El 21 de marzo es una fecha especial en el calendario ambiental porque, desde el año pasado, se sumó la conmemoración por el Día Mundial de los Glaciares. En Argentina, lejos de tener motivos para festejar, lo que nos convoca es la alerta frente a las nuevas amenazas que se yerguen sobre estos ecosistemas clave. 

© Daniel Beltrá / Greenpeace

En este momento, el Poder Ejecutivo está buscando modificar a las leyes que protegen a los glaciares, lo que llevaría a un prejuicio en su protección que los pondría al borde de su desaparición. Para peor, estamos hablando de una normativa legal que se consiguió tras años de lucha y movilización de la ciudadanía junto a organizaciones civiles e instituciones científicas de renombre. Es decir, una verdadera victoria ciudadana que sentó precedente en la región y que, una vez más, distintos sectores económicos quieren llevarse por delante. 

© Martín Katz / Greenpeace
Con una intervención frente al Congreso y bajo el lema “Están jugando con el agua de todos. La Ley de Glaciares no se toca” Greenpeace afirmó que el proyecto de ley enviado hoy al Congreso por el Poder Ejecutivo pone en riesgo protecciones esenciales que brinda la norma al pretender autorizar intervenciones en áreas de alta montaña, cuestionar el valor hídrico del ambiente periglaciar y modificar la autoridad de aplicación a las provincias

Lo que está en juego con estos intentos de cambiar la ley es demasiado valioso: los hielos eternos regulan el clima global, son fuente de agua dulce para más de 7 millones de argentinos y dan hogar a buena parte de nuestra vida silvestre -incluídas decenas de especies amenazadas-. 

Por eso, no es momento de bajar los brazos sino de informarnos y continuar luchando para preservarlos, con más fuerza que antes.  

Nuestros glaciares, su valor y una ley de vanguardia que debemos proteger

Greenpeace realizó una actividad de difusión y concientización sobre los riesgos de una reforma a la Ley de Glaciares. La actividad incluyó una muestra fotográfica que recorrió la importancia de los glaciares para el agua que llega a las comunidades, mostrando la belleza y el valor de estos ecosistemas, así como los impactos que hoy enfrentan glaciares y ambiente periglacial
© Nicolás Heredia / Greenpeace

En más de la mitad de las provincias de nuestro país (12 de 23) se encuentran estos gigantes helados, muchos de ellos a la vista de todos y, tantos otros, entre las rocas. En total son casi 17.000 cuerpos inventariados -incluyendo lo que se conocen como glaciares de escombros, que forman parte del ambiente periglacial-, según se detalla en el Inventario Nacional de Glaciares (ING). En conjunto, se extienden por más de 8000 km2 (848.400 hectáreas), desde la Cordillera de los Andes hasta las Islas del Atlántico Sur.

Santa Cruz, Argentina.
© Martín Katz / Greenpeace
Glaciares San Juán.
© Martín Katz / Greenpeace

Los glaciares, tan maravillosos como imponentes, no son sólo bellezas naturales para contemplar sino que cumplen funciones claves para el equilibrio del planeta y de la humanidad. La más conocida es que son fuentes de agua dulce, puesto que acumulan precipitaciones y nevadas y las van liberando gradualmente durante el año, ayudando a mantener los ecosistemas y comunidades que se emplazan en sus cuencas. 

Parque Nacional Los Glaciares.
© Daniel Beltra / Greenpeace
Perito Moreno
© Daniel Beltra / Greenpeace

También mantienen ecosistemas acuáticos y terrestres que dependen del agua proveniente del deshielo y son memoria climática del planeta, ya que almacenan información sobre la evolución del clima en sus capas de hielo, permitiendo estudios sobre el cambio climático. Al mismo tiempo, a nivel global, mantienen la temperatura de la Tierra estable al reflejar la radiación solar (algo que es conocido como efecto albedo). 

De por sí, la crisis climática representa un gran peligro para su existencia. El calentamiento global, causado por las actividades humanas que emiten gases de efecto invernadero, deriva en un aumento de temperaturas que acelera el deshielo de los glaciares. En tanto, otras acciones humanas, como la expansión de la minería, agravan la situación al generar un impacto directo a través de la construcción de caminos y la explotación de minerales.

Conscientes de que una vez que un glaciar desaparece, no se puede reemplazar, hace 16 años la ciudadanía y los ONGs se unieron y lograron que se sancionara la Ley 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Protección de Glaciares y del Ambiente Periglaciar, un logro ambiental y social del cual debemos sentir orgullo. Se la considera una leyde vanguardia, que brinda una protección integral a los glaciares y al ambiente periglacial, asegurando su existencia y la de toda su cadena de valor. Es, ni más ni menos, una protección legal que defiende nuestro derecho al agua. 

La normativa sufrió su primer intento de modificación, al igual que la Ley de Bosques, durante diciembre 2023 -principio 2024, con la primera presentación de la Ley de Bases. Luego, durante diciembre de 2025 , acusó otro fuerte golpe ya que el Poder Ejecutivo presentó nuevamente un proyecto de reforma que busca modificar aspectos centrales de la norma vigente, pone en riesgo ecosistemas vitales y podría habilitar actividades extractivas en áreas hoy protegidas. En febrero de 2026 finalmente, el Senado otorgó media sanción al proyecto haciéndolo ingresar al siguiente paso, que es su tratamiento en la Cámara de Diputados.

Una activista de la organización ambientalista Greenpeace desplegó un cartel con el mensaje “el ambiente no se negocia” durante la sesión de tratamiento del proyecto de ley ómnibus en la cámara baja. Dicho proyecto incluye serias modificaciones a las leyes de Glaciares, Quemas, Manejo del Fuego y Bosques. 
2024
2026

En este escenario, previo a su tratamiento en dicha Cámara, la participación ciudadana tendrá lugar en una audiencia pública el 25 y 26 de marzo, llevadas adelante por las comisiones de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano y de Asuntos Constitucionales. La audiencia registró una cantidad sin precedentes de personas inscriptas de todo el país.

En cada audiencia pública los participantes deben contar con hasta 5 minutos para poder exponer sus presentaciones. Sin embargo, José Peluc y Nicolás Mayoraz, presidentes de las comisiones que organizan la audiencia, decidieron que se realice en solo dos días lo que por reglamento debería durar varios meses. Con ese esquema, ni siquiera el 0,5% de las personas inscriptas tendrá derecho a hablar.

Quienes defendemos los glaciares entendemos que el desarrollo no puede ser sinónimo de destrucción: la minería en zonas de glaciares y ambiente periglacial genera daños ambientales irreversibles y no es sustentable a largo plazo.

Proteger nuestros glaciares es fundamental. La Ley de Glaciares garantiza su preservación al impedir el avance de actividades extractivas como la minería en zonas sensibles como el ambiente periglacial, protegiendo ecosistemas vitales para enfrentar la actual crisis climática y de biodiversidad en la que nos encontramos.

Glaciares: hielos en peligro

Es importante comprender el rol fundamental que cumplen tanto los glaciares como el ambiente periglaciar en el resguardo de los recursos hídricos, por lo cual ambos necesitan protección.

Participá