
Bogotá 20 de marzo de 2026 – En el marco del Día Internacional de los Bosques, Greenpeace Colombia hace un llamado a reconocer que la protección de los bosques no es solo una causa ambiental: es una condición indispensable para garantizar el agua, los alimentos y la estabilidad climática de millones de personas en el país.
Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo, y sus bosques, especialmente la Amazonía, son fundamentales para el equilibrio ecológico global. Este ecosistema no solo alberga una de cada diez especies del planeta, sino que también regula el clima, captura carbono y sostiene los ciclos de lluvia que abastecen ciudades y campos en todo el territorio nacional.
Sin embargo, esta riqueza natural enfrenta una presión creciente. La deforestación continúa avanzando, impulsada principalmente por la expansión de la frontera agropecuaria, que reemplaza la selva por pastizales y rompe los ciclos naturales que hacen posible la vida.

“Los bosques no están lejos de nuestra vida cotidiana. Cada árbol que cae afecta el agua que consumimos, los alimentos que llegan a nuestras mesas y la estabilidad del clima. Defender los bosques es, en realidad, defender a las personas”, señala Laura Caicedo, Coordinadora de Campañas para Greenpeace Colombia.
Hoy, uno de los mayores desafíos es que gran parte de esta deforestación ocurre en sistemas productivos que no garantizan transparencia. Actualmente, los mecanismos de control existentes no permiten conocer con claridad si los productos que consumimos están vinculados a la destrucción de los bosques.

Esto significa que, sin saberlo, la ciudadanía podría estar contribuyendo a la degradación de ecosistemas clave como la Amazonía, una región que regula las lluvias del país a través de los llamados “ríos voladores” y que es esencial para evitar escenarios de sequía, pérdida de cultivos y aumento en el costo de vida.
Frente a este panorama, Greenpeace Colombia insiste en que proteger los bosques requiere transformar la manera en que producimos y consumimos, garantizando sistemas más transparentes, responsables y alineados con los límites del planeta.

Asimismo, la organización resalta que el acceso a la información ambiental es un derecho de la ciudadanía. Conocer el origen de lo que consumimos es clave para tomar decisiones informadas y avanzar hacia modelos productivos que no estén asociados a la destrucción de la naturaleza.
“Colombia tiene una oportunidad única de liderar la protección de los bosques en la región, pero esto solo será posible si se toman decisiones que prioricen la vida, la biodiversidad y el bienestar colectivo por encima de modelos que dependen de la deforestación”, concluyó Caicedo.


