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La organización ambientalista Greenpeace publicó nuevas cifras de contaminación de aire en Bogotá. Los números demuestran que, mientras más actividades económicas volvieron a funcionar, mayor fue el aumento de las emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2), un agente que afecta particularmente a la salud de los ciudadanos, y que en parte proviene del uso de carros. Solo desde el 5 al 19 de junio, en la capital colombiana las emisiones de este gas aumentaron en un 22% y, comparadas con las cifras de la primera etapa de la cuarentena, han subido un 34%.

“Estos datos demuestran que, incluso cuando el aislamiento social sigue vigente y el coronavirus continúa siendo un riesgo, no podemos depender de una cuarentena para respirar aire más limpio. La disminución de las emisiones fue evidente en las cuatro primeras semanas de cuarentena en donde la restricción de movilidad fue total. Sin embargo, comparando los números de junio con las mediciones que realizamos en abril y mayo, queda claro que cada vez que se flexibilizan las medidas de aislamiento se genera un incremento de este peligroso gas”, dijo Tatiana Céspedes, miembro del equipo de campañas de Greenpeace Colombia. “Hoy, más que nunca, es fundamental pensar en qué Bogotá queremos vivir luego de esta crisis, y qué estamos dispuestos a hacer para lograrlo”.

Por eso, desde la campaña “Nuestra nueva ciudad”; Greenpeace Colombia propone cambios sistémicos para que Bogotá se convierta en una ciudad más sostenible y resiliente a crisis. Para la ONG, uno de los focos principales es el fomento la movilidad sostenible, que ayudaría a bajar de manera significativa y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes del uso de carros. “Los bogotanos necesitamos un sistema de transporte seguro, cómodo y sostenible. Un mejor sistema de transporte público, más seguridad y lugar para peatones, y ciclorutas de mayor calidad son esenciales para lograr cambios reales. Está claro que no podemos depender de una cuarentena para que mejore la calidad de aire y la calidad de vida en la ciudad”, agregó Céspedes.

Esta situación de aumento de emisiones se repite en las grandes urbes a nivel mundial. A principios de abril, las emisiones diarias de combustibles fósiles en todo el mundo fueron aproximadamente un 17% más bajas que en 2019, según un estudio científico publicado en la revista Nature (1). Sin embargo, en junio, a medida que gran parte de los países disminuyeron sus bloqueos, las emisiones aumentaron hasta un 5% por debajo del promedio de 2019 (2).  “La nueva normalidad no puede ser sinónimo de vieja contaminación. La pandemia de contaminación de nuestras ciudades también es también un enemigo mortal e invisible que no podemos permitir que siga afectando a los bogotanos y bogotanas”, dijo Céspedes.

Según datos de la Secretaría de Movilidad, en promedio en Bogotá se realizan más de 13 millones de viajes al día de los cuales el 38.8% corresponde a  transporte público, el 14.9% a carros particulares, el 6.6% a viajes en bicicleta y el 39.7% restante corresponde a otros medios de transporte. Greenpeace advierte que los automóviles ocupan en promedio el 50% de la superficie de las ciudades (3) y que, específicamente en Bogotá, se pasa un promedio de 191 horas anualmente en embotellamientos (4). Por estas razones, la organización exige cambios en la movilidad de la ciudad, en pos de mejorar la calidad de vida y los estándares ambientales.

Notas:

1- https://www.nature.com/articles/s41558-020-0797-x
2- https://www.icos-cp.eu/gcp-covid19
3- https://transportgeography.org/?page_id=4609
4- https://inrix.com/scorecard/