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El pollo y la carne de res son, en ese orden, los productos ganaderos de mayor consumo en nuestro país.

De hecho, en 2018, al menos 6.5% del gasto corriente de una familia se destinó a la adquisición de carne, lo que lo convierte en el cuarto producto o servicio más consumido en nuestro país, sólo después de educación, alimentos fuera del hogar y combustible para autos, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En 2018, México fue el segundo mercado de consumo de carne más grande de América Latina después de Brasil. 

¿De dónde viene la carne que comemos?
¿De dónde viene la carne que comemos? © Greenpeace / Philip Reynaers

El chorizo, jamón, nuggets, salchicha, mortadela y salchichón fueron las carnes procesadas más consumidas. Seguramente has probado alguna de esta variedad al menos una vez en la semana. 

¿Pero alguna vez te has preguntado de dónde vienen esos productos?

Varias décadas atrás, la carne se producía a través de un modelo donde los animales eran criados en rebaños pequeños o medianos. Pastaban al aire libre y luego eran faenados en un matadero en las proximidades.Tanto su carne como los subproductos eran producidos en la misma localidad o región.

Pero como consecuencia de la globalización, actualmente este modo de producción está prácticamente extinto en todo el mundo, de acuerdo con el informe “El Atlas de la carne”, de la Fundación alemana Heinrich Boell.

Cerdos en una granja.
Cerdos en una granja © Fred Dott / Greenpeace

La mayor parte de la carne que ahora consumimos es procesada e industrializada por un pequeño grupo de corporaciones, quienes distribuyen el producto a todo el mundo.

Actualmente diez corporaciones procesan el 88% del total de cerdos. Por ejemplo, Tyson Foods, una de las más grandes, procesa 42 millones de aves, 170 mil vacunos y 350 mil cerdos cada semana. 

Esta estrategia apunta a extraer el mayor grado de beneficio posible de la cadena de valor, bajo el esquema “desde el campo hasta el tenedor”, de acuerdo con el informe de la fundación alemana.

La industrialización de la ganadería ha permitido disminuir los costos de producción y consumo de la carne, pero a cambio de sobreexplotar los bienes naturales y poner en riesgo la salud animal y humana. 

Estados Unidos es el principal proveedor de carne de cerdo importada de México, aunque se disputa el mercado con Canadá, Chile y la Unión Europea. Por su parte, México es el principal exportador de carne para Japón. 

Aunque la producción de carne está presente en todo el territorio mexicano, los estados más relevantes son Veracruz y Jalisco, que tienen además el mayor uso de recursos hídricos, los cuales subsidia el gobierno con nuestros impuestos. 

Rancho ganadero, ¿sabes de dónde viene la carne que comes?
Rancho ganadero, ¿sabes de dónde viene la carne que comes? © Marizilda Cruppe / EVE / Greenpeace

Según la Fundación Heinrich Boell, las tasas de deforestación en México oscilan entre 500 y 600 mil hectáreas anuales y en los últimos años perdió 20 mil kilómetros cuadrados de bosques templados. El reemplazo de especies nativas de vegetación por otras introducidas para alimento de animales se incrementó en 283% y significó la pérdida de cuatro y medio millones de hectáreas entre 1976 y el 2000.

Las mismas tecnologías e inversiones de capital que dominan la producción de ganado en los países desarrollados están llegando a los países en desarrollo y se están integrando en las cadenas de valor globales, dice el informe. 

En Estados Unidos hay varias unidades de engorde con hasta 100 mil cabezas, lo que hace que sus costos de producción sean inferiores a los de las unidades más pequeñas. 

Pero esto es riesgoso, ya que un entorno intensificado, las enfermedades pueden propagarse con mayor rapidez y facilidad entre los animales, tanto en la unidad de engorde como durante el transporte, o en los mataderos. 

Los bajos costos de la carne, y las amplias ganancias de la industria, también son actos ya de las y los trabajadores, ya que su trabajo se considera “sucio”, tienen poco reconocimiento social, bajos salarios, es riesgoso y tiene malas condiciones laborales. Miles de mexicanas y mexicanos migran anualmente a EU para trabajar en los mataderos.

Cerdo en granja porcícola
Cerdo en granja porcícola © Fred Dott / Greenpeace

De acuerdo con el informe, este sector es uno de los que más contribuyen a la contaminación global por la emisión de gases de efecto invernadero y por la demanda para la crianza. También son riesgos el aumento de establecimientos de engorda de corral, la pérdida de variedad genética y la contaminación que se produce en el suelo y en el

agua por la crianza intensiva y el uso de fármacos para erradicar enfermedades y acelerar el proceso de engorda.

De acuerdo con la Heinrich Boell, al comprar un producto animal se pagan tres precios: uno lo paga el consumidor, otro el contribuyente y el tercero la naturaleza. 

El consumidor usa el primer precio para determinar el valor del artículo. Los otros dos precios representan subsidios ocultos para aquellos que lo producen y comercializan. Los costos que paga el medio ambiente son probablemente los mayores, pero son difíciles de calcular. 

Y ahora que sabes esto, ¿estarías dispuesta o dispuesto a cambiar tu dieta?