Hoy en Colombia, los consumidores no saben de dónde viene la carne que compran. Es así que lo que llega a cada plato pudo haber venido de un Parque Nacional Natural arrasado. La culpa de que esto ocurra no es de la ciudadanía, a la que la información no le llega, sino de los vacíos y puntos ciegos que existen en la cadena de suministro, fallas que impiden identificar si el ganado proviene de zonas deforestadas de la Amazonía. 

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No estamos ante un problema menor. Por el contrario, los números de la pérdida de bosques en la región son alarmantes. En 2025, desaparecieron más de 77.800 hectáreas en la Amazonía, 65% de todo el país (IDEAM). Y en 2025, nuestro nuevo monitoreo, detectó más de 8.800 hectáreas deforestadas dentro de tres de los Parques Nacionales Naturales más importantes de la Amazonía colombiana. Es como si desapareciera una porción de selva del tamaño de cientos de canchas de fútbol, sin parar, cada día. 

Hablamos, además, de que el daño que la deforestación genera no queda sólo allí, sino que afecta el agua, el clima y la estabilidad ambiental de todo el país. 

La buena noticia es que este año, gracias a la lucha ciudadana, se logró sancionar la Ley de Ganadería Sostenible y libre de Deforestación (Nro 2585) que puede cambiar las reglas del juego. 

Su correcta implementación permitiría unir los datos y registros de diferentes organismos para rastrear el origen ambiental de cada animal antes de que llegue al supermercado, que se plasmarían en un “sello de carne libre de deforestación”, para poder saber si pasó sobre la selva destruida o no.

Es importante resaltar que la ley no va contra la ganadería ni los pequeños productores sino sólo contra quienes trabajan destruyendo el bosque. Asimismo, vale decir que es un punto de partida para erradicar el problema por completo, uno muy necesario y urgente.

Diciembre marca una primera ventana decisiva: vence uno de los primeros plazos clave para definir cómo se acreditará a los productores libres de deforestación. Lo que se decida ahora puede determinar si esta acreditación se convierte en una herramienta verificable para proteger el bosque o en una promesa difícil de comprobar. Después vendrán otras etapas de implementación, y Greenpeace seguirá vigilando el proceso.  

© Alvaro Salamanca / Greenpeace

¿Qué debe definirse hasta diciembre de 2026?

  • La reglamentación de la acreditación de “Productor Libre de Deforestación”.  El artículo 9 establece que el Ministerio de Agricultura debe definir las condiciones y requisitos para que productores y determinados comercializadores puedan acreditarse como “libres de deforestación”. La acreditación será pública, gratuita y expedida por MinAgricultura. La ley dice: “En un plazo no mayor a seis (6) meses, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural reglamentará las condiciones…”
  • Programas para productores, proveedores e información a consumidores. El artículo 7 también ordena que, dentro de los seis meses siguientes a la sanción, MinAgricultura diseñe e implemente programas de fortalecimiento de proveedores y productores y de información a consumidores para garantizar productos libres de deforestación. También cae a comienzos de diciembre.  
  • Rutas de financiación. El artículo 12 da seis meses al Gobierno para establecer las rutas de financiación necesarias para la interoperabilidad de los sistemas y las Zonas de Alta Vigilancia. 

Es decir, que el Ministerio de Agricultura tiene que establecer cuestiones como:

  • Qué condiciones debe cumplir un productor para recibir esa acreditación;
  • Qué información deberá presentar o cruzarse para comprobar que cumple;
  • Cómo se otorgará esa acreditación;
  • Bajo qué criterios se podrá decir oficialmente que ese productor es “libre de deforestación”.

En este sentido, diciembre no es “la fecha en que nace el sello”, pero sí deberá ser el primer momento en que Colombia define qué significa oficialmente ser libre de deforestación. Y esa definición después debería alimentar y ser coherente con el sello, la trazabilidad y la debida diligencia.

¿Cuál es la diferencia entre la Acreditación de Productor Libre de Deforestación y el Sello Ambiental Colombiano?

