
No falta casi nada para que comience la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2026. Y, de entre todos los participantes que serán parte del evento deportivo más convocante, hay uno del que pocos están hablando: la crisis climática.
© Gordon Welters / Greenpeace
Quizás suene raro decir que la crisis climática es un “jugador” más del torneo pero, en la realidad, sí lo es. Sin duda, marcará presencia y tendrá un rol activo, incidiendo en las condiciones en que se vivirá este gran espectáculo deportivo. Más aún cuando se jugará en pleno verano del hemisferio norte (el puntapié inicial será el 11 de junio y el evento se extenderá hasta el 19 de julio).
En un contexto de crisis climática como el actual, con temperaturas cada vez más extremas y olas de calor más intensas y frecuentes, el termómetro es un factor que los organizadores y asistentes no deberían ignorar.
Crisis climática y estrés térmico
Las altas temperaturas, cuando se combinan con niveles de humedad altos, son potencialmente peligrosos para el cuerpo humano y en general para todas las especies. De hecho existe un término para referirse a esto: estrés térmico, que indica lo que ocurre cuando el cuerpo absorbe calor (o frío) excesivo del ambiente, lo que anula la capacidad de regular la temperatura de manera natural.

De cara a los Mundiales, esto es riesgoso para quienes realizan actividades físicas extenuantes, como las y los jugadores de fútbol profesional -que pueden ver afectado su desempeño y hasta sufrir golpes de calor y enfermedades severas- y para el público que asista a los partidos -y el que se sume a diversos eventos al aire libre que están planeados-, puesto que estarán expuestos ante un escenario climático muy desafiante.
En definitiva, el calor extremo pone en riesgo a todos los participantes de la Copa Mundial.
Para sumar estimaciones con rigor científico a esta conversación, la iniciativa internacional World Weather Atribution (WWA) realizó un informe para examinar cómo cambiaron la frecuencia y la intensidad del estrés térmico (medido mediante el índice WBGT) desde el último Mundial disputado en Estados Unidos en 1994, utilizando las recomendaciones recientes del sindicato de futbolistas FIFPRO sobre qué condiciones se consideran peligrosas.
El clima en las distintas sedes del Mundial 2026 y la influencia de la cambio climático
Son tres los países que serán sedes del evento deportivo más convocante: Estados Unidos, Canadá y México, con partidos que tendrán lugar en 16 ciudades. En tanto, la gran final será en Nueva York.
Debido a la amplia distribución geográfica del torneo, las condiciones ambientales/climatológicas se espera que varíen sustancialmente entre las localidades anfitrionas. Por ejemplo:
⚠️ Los partidos en las ciudades costeras del norte, en particular en Canadá y a lo largo de la costa del Pacífico de Estados Unidos, esperan temperaturas más moderadas.
⚠️ Al contrario, los encuentros que se den más al sur y en zonas mediterráneas de Estados Unidos y México estarán sujetos a temperaturas más altas, incluso superando los 30°, con la probabilidad de períodos de calor extremo durante el día.
⚠️ A esto hay que sumarle que, en las regiones costeras y del medio oeste, los niveles de humedad pueden ser más altos, lo que hace que el calor sea más peligroso.
⚠️ Otro factor a tener en cuenta es que, esta distribución tan particular de esta Copa Mundial 2026, hará que las condiciones varíen mucho entre sedes lo que puede dificultar la adaptación de los jugadores a estos cambios.
De 1994 a 2026: ¿cómo influyó el cambio climático entre las dos ediciones de la Copa Mundial?
Si bien en la Copa Mundial de 1994 hubo episodios de calor, claro está, esas condiciones eran menos frecuentes que las que se prevén para esta ocasión. Las proyecciones de WWA hay una tendencia clara: las temperaturas están en alza.
- Aumenta la cantidad de encuentros que se disputan con una temperatura de, al menos, 26°.
26 partidos de la Copa Mundial 2026 se espera que se desarrollen con condiciones de por lo menos 26°C, en 9 estadios que no cuentan con aire acondicionado. En 1994 se esperaron 21 partidos en esas condiciones, y sólo 6 estadios sin esta comodidad.
- Aumenta la cantidad de encuentros que se juegan en condiciones “inseguras”, es decir, de al menos 28°.
Para el umbral de 28 °C, considerado inseguro para jugar, el impacto del reciente cambio climático provocado por la actividad humana es aún mayor: se espera que 5 partidos se disputen bajo esas condiciones en 2026, frente a solo 3 en 1994, incluso considerando estadios con aire acondicionado. En condiciones todavía más severas, de 30 °C de WBGT, la probabilidad sigue siendo baja, pero casi duplica la registrada en 1994.
- Más allá del horario del día y la fecha exacta de cada partido, lo cierto es que es más probable que sucedan momentos de calor que alcancen o excedan los límites de 26°C, 28°C, y 32°C durante la 2026 FIFA World Cup que los que hubo cuando se celebró en Estados Unidos en 1994, tanto en estadios con aire acondicionado como los que son al aire libre.
En medio de la euforia que produce una cita única, como lo es el Mundial de Fútbol, está bien que pongamos de relieve que la crisis climática ya no es una amenaza futura. El calor extremo se siente y es real, y no debemos negar su existencia, sino buscarle solución ya que está transformando incluso los espectáculos deportivos más importantes del planeta.



