Hoy, 11 de septiembre, celebramos el Día Nacional de la Biodiversidad porque a un país “megadiverso” como el nuestro (es decir, que es una de las 16 naciones que más diversidad biológica del planeta alberga) no le alcanza con tener una sola fecha mundial para hablar sobre el tema. Además, ésta es la mejor forma de honrar el legado del Sabio José Celestino Mutis, quien con la Expedición Botánica dejó una significativa colección de plantas que son una notable base para el inventario nacional de biodiversidad.

Hay que resaltar que Colombia se comprometió a cuidar a la variedad de seres vivos -animales, plantas, hongos y microorganismos- que habitan nuestro planeta, y a adoptar medidas para su conservación, al alinearse con la Convención sobre Diversidad Biológica, ratificada mediante la Ley 165 de 1994 y materializada a través de la Política Nacional para la Gestión de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos. 

Una misión que es urgente en un mundo que está perdiendo especies y ecosistemas a un ritmo alarmante, tanto que se considera que la pérdida de biodiversidad es una de las patas de la triple crisis planetaria que atravesamos (junto con la crisis climática y la contaminación).

Ellos son la biodiversidad

El concepto “biodiversidad” suele parecer muy lejano o abstracto pero bajarlo a tierra es muy fácil. Aquí te mostramos algunos de los rostros y las formas de esos seres vivos que componen la red de vida que conserva el equilibrio ecológico de todo el planeta. 

Los jaguares

Símbolo máximo del bosque intacto, necesita grandes territorios sin fragmentar (en palabras, 5.000 hectáreas conectadas). Sin embargo, la ganadería en el Guaviare y Meta está cortando los puentes naturales del felino más grande de América. A raíz de la fragmentación por potreros que se genera, entran en conflicto con ganaderos, lo que termina en la caza por represalia. Sin jaguar, las poblaciones de presas se descontrolan y la selva deja de regenerarse.

Los primates

Su canto es sinónimo de selva viva, son dispersores de semillas esenciales para la selva. Si los vemos saltando entre las ramas, es un signo inequívoco de que el bosque está sano, sin ganadería. En cambio, si el bosque se fragmenta, desaparecen.

Hacemos mención especial del mono tití del Caquetá (Plecturocebus caquetensis), que es el “hijo” de la Amazonía colombiana (sólo vive aquí). El 80% de su hábitat original ha sido talado para ganadería. Se estima que quedan menos de 250 adultos y está clasificado como en Peligro Crítico (CR). 

© José Iván Cano / Fundación Wild Colombia

Los anfibios 

Colombia es potencia en anfibios pero no escapa a la realidad mundial que los convierte en la clase de vertebrados más amenazada. Así es que en nuestro país hay más de 300 especies amenazadas.

Son el grupo más sensible a los cambios que sufren los ambientes en los que viven y, por ende, los primeros en desaparecer cuando el bosque se fragmenta. En la Amazonía colombiana las ranas de cristal y venenosas (Ranitomeya y Pristimantis) son las primeras en morir cuando el bosque se vuelve potrero.

Las orquídeas 

Símbolo de nuestro patrimonio natural y belleza que representa a nuestro país, son tan maravillosas como frágiles, ya que sólo pueden prosperar en bosques intactos, por lo cual hoy se encuentra amenazada.

Son un ejemplo de las más de 31.000 especies de plantas, equivalentes al 11% de la diversidad global, que podemos encontrar en nuestro territorio. 

Orchid with pink petals.

Las águilas arpías

Son el ave rapaz más grande y poderosa de los bosques neotropicales, y un verdadero ícono de la Amazonía colombiana. Anidan en árboles emergentes de gran tamaño, que se están perdiendo por el avance de la deforestación por ganadería en Caquetá.

Ellas son parte de las cerca de 1.909 especies de aves que habitan en nuestro país, una de las mayores concentraciones del planeta.

La ganadería extensiva desmonta la Amazonía y pone en riesgo a la biodiversidad 

Si bien las presiones que hacen peligrar a la biodiversidad colombiana son muchas (entre ellas, la minería ilegal, el tráfico y caza de fauna silvestre, las especies invasoras, etc.), lo cierto es que la deforestación es la actividad humana que más está dañando la Amazonía ahora mismo. Según nuestro último reporte “El ganado sin origen destruye la Amazonía colombiana”, el mayor impacto de la deforestación de Colombia ocurre en la región amazónica. De hecho, comprobamos que entre 2013 y 2024 se han perdido 137.289 hectáreas de bosque dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales y el 77% de esa deforestación se concentró en cinco áreas protegidas. Y es la ganadería extensiva el motor principal de este cambio de uso de suelo.

Cuando decimos que la ganadería extensiva transforma el uso del suelo y altera la red de vida que es Amazonas, esto significa que cada vez que un bosque se convierte en potrero, muchas especies no solo pierden espacio: pierden rutas de movimiento, alimento, refugio y condiciones para reproducirse. 

En este sentido, reglamentar bien el sello de carne libre de deforestación es una medida de protección de la biodiversidad. Porque la trazabilidad no es solo información sobre ganado: es una herramienta para evitar que la deforestación siga presionando los ecosistemas de alto valor. 

Exige poder comprobar con información real si lo que comes proviene de la deforestación de la Amazonía

Saber protege la Amazonía

Súmate a Greenpeace Colombia y exijamos al gobierno terminar la destrucción de nuestra Amazonía. 

Involúcrate

Es tiempo de entender que proteger la biodiversidad colombiana no es una tarea secundaria: es una condición para enfrentar la crisis climática, cuidar el agua, sostener la vida en los territorios y garantizar un futuro más seguro para las personas y los ecosistemas.