
Frente a los devastadores incendios necesitamos que las personas estén informadas, alertas y sobretodo comprendan que la suma de focos provocados con la crisis climática y la llegada del fenómeno El Niño resulta en impactos como tragedias ambientales y sociales a corto, mediano y largo plazo para las comunidades locales y el país. Desde Greenpeace Colombia seguiremos poniendo este tema en la agenda pública, visibilizando la problemática, aportando soluciones y datos que permitan tomar decisiones que protejan a los ecosistemas y a la gente.
Desde el sábado 19 de septiembre y hasta la fecha, un voraz incendio forestal consumió cientos de hectáreas de bosque andino en el cerro San Marcos en Bocayá.
Al 22 de septiembre la evaluación preliminar de la UNGRD habla de cerca de 1.200 hectáreas afectadas, de las cuales aproximadamente 715 hectáreas corresponden al Santuario de Fauna y Flora Iguaque. La zona más crítica está en la parte alta que conduce al área protegida, donde el terreno dificulta el ingreso de equipos por tierra.
Las llamas, que comenzaron a extenderse desde la tarde del sábado, eran visibles incluso desde la plaza central de Villa de Leyva, un municipio emblemático por su alto valor cultural y atractivo turístico, siendo catalogado como calamidad pública por las autoridades.
Este lamentable hecho no es un evento aislado: se suma a una preocupante ola de conflagraciones a nivel nacional que demuestra cómo la crisis climática y las temporadas de sequía extrema están impactando directamente nuestros ecosistemas estratégicos y la vida de las comunidades.
Lo que ocurre en Tolima, Boyacá, Cundinamarca, Valle del Cauca, Caldas, Huila o Nariño también habla de una crisis más amplia: territorios secos, ecosistemas degradados, falta de prevención y condiciones climáticas cada vez más extremas.
Las autoridades aún deben confirmar la causa del incendio. Sin embargo, distintos reportes coinciden en que su propagación se vio favorecida por fuertes vientos y vegetación seca en la zona del cerro San Marcos. Además, Boyacá venía bajo alertas de alta probabilidad de incendios forestales por condiciones climáticas asociadas a El Niño, lo que refuerza la lectura de un territorio especialmente vulnerable al fuego en este momento.
Es decir, aunque los incendios forestales son en su mayoría provocados por actividades humanas o intencionales no hay duda que las condiciones ambientales ayudan a que se propague por un territorio altamente vulnerable al fuego: vegetación seca, fuertes vientos y condiciones asociadas a la sequía y al Niño. . Por eso, prevenir incendios no es solo apagar llamas: es cuidar los bosques, restaurar ecosistemas, controlar quemas y preparar los territorios antes de la emergencia.
Un panorama nacional crítico: incendios y El Niño en curso

© Mariano Vimos / Greenpeace
De acuerdo con el balance al 21 de septiembre de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en el país se mantienen activos 27 incendios forestales bajo seguimiento oficial: 19 de ellos permanecían activos y ocho han avanzado a condición de control por los bomberos y autoridades que trabajan incesantemente sobre el terreno. Los focos activos se concentran principalmente en siete departamentos del territorio nacional.
Colombia enfrenta actualmente en un momento especialmente crítico:
- El Niño se fortalece: El fenómeno ya está presente en el territorio nacional y las proyecciones indican que aún no ha alcanzado su periodo de mayor intensidad, por lo que los meses más difíciles están por venir.
- Presión sobre recursos hídricos: La disminución marcada de lluvias genera desabastecimiento de agua en múltiples regiones.
- Vulnerabilidad acumulada: Diversos municipios y territorios intentan recuperarse de desastres recientes mientras deben contener nuevas emergencias.
El dato confirma que no se trata de un episodio aislado, sino de una emergencia sostenida: desde mediados de junio, Colombia ya acumulaba cientos de incendios forestales en más de 190 municipios, en un contexto de temporada seca y mayor riesgo asociado a El Niño.
Factores detrás del fuego: para comprender la amenaza

Aunque el origen del incendio en Villa de Leyva aún no está plenamente esclarecido y las autoridades investigan la sospecha de que pudo ser provocado por actividad humana, es indispensable entender qué condiciones facilitan la propagación del fuego.
La reducción drástica de las precipitaciones y las altas temperaturas asociadas a El Niño generan condiciones de sequía prolongada. Sin embargo, El Niño no es, por sí solo, la causa directa de un incendio. Para que una conflagración ocurra intervienen la combinación de factores como:
- Alta acumulación de material vegetal seco (combustible natural).
- Condiciones de viento favorable para la propagación.
- Chispas o quemas iniciadas por actividades humanas (de forma accidental o intencionada).
Una crisis climática y de justicia social

