greenpeace Chile

A pesar de su conocimiento directo sobre los territorios y de su participación activa en iniciativas de conservación, las mujeres siguen estando poco representadas en los espacios donde se definen políticas públicas vinculadas al clima y al ambiente.

Esta falta de participación limita la posibilidad de construir soluciones más inclusivas y eficaces. Incorporar una perspectiva de género en las políticas ambientales no solo es una cuestión de justicia, sino también una condición necesaria para enfrentar de manera más efectiva la crisis climática.

Defender el ambiente también tiene costos

Retrato de voluntaria en el grupo local de Salta, Greenpeace Argentina

Quienes se dedican a proteger la naturaleza muchas veces enfrentan riesgos significativos. Amenazas, criminalización y presiones por parte de intereses económicos o políticos forman parte de la realidad de numerosas defensoras ambientales.

Además del peligro físico, el activismo también implica una carga emocional importante: años de lucha frente a la degradación ambiental y los conflictos territoriales dejan marcas invisibles en quienes sostienen estas causas.

Hacia soluciones con perspectiva de género

Después de ocho años de lucha contra la política climática suiza, la asociación Ancianas por el clima (KlimaSeniorinnen), formada por 2.500 mujeres en edad de jubilación, consiguió un dictamen histórico en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH.) Habían iniciado su reclamo en 2016 basándose en el hecho de que su edad y género las hacen vulnerables a los efectos de las olas de calor relacionadas con el cambio climático.

Desde el movimiento ambiental se reconoce cada vez más que no es posible enfrentar la crisis ecológica sin integrar la mirada de género. La participación plena de las mujeres en la toma de decisiones fortalece la resiliencia de las comunidades y amplía la capacidad de respuesta frente a los desafíos ambientales.

Reconocer su liderazgo, garantizar su participación y proteger a quienes defienden los territorios son pasos indispensables para avanzar hacia un futuro más justo y sostenible. 

Incorporar la perspectiva de género fortalece la resiliencia de nuestras comunidades y mejora la respuesta ante el colapso.

La protección del planeta requiere participación equitativa y representativa, reconocimiento del liderazgo diverso y soluciones que integren la justicia climática en toda su dimensión social y territorial.