Los diputados tuvieron la oportunidad de escuchar a la sociedad y defender el agua, Pero volvieron a traicionar a la ciudadanía al aprobar la reforma de la Ley de Glaciares. Por ello, no tenemos más remedio que recurrir a todas las herramientas disponibles para defender la ley, incluida la vía judicial.

Cuando se ignora a la sociedad, se debilita la legitimidad de las decisiones. Desde que el gobierno propuso reformar la Ley de Glaciares reclamamos una y otra vez a senadores y diputados que defiendan el agua y los glaciares que nos escuchen.

Lo que en un comienzo el Congreso pretendía que fuera un tratamiento express, interno y espaldas de la ciudadanía, por presión social, no lo fue: logramos obtener la tan valiosa instancia deaudiencia pública, a la cual inmediatamente miles de personas acudieron a anotarse para realizar sus presentaciones. Pero, mientras más personas se sumaban para defender el agua y los  glaciares, aumentaban las irregularidades, las restricciones para limitar,entorpecer y silenciar nuestras voces. 

¿El resultado? De las 102.000 personas que se inscribieron para participar en las audiencias públicas convocadas por la Cámara de Diputados, menos de doscientas pudieron hacer uso de la palabra, es decir, menos del 0,2%.

Por eso, ante el agotamiento de las instancias de participación institucional, la acción judicial se presenta como la herramienta fundamental para continuar la defensa de la Ley de Glaciares. 

Queremos denunciar la inconstitucionalidad de la reforma a la Ley. Defender el agua también es defender el derecho a participar. Lanzamos la convocatoria a la demanda colectiva más grande de la historia para defender el agua

Junto a FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) y la Asociación de Abogados/as Ambientalistas invitamos a toda la ciudadanía a volver a involucrarse.  Si no nos escucharon antes, van a tener que hacernos escucharnos ahora. 

No vamos a quedarnos quietos mientras nos subestiman sin consecuencias ¡Ahora vamos a la justicia! Para tener más fuerza en este reclamo tenemos que ser cientos de miles, millones! 

Un proceso de espaldas a la sociedad

Durante todo el proceso legislativo por la reforma de la Ley de Glaciares se vieron vulnerados principios básicos de participación:

  • Se desoyeron a comunidades locales.
  • Se ignoraron aportes científicos y técnicos.
  • Se desestimaron voces expertas.
  • Se limitaron las instancias de participación.

No es solo un problema ambiental; es una forma de tomar decisiones de espaldas a las personas. Lo más grave es que esta decisión pone en riesgo el agua, afectando la vida cotidiana de millones de personas y el equilibrio de ecosistemas enteros.

El Acuerdo de Escazú, el tratado regional ratificado por Argentina, garantiza el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales. Vamos a hacerlo cumplir.

¡Vamos a la Justicia! Todavía estamos a tiempo

La masiva inscripción en las audiencias públicas dio cuenta del profundo interés social en la protección del agua y de los glaciares. Miles de personas de todo el país buscaron involucrarse activamente, logrando instalar el tema en la agenda pública y evidenciando la relevancia que amplios sectores de la sociedad asignan a estos bienes comunes.

La Ley de Glaciares fue sancionada en 2010 con amplio consenso social y, más de 15 años después, se avanza de forma acelerada sobre los glaciares y el ambiente periglacial con una propuesta regresiva y engañosa. Se presenta como una iniciativa “aclaratoria”, como si la Ley de Glaciares  fuera ambigua o contradictoria, aunque no lo es.  

Modificarla es convalidar proyectos mineros que hoy se encuentran operando de hecho sobre glaciares y en una situación de ilegalidad.

Consideramos que no proteger el agua de la que dependen millones de personas es una traición al pueblo argentino. Por eso, es fundamental seguir involucrándose ahora. 

Conocé todo lo que tenés que saber para ser parte de esta demanda colectiva para defender el agua y los glaciares.