Se trata de dos instrumentos que están conectados: los productores que obtengan la certificación NTC 6550 serán reconocidos automáticamente como Productores Libres de Deforestación.

La Acreditación de Productor Libre de Deforestación es nueva. Fue creada por la Ley 2585 y será otorgada por MinAgricultura. A través suyo se permite establecer condiciones claras para reconocer a productores que puedan demostrar que su actividad está libre de deforestación. Sus requisitos deben reglamentarse antes del 4 de diciembre de 2026, por lo que este es uno de los primeros hitos concretos de implementación de la ley.

Por su parte, el Sello Ambiental Colombiano (NTC 6550:2021) ya existía como estándar ambiental general, también dado por MinAmbiente. La Ley 2585 ordena actualizarla para reforzar los criterios de cero deforestación y conectarla con los nuevos sistemas de trazabilidad e información ambiental y territorial.

Que las reglas que se empiezan a definir ahora (acreditación, trazabilidad, información pública y actualización del Sello Ambiental) construyan una garantía creíble de que ‘libre de deforestación’ significa realmente libre de deforestación. 

¿Qué NO tiene que estar listo en diciembre?

Como decíamos, diciembre es una primera instancia decisiva, de manera que no es obligatorio que esté todo definido y operativo para esta fecha, porque se estipulan plazos más largos para otros objetivos. Por ejemplo:

  1. La interoperabilidad completa de los sistemas de información tiene un plazo máximo de 18 meses, por lo que su horizonte llega a diciembre de 2027.
  2. La reglamentación de la debida diligencia de la cadena ganadera tiene 12 meses desde la promulgación, es decir, hasta junio de 2027. Después de expedida esa reglamentación, los actores regulados tienen hasta otros 12 meses para poner en marcha sus políticas de debida diligencia.
  3. En diciembre no tiene que estar funcionando toda la trazabilidad de la carne ni todo el sistema de la Ley 2585. Lo que sí debe quedar definido es cómo una persona/productor podrá ser acreditado oficialmente como “Productor Libre de Deforestación”. 

Desde Greenpeace exigimos estos 4 puntos para que se puede decir que algo es realmente libre de deforestación

1. Transparencia total

Exigimos que la información sobre el origen del ganado sea considerada de interés público. Esto implica garantizar la interoperabilidad técnica entre los sistemas del Ministerio de Agricultura, del Ministerio de Ambiente y el catastro multipropósito. Cruzar estos sistemas permitiría verificar si el ganado proviene de zonas deforestadas o de áreas donde la actividad está prohibida. Sin datos públicos y transparentes, no hay trazabilidad real.

2. Respeto al Ordenamiento

Que la ley sea clara no es negociable. No puede existir ganadería en Parques Nacionales Naturales ni en Reservas Forestales. La trazabilidad no puede convertirse en un mecanismo para legalizar lo ilegal. Debe servir para hacer cumplir el ordenamiento territorial y proteger las áreas de especial importancia ecológica.

3. Responsabilidad Corporativa

Los actores que participan de la cadena de suministro (plantas de beneficio, subastas, frigoríficos, supermercados y exportadores) deben estar obligados a implementar mecanismos de debida diligencia. Esto significa garantizar que sus proveedores no estén vinculados a la deforestación. Sin corresponsabilidad empresarial, la carga no puede recaer únicamente en el Estado o en los productores.

4. Justicia Social

La ley debe distinguir entre ganadería de subsistencia de familias campesinas vulnerables y ganadería de gran escala asociada a acaparamiento de tierras e inversión especulativa. La implementación debe incluir garantías de derechos humanos y no criminalización de pequeños productores.

Una ley con estos mínimos no solo protege la Amazonía. También fortalece la institucionalidad, mejora la competitividad del sector ganadero y posiciona a Colombia como un país que produce carne sin destruir sus bosques. La trazabilidad es el primer paso para cerrar los puntos ciegos que hoy permiten que la deforestación llegue, silenciosamente, hasta nuestros supermercados.