Más de 70.000 personas de todo el país ya se anotaron para participar en la audiencia pública convocada por la Cámara de Diputados sobre la reforma de la Ley de Glaciares. Y la inscripción se encuentra abierta hasta el 20/03.

En cada audiencia pública los participantes deben contar con hasta 5 minutos para poder exponer sus presentaciones. Sin embargo, José Peluc y Nicolás Mayoraz, presidentes de las comisiones que organizan la audiencia, decidieron que se realice en solo dos días lo que por reglamento deberia durar varios meses. Con ese esquema, ni siquiera el 0,5% de las personas inscriptas tendrá derecho a hablar.

Una audiencia pública donde casi nadie puede hablar es una farsa.

Estas instancias existen justamente para escuchar a la ciudadanía. Impedir que decenas de miles de personas puedan intervenir traiciona el sentido de la participación y degrada la democracia.

Hay más de 70.000 personas inscriptas por una razón: el proyecto que se discute implica sacrificar glaciares como reservas estratégicas de agua dulce. Eso es ilegal, inconstitucional y no tiene licencia social.

Por eso tanta gente quiere hablar. Y por eso es tan grave lo que está pasando.

La decisión de limitar la audiencia se toma incluso antes de que cierre el plazo de inscripción. Es decir: antes de saber cuántas personas más quieren participar.

Además, esto se presenta públicamente como una instancia de participación ciudadana. Se convoca a la sociedad a inscribirse y a opinar… pero al mismo tiempo se organiza una audiencia donde la enorme mayoría no podrá hacerlo.

Cuando la sociedad quiere hablar sobre una decisión que considera ilegal e inconstitucional, impedir que lo haga no sólo degrada la democracia: es una vergüenza.

Nada impide extender la audiencia. El propio reglamento contempla que su duración puede ampliarse si es necesario.

Cuando está en juego el agua de millones de personas, silenciar a la ciudadanía no puede ser una opción.

📢 Escribirles ahora a los responsables de esta decisión y exigí que escuchen a la sociedad.


Martín Menem 

Diputado de la Nación (LLA)

Diputado, ¿Quién garantiza que, si no podemos intervenir en vivo, nuestra voz será realmente escuchada?

Más de 70.000 personas nos inscribimos para participar en la audiencia pública por la Ley de Glaciares.

Si la audiencia dura solo dos días, la enorme mayoría de quienes queremos intervenir no podremos hacerlo.

Una audiencia pública donde casi nadie puede hablar es una farsa.

Extiendan la audiencia y garanticen que todas las personas inscriptas podamos hablar en la audiencia. Un video grabado no es participación.

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Nicolás Mayoraz

Diputado de la Nación (LLA)

Diputado, ¿Quién garantiza que, si no podemos intervenir en vivo, nuestra voz será realmente escuchada?

Más de 70.000 personas nos inscribimos para participar en la audiencia pública por la Ley de Glaciares.

Si la audiencia dura solo dos días, la enorme mayoría de quienes queremos intervenir no podremos hacerlo.

Una audiencia pública donde casi nadie puede hablar es una farsa.

Extiendan la audiencia y garanticen que todas las personas inscriptas podamos hablar en la audiencia. Un video grabado no es participación.

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José Peluc

Diputado de la Nación (LLA)

Diputado, ¿Quién garantiza que, si no podemos intervenir en vivo, nuestra voz será realmente escuchada?

Más de 70.000 personas nos inscribimos para participar en la audiencia pública por la Ley de Glaciares.

Si la audiencia dura solo dos días, la enorme mayoría de quienes queremos intervenir no podremos hacerlo.

Una audiencia pública donde casi nadie puede hablar es una farsa.

Extiendan la audiencia y garanticen que todas las personas inscriptas podamos hablar en la audiencia. Un video grabado no es participación.

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Quieren silenciarnos porque saben que este proyecto es ilegal e inconstitucional. No pueden sacrificar nuestras reservas de agua dulce a espaldas de la gente.

Se debe garantizar el derecho a hablar de todos los inscriptos.