- Entre 2013 y 2025, Sierra de La Macarena, Chiribiquete y Tinigua perdieron cerca de 96.000 hectáreas de bosque.
- Greenpeace Colombia insiste en que la implementación de la Ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación debe garantizar una trazabilidad pública y verificable.

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Bogotá, septiembre de 2026. Cada año, septiembre vuelve a poner a la Amazonia en el centro de la conversación. Se habla de su importancia para el clima, el agua y la biodiversidad. Sin embargo, la verdadera pregunta sigue siendo otra ¿qué tan protegida está realmente la Amazonia cuando el bosque continúa desapareciendo, incluso dentro de áreas declaradas para su conservación?
El monitoreo realizado por la organización en tres áreas protegidas estratégicas de la Amazonía colombiana, Sierra de La Macarena, Serranía de Chiribiquete y Tinigua, evidencia la dimensión del desafío: entre 2013 y 2025 se perdieron 95.867 hectáreas de bosque. Solo durante 2025, estas áreas registraron 8.896 hectáreas deforestadas: 4.973 en Sierra de La Macarena, 2.060 en Chiribiquete y 1.863 en Tinigua.
Las cifras muestran que declarar un territorio como área protegida no es suficiente para garantizar que el bosque permanezca en pie. Para Greenpeace Colombia, además de identificar dónde ocurre la deforestación, es fundamental actuar sobre sus causas y cerrar los vacíos que permiten que actividades asociadas a la pérdida de bosque entren a las cadenas productivas sin suficiente control.
Y es que una de las principales preocupaciones es la expansión de la frontera ganadera. Los datos oficiales muestran la presencia de miles de bovinos en territorios donde también persisten fuertes presiones sobre el bosque, mientras Colombia continúa enfrentando dificultades para conocer con certeza el origen del ganado y establecer si su producción está vinculada con zonas deforestadas.
“No podemos seguir hablando de proteger la Amazonía mientras la deforestación continúa avanzando sin que podamos conocer con claridad qué hay detrás de ella. La trazabilidad es fundamental porque nos permite saber de dónde viene el ganado, seguir su recorrido y evitar que la destrucción del bosque termine escondida dentro de las cadenas productivas que llegan al mercado”, afirmó Laura Caicedo, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.
Acorde al contexto, Greenpeace considera que la Ley 2585 de 2026 de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación representa una oportunidad histórica para avanzar hacia cadenas de producción más transparentes y responsables. Sin embargo, el desafío ahora está en garantizar una implementación efectiva.
Para la organización, la reglamentación de la ley debe asegurar trazabilidad a lo largo de toda la cadena, información pública y verificable, mecanismos de control y responsabilidad de los diferentes actores involucrados.
“La aprobación de la ley fue un paso importante, pero ahora necesitamos que funcione de verdad. Un sello o una promesa de carne libre de deforestación no pueden convertirse en una simple etiqueta. La ciudadanía tiene derecho a saber qué hay detrás de los productos que consume y a tener garantías que la cadena ganadera no esté incorporando animales asociados a deforestación o a usos incompatibles con áreas protegidas”, agregó Caicedo.
Las casi 96.000 hectáreas perdidas en estos tres parques entre 2013 y 2025 evidencian que la protección de la Amazonía requiere resultados verificables y no únicamente compromisos en el papel.
Después de una nueva conmemoración del Día de la Amazonía, Greenpeace Colombia hace un llamado a que la protección del bosque se traduzca en acciones concretas: consolidar la reducción de la deforestación, fortalecer la protección efectiva de las áreas estratégicas e implementar una trazabilidad pública y verificable que permita identificar y cerrar el paso al ganado asociado con pérdida de bosque.


