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Ante la falta de transparencia en el otorgamiento de permisos para exploraciones sísmicas de hidrocarburos sobre el Mar Argentino, Greenpeace hizo un pedido de información pública a la Secretaría de Energía sobre el proceso de su entrega, los informes técnicos y estudios de impacto ambiental presentados. 

Entre 2017 y 2019 se entregaron más de 1 millón de km2 del Mar Argentino para la búsqueda de petróleo hasta el año 2025.  Esta práctica consiste en la realización de bombardeos acusticos que provocan un impacto en más de 300 mil km2, una superficie equivalente a la provincia de Buenos Aires. 

Según Luisina Vueso, coordinadora de la campaña por la protección del Mar Argentino de Greenpeace, “los permisos para hacer sísmica  se entregaron por medio de una simple resolución ministerial, sin mediar anuncios ni consultas a la ciudadanía, organizaciones correspondientes y actores afectados.  Es necesario entender desde la sociedad civil cómo se dio este proceso y en qué términos para hacer valer nuestros derechos y proteger el Mar Argentino.  Es por eso que Greenpeace solicitó información a la Secretaría de Energía sobre el proceso de entrega de permisos para la realización de exploración sísmica en el Mar Argentino, así como los informes técnicos y estudios de impacto ambiental presentados para la habilitación de estos permisos.”  

Entre las conclusiones de Greenpeace, el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por TGS, misma empresa a la que se le otorgaron los permisos de exploración, carece de valor científico.  La empresa no realizó ni un sólo estudio ad hoc, dejando fuera observaciones in situ, antes, durante y después de las prospecciones sísmicas. Es decir, el EIA no se basó en el Mar Argentino, su ecosistema y biodiversidad, sino que simplemente se realizó una recopilación de información general preexistente y estudios realizados en otros países.  Asimismo, desde la ONG señalan que los estudios proponen medidas deficientes, sin escenarios certeros que eviten impactar a especies presentes como cetáceos y otros mamíferos.  

Del mismo modo, según un informe de observadores a bordo de los buques exploradores en un periodo de año y medio en dos barcos realizando sísmica, se observaron durante las operaciones más de 2 mil mamíferos, unos 1390 cetáceos y 634 pinípedos (lobos y elefantes marinos).  A pesar de la presencia de estas especies, los reportes indican no haber frenado las prácticas ante el avistamiento de los mamíferos.   “Cabe destacar que estos avistamientos fueron registrados en la superficie marina por tan sólo un par de ojos con la simple asistencia de prismáticos, lo que implica que lo que estaba en la columna de agua es una incógnita.  Además, las condiciones de visibilidad en nuestro mar Argentino, con fuertes vientos, oleajes, lluvias y nieblas dificultan aún más la detección. Esto nos da la pauta de que  no hay manera de llevar adelante esta actividad eludiendo sus impactos tan negativos para los ecosistemas marinos y su biodiversidad. ”, indicó Vueso. 

A pesar de la insuficiente y carente información científica presentada, hoy el Mar Argentino está en manos de la industria petrolera. Mientras tanto los bombardeos acusticos por la exploración sísmica avanzan, siendo la primera etapa de una serie de efectos adversos en su mayoría irreversibles.  Los riesgos no solo impactan sobre el medio marino sino también a toda la costa argentina y su supervivencia. Es necesario poner un límite al avasallamiento de esta industria sobre el Mar Argentino y a la perpetuación de este modelo de destrucción de nuestro patrimonio natural con fines lucrativos para satisfacer intereses corporativos”, sostuvo Vueso.