Activistas de Greenpeace reclaman en el inicio de la sesiones extraordinarias a los representantes que decidirán el futuro de la ley que protege el agua. En la foto Patricia Bullrich, jefa de los senadores oficialistas © Graciela Calabrese / Greenpeace

Activistas de la organización ambientalista realizaron una intervención frente al Congreso para exigir que no se modifique la Ley de Glaciares.

Buenos Aires, febrero 2026 – Este martes, en el marco del inicio de las sesiones extraordinarias en el Congreso de la Nación, Greenpeace  llevó a cabo una intervención  directa para advertir sobre los riesgos de modificar la Ley de Glaciares (26.639). Un grupo de activistas recibió a los legisladores desplegando un cartel de dos metros de largo que fue elevado en la entrada del Senado de La Nación con globos. La pieza contenía un mensaje contundente:“Bienvenidos Senadores. No negocien con el agua”.

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La actividad se realizó en respuesta al proyecto de reforma que busca reducir la protección de los glaciares y del ambiente periglacial, delegando en las provincias definiciones técnicas y administrativas que hoy funcionan como un piso mínimo común para todo el país. 

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Greenpeace advirtió que impulsar estos cambios en el marco de sesiones extraordinarias implica avanzar sobre una ley clave con plazos acotados y una agenda limitada, sin el debate público y federal que una decisión de este impacto requiere. Para la organización, las sesiones extraordinarias no pueden convertirse en un atajo para modificar una ley que no necesita cambios y que establece garantías básicas para la protección del agua. 

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“Las sesiones extraordinarias empiezan con una decisión de fondo: respetar una ley que protege el agua o avanzar en su debilitamiento”, señaló Agostina Rossi Serra, especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina quien participó de la jornada. “Frente a quienes sostienen que la modificación de la Ley de Glaciares ya es un hecho y no hace falta discutirla, recordamos que se trata de una norma conquistada con una participación social masiva. Por eso, cualquier intento de modificarla debe darse con debate público, transparencia y una escucha real.”

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Además, la organización denunció que este cambio permitiría el avance de actividades extractivas en zonas que hoy están protegidas y que  funcionan como reservas estratégicas de agua dulce para más de 7 millones de personas.

Modificar la Ley de Glaciares no es una discusión técnica menor: implica retroceder en compromisos ambientales asumidos por Argentina, fragmentar la protección del agua y debilitar fuertemente una ley que fija una línea de base de protección común para todo el país, todo esto en un contexto de crisis climática alarmante. No hay desarrollo posible si se recortan las bases de protección que garantizan seguridad hídrica y estabilidad para las comunidades y ecosistemas”, sostuvo Rossi Serra. 

La organización recordó que la Ley de Glaciares es fundamental para proteger a los glaciares y al ambiente periglacial, considerados como bienes estratégicos para el desarrollo de las comunidades y los ecosistemas. 

“Sin glaciares, la vida en el planeta es inviable. Reformar la Ley de Glaciares  implicaría una condena al agua de los argentinos”, dijo Rossi Serra y concluyó: “Degradar la norma sería ceder a presiones que no representan el interés de la sociedad. Cuidar los glaciares no es frenar el desarrollo: es asegurar seguridad hídrica para que el país pueda sostenerlo”. 

Glaciares: hielos en peligro

Es importante comprender el rol fundamental que cumplen tanto los glaciares como el ambiente periglaciar en el resguardo de los recursos hídricos, por lo cual ambos necesitan protección.

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