Esta situación deja al descubierto una realidad fundamental: El Niño no afecta a todas las personas por igual. Paga más quien menos tiene. Nos encontramos ante una crisis climática que es, de forma simultánea, una crisis de justicia social.
Las regiones Caribe, Andina y Pacífica son las más vulnerables ante la acumulación de impactos, lo que representa riesgos severos para la salud pública y potenciales tensiones sociales. En la vida cotidiana, esto se traduce en afectaciones directas:
- Familias campesinas en riesgo: Pérdida de cosechas fundamentales como la papa o el maíz, reduciendo los ingresos rurales y la oferta de alimentos en los centros urbanos.
- Desabastecimiento de agua: Municipios enteros enfrentan racionamiento o pérdida del suministro de agua potable.
- Aumento en el costo de energía: El descenso en los niveles de los embalses presiona al alza la factura energética de los hogares.
- Inflación de alimentos: La escasez de productos básicos (como arroz, papa, yuca, maíz, café y palma de aceite) eleva el costo del mercado de la canasta familiar.
Ante los incendios forestales necesitamos acción estructural
Esta realidad evidencia la necesidad de contar con instituciones y comunidades preparadas para gestionar riesgos múltiples y simultáneos. Un país que enfrenta varias emergencias al mismo tiempo necesita capacidades de prevención que reduzcan la presión sobre comunidades e instituciones antes de que ocurran los desastres.
Desde Greenpeace Colombia, exigimos que la respuesta del Estado frente al fenómeno de El Niño no se limite a reaccionar y apagar incendios una vez ocurrida la tragedia. Gestionar el riesgo implica prevenir, prepararse, responder y recuperar. Esto requiere incorporar el riesgo en la planificación territorial, fortalecer el monitoreo y las capacidades locales, proteger fuentes hídricas, suelos y vegetación nativa y garantizar recursos adecuados tanto para la prevención como para la respuesta.
La verdadera preparación e inmunidad climática implica:
- Proteger ecosistemas clave: Salvaguardar la Amazonía y los bosques andinos, pues cada árbol en pie regula el ciclo del agua que abastece a todo el país.
- Reducir emisiones de raíz: Frenar las actividades que amplifican el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad.
- Transitar hacia un modelo sostenible: Avanzar decididamente hacia formas de producción que no destruyan la naturaleza que nos protege y de la cual depende nuestra supervivencia.
Proteger la Amazonía es proteger la estabilidad climática e hídrica de Colombia.

La Amazonía no beneficia solo a la región amazónica: sus bosques regulan humedad, lluvias, temperatura, biodiversidad y ciclos del agua que sostienen la vida mucho más allá de sus fronteras. En un país que hoy enfrenta incendios en múltiples departamentos, defender la Amazonía es una medida estructural de resiliencia frente a sequías, calor extremo y crisis climática.
Protegerla, prevenir incendios y actuar rápido frente a las emergencias son parte de la misma respuesta climática. Colombia necesita políticas reales de prevención, recursos suficientes, alertas tempranas, control efectivo de quemas, protección de fauna y una defensa firme de los bosques que sostienen el agua, la biodiversidad y la vida en todo el país.
¿Cuáles son las precauciones y acciones a tener en cuenta desde la ciudadanía?
Frente a esta temporada severa y de sequía, el cuidado colectivo es fundamental. Te compartimos las siguientes recomendaciones prácticas:
- 💧 Ahorra agua y evita fugas: Utiliza el recurso hídrico de manera consciente y responsable en tu hogar y espacio de trabajo.
- 🔥 Evita todo tipo de quemas: Si detectas humo o señales de un conflagración en zonas rurales o semiurbanas, repórtalo de inmediato a las líneas de emergencia. Un incendio atendido a tiempo evita la destrucción de miles de hectáreas.
- 📢 Sigue canales oficiales: Infórmate a través de las alertas del IDEAM (ideam.gov.co) y sus canales institucionales. La información oportuna protege cosechas y salva vidas.
- 🌳 Apoya la protección de la Amazonía: Recuerda que la Amazonía sostiene la resiliencia hídrica de Colombia. Comparte información veraz y denuncia la deforestación ilegal.
Las acciones individuales importan y son indispensables para cuidar nuestras comunidades, pero no son suficientes. El cambio estructural y la protección efectiva del territorio son una responsabilidad ineludible del Estado y de los sectores productivos.
Desde Greenpeace reconocemos y valoramos profundamente la entrega de los cuerpos de bomberos, brigadistas, entidades de rescate y comunidades que hoy arriesgan su vida en la primera línea de respuesta.
¿A dónde llamar en caso de incendio?
- 📞 123 – Línea Única de Emergencias: reportar el incendio forestal y solicitar la atención de los organismos de emergencia.
- 🚒 119 – Bomberos: realizar el reporte directamente al servicio de Bomberos.
- 🌳 Autoridades ambientales: para verificar información sobre incendios forestales activos y su evolución, consultar los canales oficiales de la UNGRD, IDEAM, autoridades ambientales regionales y alcaldías/autoridades locales.
- 📢 Para confirmar la situación, priorizar información emitida por fuentes oficiales y evitar difundir reportes no verificados en redes sociales.
- 📍 Al reportar o solicitar información, tener disponible la ubicación del incendio, municipio, vereda o punto de referencia y, si es posible, la hora en que fue identificado.
Además les compartimos esta nota gestionada en el medio *Semana* sobre el llamado que se hace desde Greenpeace al Gobierno y a las autoridades para fortalecer la prevención y la gestión del riesgo frente a la ola de incendios forestales en el país, haciendo énfasis en la importancia del trabajo comunitario y la preparación antes de que las emergencias se salgan de control.


