
La ganadería extensiva guarda un gran secreto y, con este silencio, te hace cómplice de algo de lo que -sabemos- nunca estarías de acuerdo.
Lo que se oculta es que la carne que se comercializa día a día en Colombia, implica la destrucción de miles de hectáreas de ambientes naturales. Es que para criar al ganado se avanza sobre ecosistemas enteros, como Parques Nacionales Naturales como el Chiribiquete, deforestando y dejando sin hogar a cientos de animales únicos en el mundo, como el jaguar, el delfín rosado, la guacamaya bandera y, también, el tapir de montaña.
Por eso, para ilustrar el daño irreversible que provoca esta industria, hoy queremos contarte cómo afecta al tapir i danta de montaña (Tapirus pinchaque).
La buena noticia es que hoy tenemos una oportunidad imperdible de revertir esto. Debemos impulsar y exigir que se sancione el Proyecto de Ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación, para que la industria se vuelva transparente y esté obligada a informar sobre el origen de la carne que produce. De esta manera, también se respetará el derecho a saber que tenemos como consumidores y dejarán de vendernos selva por carne.

6 datos sobre LA DANTA de montaña que no sabías (y que lo hacen muy especial)
Este animal vive en medio de los bosques nublados y los páramos de nuestros Andes, consideradas zonas de transición ecológica hacia la cuenca amazónica.
Tiene una dieta herbívora que incluye variedad de hierbas, pastos, arbustos, frutas, bayas, ramitas y, sobre todo, muchas hojas.
Cuando se trata de alimentarse, no hay lugar que se le resista gracias a sus pezuñas achatadas que le permiten atravesar bancos de nieve y terrenos irregulares, sin dificultad en zonas altas.
Su territorio suele abarcar desde 2 a 5 km² y, aunque puede compartir sectores con otros individuos, su carácter es más bien tímido y solitario.
Se lo considera “arquitecto” del bosque de neblina porque dispersa semillas de numerosas plantas, manteniendo la estabilidad de los suelos y la salud de los ecosistemas que habita. Al perpetuar la vegetación densa, ayuda al mantenimiento y provisión de agua, impactando positivamente la actividad agrícola y la economía local al asegurar un flujo estable de agua.
Su población total es de menos de 2,500 individuos maduros en los Andes de Colombia, Ecuador y el norte de Perú. En Venezuela ya no queda ni un solo ejemplar. La especie se considera en peligro de extinción debido a la cacería, la fragmentación de su hábitat, la contaminación del agua, etc. Y la expansión de la ganadería en zonas de transición Andino Amazónica stá fragmentando su hábitat y poniendo en riesgo su supervivencia aún más.
¿Cómo la expansión ganadera en Amazonas lo pone en peligro?
Está comprobado que, de por sí, los tapires cambian su comportamiento en las zonas donde hay ganadería. Lo primero que hacen es buscar refugio en laderas empinadas y boscosas, que son inaccesibles para el ganado. Así es que en temporada seca, van hacia las zonas más altas para evitar al ganado que pastorea abajo y, en temporada de lluvias, se los ve más activo lo bajo porque no hay presencia de ganado.
Pero a medida que la ganadería se expande especialmente en zonas de transición que alimentan la Amazonía, su hábitat se encuentra cada vez más fragmentado. Esto dificulta encontrar alimento, altera sus patrones naturales y pone en riesgo su supervivencia.
Así es que hoy más que nunca, exijamos saber para proteger la Amazonía y a todos los increíbles animales que la habitan.


