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¿Sabías que si sumás tu firma para detener los desmontes le pondrás un freno a la aparición de futuras pandemias?

Un reciente estudio científico elaborado en los laboratorios de investigación de Greenpeace (en la Universidad de Exeter, Reino Unido) en conjunto con la Universidad del Oeste de Inglaterra, advierte que mantener los ecosistemas conservados en buen estado es clave para prevenir la propagación de nuevas enfermedades.

Por eso, es tan importante no dejar avanzar la deforestación.

Hoy, a pesar de que la actividad está suspendida, las topadoras siguen avanzando sin pausa en las provincias del norte argentino. Violan la cuarentena y arrasan uno de nuestros recursos más preciados. 

Entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2020 se desmontaron 38.852 hectáreas de bosques nativos, unas 2.000 hectáreas más que durante el primer semestre del año pasado.

Es indignante. Nuestro monitoreo (que compara imágenes satelitales) confirmó que durante los primeros 6 meses del 2020 ya se desmontaron 38.852 hectáreas de bosques nativos, es decir, unas 2.000 hectáreas más que durante el mismo período del año pasado.  

De ese total, 21.275 hectáreas (una superficie equivalente a la de la Ciudad de Buenos Aires) fueron arrasadas durante el aislamiento social preventivo y obligatorio. Como ves, la curva del desmonte continúa creciendo dramáticamente. 

La deforestación por el cambio del uso de la tierra (para ganadería y agricultura intensiva) provoca la pérdida de biodiversidad y disminuye la disponibilidad de agua y otros recursos esenciales para reducir la transmisión de enfermedades y mitigar el impacto de las infecciones. 

Sin embargo, las autoridades eligen ignorar el papel de los ecosistemas en el control de las epidemias. Queda en evidencia la impunidad de grandes empresarios agropecuarios y la complicidad de los gobiernos provinciales en este crimen ambiental.

Las zoonosis son enfermedades infecciosas transmitidas por animales a los seres humanos. Además del COVID-19, en los últimos años hubo brotes de infecciones zoonóticas como la gripe aviar y la porcina, el virus Zika, y el síndrome respiratorio del Medio Oriente, entre otras. 

Los ecosistemas restringen de manera natural la transferencia de enfermedades de los animales a los humanos, pero esta capacidad disminuye si los ecosistemas se degradan. Está claro que nuestro país no puede seguir arrasando bosques y agravando el problema. Los desmontes deben prohibirse ahora.

Exijamos que los gobernadores de Salta (Gustavo Sáenz), Santiago del Estero (Gerardo Zamora), Chaco (Jorge Capitanich) y Formosa (Gildo Insfrán) decreten la emergencia forestal y detengan la deforestación de manera inmediata. 

Destruir bosques es un crimen, no podemos perder ni una hectárea más.