Brasil está siendo golpeado por uno de los peores eventos meteorológicos de su historia. Las cifras son alarmantes: más de 1 millón de personas resultaron afectadas, con 147 muertos y 127 desaparecidos. 

Miles de familias y sus hogares se ven afectados por las inundaciones provenientes del río Sinos, donde el agua aumenta hasta 2 centímetros por hora en algunos días en São Leopoldo, estado de Rio Grande do Sul.
Greenpeace Brasil está reuniendo donaciones de emergencia para ayudar a la gente del estado de Rio Grande do Sul, que enfrenta la peor tragedia climática de su historia. Los activistas están sumando fuerzas para ayudar a montar y administrar una cocina solidaria en las zonas afectadas y llevando donaciones de alimentos y suministros a las comunidades indígenas y otras víctimas en zonas aisladas.
Greenpeace también se asoció con el Movimiento de Afectados por Represas (MAB), el Consejo Misionero Indigenista (Cimi) y la Articulación de Pueblos Indígenas de la Región Sur (Arpinsul).
Hasta el 13 de mayo, Rio dos Sinos registró días con elevaciones de 2 cm por hora, que dejaron barrios enteros de São Leopoldo, en Rio Grande do Sul, bajo el agua y miles de familias impactadas.
Greenpeace Brasil está llevando a cabo una campaña de recaudación de fondos de emergencia para ayudar a la población de Rio Grande do Sul, que enfrenta la mayor tragedia climática de su historia. Ante la gravedad de lo que enfrenta la población de Rio Grande do Sul, nos sumamos a la red solidaria y estamos apoyando comedores solidarios en zonas afectadas, además de donar alimentos y artículos de primera necesidad a comunidades indígenas y otras víctimas de fuertes lluvias en zonas aisladas.
Entre nuestros socios se encuentran el Movimiento de Afectados por Represas (MAB), el Consejo Indígena Misionero (Cimi) y la Articulación de Pueblos Indígenas de la Región Suar (Arpinsul).

Esta situación no se trata de un problema aislado: es la cuarta vez en menos de un año que la región sufre inundaciones masivas. Un escenario fatídico que la ciencia viene alertando desde hace décadas y que hoy es parte de la nueva (y grave) realidad del clima.

Solo en el área alrededor de Porto Alegre -la capital del estado-, donde convergen cuatro ríos para formar el Guaíba, los investigadores estiman que cerca de 3.800 kilómetros cuadrados quedaron bajo el agua. Esto equivale a la extensión del área metropolitana de Washington DC, según informa la agencia Reuters.

Flooded streets in the Ipanema neighborhood in Porto Alegre, Rio Grande do Sul state.
Greenpeace Brazil is gathering emergency donations to help people in Rio Grande do Sul state, which is facing the worst climate tragedy in its history. Activists are adding strength in helping put together and run solidarity kitchens in impacted areas and taking donations of food and supplies to Indigenous communities and other victims in isolated areas.
Greenpeace is partnering with MAB (Movement of People Affected by Dams), Cimi (Indigenist Missionary Council) and Arpinsul (Articulation of Indigenous Peoples of the Southern Region).
Ruas alagadas no Bairro Ipanema, em Porto Alegre, Rio Grande do Sul.
O Greenpeace Brasil está realizando uma campanha de arrecadação emergencial para ajudar a população do Rio Grande do Sul, que enfrenta a maior tragédia climática de sua história. Diante da gravidade do que a população gaúcha enfrenta, nos somamos à rede de solidariedade e estamos apoiando cozinhas solidárias em áreas afetadas, assim como realizando a doação de alimentos e itens essenciais para comunidades indígenas e outras vítimas das fortes chuvas em áreas isoladas.
Entre os nossos parceiros estão o Movimento dos Atingidos por Barragens (MAB), Conselho Indigenista Missionário (Cimi) e Articulação dos Povos Indígenas da Região Sul (Arpinsul).

Con cientos de miles de familias huyendo de las inundaciones, el desastre podría desencadenar uno de los mayores casos de migración climática en la historia reciente del país tropical.

Detrás de la tragedia hay una causa clara: la crisis climática y la falta de políticas de prevención y adaptación. Es hora de reconocer la realidad y tomar medidas concretas para enfrentar este desafío global.

La Directora Ejecutiva de Greenpeace Brasil, Carolina Pasquali, remarca que “Lamentablemente, eventos climáticos extremos como el que actualmente azota a Rio Grande do Sul son cada vez más intensos y frecuentes y, para enfrentar el escenario de emergencia climática, necesitamos políticas públicas concretas que apunten a adaptar las ciudades y crear una sólida cultura de prevención. Estamos hablando de presupuesto, priorización, seriedad y coordinación entre el ámbito municipal, estatal y federal.

Greenpeace brinda ayuda a las comunidades afectadas

Greenpeace Brasil está trabajando para fortalecer la red de contención para la población a través de una campaña de recaudación de emergencia. A su vez, ya se ha realizado la entrega de agua, alimentos, medicamentos y equipos de rescate para contribuir con la operación de apoyo a las víctimas de las inundaciones.

Pasquali cuenta que “Estamos en contacto directo con organizaciones locales y con nuestros voluntarios en el estado para apoyar las demandas de emergencia, comprender las necesidades y actuar para abordarlas. Esto se traduce, por ejemplo, en apoyar la instalación de comedores solidarios para preparar loncheras, comprar productos de higiene y alimentos, enviar un equipo al campo para apoyar la logística, comprar y distribuir miles de filtros de agua potable, apoyar a los pueblos indígenas afectados, entre otras acciones”.

Por supuesto, desde nuestra organización continuaremos con el compromiso de luchar para que la causa ambiental sea una prioridad. Por eso, exigimos que los gobiernos y las industrias asuman su responsabilidad.

“Sólo podremos evitar lo peor de la crisis climática, que destruye vidas y sueños y es cruel, especialmente con quienes ya viven en condiciones vulnerables, si la afrontamos con responsabilidad. Para lograrlo, necesitamos implementar un plan sólido de adaptación y mitigación, priorizando una transición energética verdaderamente justa”, remarca Pasquali.

El cambio climático no espera y nosotros tampoco deberíamos. Es momento de actuar con determinación y responsabilidad para proteger nuestro único hogar  ¡El momento de actuar es ahora!