A un año del hito que marcó la sanción  de la Ley 1.355, que reguló la salmonicultura en la provincia de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur, las comunidades de la región se volvieron a reunir para celebrar los logros conseguidos y para reforzar el reclamo del pueblo chileno de ponerle fin a la expansión de la industria salmonera y proteger la biodiversidad del mar.
Foto: Lio Machado

El pasado sábado 2 de julio por la mañana, navegantes, kayakistas, activistas, referentes de organizaciones sociales y miembros  de las comunidades Yagán y Kawésqar de Chile y Argentina se reunieron en el centro de la ciudad de Ushuaia para celebrar el aniversario de la sanción de la Ley 1.355, que reguló la salmonicultura en Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur y prohibió el desarrollo de esta industria en el mar. La normativa posicionó al país como el primero en tomar una decisión de tal magnitud en cuanto al cuidado del ambiente y la incorporación de la participación ciudadana y la visión de los pueblos originarios sobre el cuidado de la naturaleza en las políticas públicas.

Participaron el Club Náutico AFASyN y embarcaciones de la comunidad náutica de Tierra del Fuego, el programa marino Sin Azul No Hay Verde, Canal Fun, Patagonia,  el chef Lino Adillon, Greenpeace Andino, la Sociedad Civil por la Acción Climática de Magallanes, representantes de la Comunidad Yagán de Ushuaia y Navarino y representantes de la Comunidad Kawesqar.

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David Alday, representante de la comunidad Yagán de Navarino, afirmó: “En esta parte del planeta hemos demostrado que límites no existen si de mantener y cuidar nuestros entornos y lo que en ello habita se trata, la conexión con nuestra cosmovisión es tan imprescindible que no dudamos en activarnos y actuar, en protección de lo que es nuestra vida, nuestros ecosistemas, cargados de una mirada patrimonial ancestral única en el planeta, por ello nuestro trabajo debe estar a la altura en zonas de cuidado como es el extremo austral, tanto de Chile, cómo Argentina. Al celebrar este año de la ley que prohíbe la salmonicultura en el lado argentino da señas que el trabajo realizado no es en vano, que las convicciones y esfuerzo social es potente y verídico.”

Foto: Lio Machado

Este año, la comunidad volvió a unirse para apoyar la causa del pueblo chileno que solicita al gobierno que frene el avance de la salmonicultura.

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“Es muy emocionante revivir el enorme triunfo alcanzado en Tierra del Fuego, donde gracias a las organizaciones, comunidad local y legisladores, se logró de manera unánime proteger el Canal de Beagle. Es un verdadero ejemplo sobre cómo hacer las cosas correctamente, con un debate abierto y participativo y comprendiendo que al proteger el medio ambiente protegemos también a la sociedad en su conjunto. El canal de Beagle debe ser protegido de manera integral, y es por ello que hoy, a un año de esta histórica ley, le exigimos al gobierno chileno que rechace todas las concesiones en trámite en Puerto Williams, la información técnica ya está disponible para fundamentar la decisión. Se debe seguir el ejemplo del lado argentino que puede celebrar sus buenas decisiones” declaró Estefanía González, Coordinadora de Océanos de Greenpeace Andino.

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Las salmoneras amenazan la biodiversidad, la salud de los habitantes y el desarrollo económico. En 2019 el pueblo chileno Puerto Williams, frente a la ciudad Ushuaia, fue pionero en proteger el Beagle y expulsar a las salmoneras de su región.

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“La división entre Chile y Argentina está lejos de ser una realidad, se evidencia en los territorios desde el NOA hasta la Patagonia. Las regiones tienen una dinámica que va más allá de los límites políticos. La naturaleza y la cultura están íntimamente relacionadas y el tema de las Salmoneras en el Canal Beagle funcionó como resaltador. En  los últimos años la postura quedó más que clara con acciones que se hicieron en conjunto; no queremos industrias destructivas, queremos trabajar cada vez más unidos en pos de un futuro sostenible, hermanado con la dinámica de la naturaleza, a través de la revalorización de la cultura de los pueblos indígenas, actividades como el turismo de naturaleza y todo lo que la región ofrece. En 2021 esta unión le permitió al gobierno argentino entender qué significan las salmoneras para su pueblo, hoy lo tiene que entender el Estado Chileno” declaró David Lopez Katz, integrante del programa marino Sin Azul No Hay Verde.

Foto: Lio Machado

Hoy, las comunidades en Chile piden que las salmoneras se retiren de áreas protegidas y de dónde habitan las comunidades indígenas que ven afectada su forma y desarrollo de vida. Exigen, también, que se frene toda expansión de la industria y que se retiren progresivamente de las zonas frágiles como los fiordos y canales. Por último, piden la sanción con pérdida de concesiones a las empresas y centros que hayan provocado o cuenten con desastres ambientales.

Foto: Lio Machado

La comunidad en Chile ya logró que la Corte de Apelaciones de Punta Arenas detuviera el inicio de la producción de la empresa Nova Austral en el Canal Beagle, en la región de Magallanes. También, consiguió la caducidad de las concesiones acuícolas otorgadas hasta ese momento, por se retiraron jaulas ya instaladas. 

Además, detuvo la expansión de la industria en la región de Magallanes a través de distintas acciones legales. En el caso de Puerto Williams, se busca avanzar con una figura solicitada por la comunidad Yagan, que corresponde a la solicitud de un Espacio Costero Marino para Pueblos Originarios (ECMPO), una forma efectiva de proteger la zona de la salmonicultura y otras amenazas.