
Durante 2025, Greenpeace realizó un monitoreo satelital en Sierra de La Macarena, Serranía de Chiribiquete y Tinigua, tres de los Parques Nacionales Naturales afectados históricamente por la deforestación.
Bogotá, 28 de julio de 2026. Un nuevo monitoreo satelital realizado por Greenpeace Colombia identificó 8.896 hectáreas deforestadas durante 2025 dentro de tres de los Parques Nacionales Naturales más importantes de la Amazonía colombiana: Sierra de La Macarena (4.973 ha), Serranía de Chiribiquete (2.060 ha) y Tinigua (1.863 ha). Los hallazgos evidencian que la pérdida de bosque continúa avanzando incluso dentro de áreas de máxima protección ambiental y refuerzan la urgencia de implementar mecanismos efectivos para frenar la destrucción de la Amazonía.
El análisis, basado en imágenes satelitales Landsat y procesamiento geoespacial, muestra que la presión sobre estos parques no es un fenómeno aislado, sino parte de una tendencia histórica persistente.


Entre 2013 y 2024 se deforestaron más de 137.289 hectáreas dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, y cerca del 77 % de esa pérdida se concentró en apenas cinco áreas protegidas, entre ellas Tinigua, Sierra de La Macarena y Chiribiquete.
Con los nuevos hallazgos de Greenpeace para 2025, estos tres parques acumulan 95.867 hectáreas deforestadas en el período 2013-2025: Tinigua alcanza 48.025 hectáreas, equivalentes a cerca del 23 % de su área oficial; Sierra de La Macarena acumula 34.070 hectáreas, y el dato registrado en 2025 representa aproximadamente el 14,6 % del total del período; mientras que Chiribiquete suma 13.772 hectáreas, con un aporte de 2025 cercano al 15 % del acumulado histórico.
Para Greenpeace, estas cifras evidencian una presión sostenida sobre áreas de máxima protección y refuerzan que los hallazgos de 2025 no corresponden a una fotografía coyuntural, sino a un proceso de transformación del bosque que se mantiene activo desde hace más de una década.


“Estos hallazgos no son un dato aislado del 2025, por el contrario son una señal histórica. Al sumar los nuevos resultados, Tinigua, Sierra de La Macarena y Chiribiquete acumulan 95.867 hectáreas deforestadas desde 2013, a pesar de ser los ecosistemas que Colombia decidió proteger bajo la máxima categoría de conservación. Esto evidencia que las respuestas acumuladas durante más de una década no han logrado detener la presión sobre los territorios. Es urgente fortalecer las herramientas de transparencia, prevención y control para evitar que la destrucción de los bosques siga alimentando cadenas productivas asociadas a la deforestación“, aseguró Laura Caicedo Valencia, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.

Aunque el monitoreo satelital no permite determinar por sí solo las causas de cada evento de deforestación, Greenpeace señala que estos resultados deben analizarse junto con la evidencia existente sobre la expansión de la frontera ganadera, la praderización y la presencia de ganado dentro de áreas protegidas. La organización advierte que la ausencia de un sistema público y robusto de trazabilidad impide conocer con certeza el origen del ganado y establecer si su producción está vinculada a la deforestación o a actividades incompatibles con el régimen de protección de los Parques Nacionales Naturales. Esta preocupación cobra especial relevancia en los departamentos de Caquetá, Guaviare y Meta, que concentran los mayores niveles de deforestación del país y albergan cerca de 5,3 millones de bovinos, de un total de más de 28,2 millones registrados en Colombia (ICA, 2025).

El reporte llega pocos meses después de la aprobación de la Ley 2585 de 2026 sobre Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación, una norma que Greenpeace considera una oportunidad histórica para cerrar los vacíos de control sobre la cadena ganadera. Sin embargo, la organización advierte que su efectividad dependerá de una reglamentación que garantice trazabilidad pública, interoperabilidad entre entidades, acceso a la información y mecanismos efectivos de vigilancia y sanción.

“Sin información pública sobre el origen del ganado y su recorrido hasta llegar al mercado, será imposible verificar que la carne que consumimos esté libre de deforestación. La ley ya existe; ahora el Gobierno debe convertirla en una herramienta efectiva para proteger la Amazonía”, agregó Caicedo Valencia.
Greenpeace Colombia hace un llamado al Gobierno nacional para reglamentar e implementar con urgencia la Ley Ganadería Libre de Deforestación, garantizando la trazabilidad pública, acceso a la información ambiental, control ciudadano y la rendición de cuentas de todos los actores de la cadena ganadera, desde los productores hasta frigoríficos, comercializadores y exportadores.
La organización sostiene que una trazabilidad efectiva es indispensable para impedir que ganado asociado a la deforestación o a la ocupación de Parques Nacionales Naturales continúe ingresando al mercado sin control suficiente, y sin garantías para que la ciudadanía pueda saber el origen de la carne que consume.


