¿Sabés cómo se producen los alimentos que comés todos los días?

Muchas frutas, verduras y hasta la yerba mate están expuestas a agrotóxicos o plaguicidas. Estos productos químicos se utilizan en la agricultura para proteger los cultivos y matar insectos, hongos, malezas y otras plagas.

El más usado en el mundo es el herbicida Roundup, que contiene glifosato. La empresa Monsanto utiliza este producto químico para impedir el desarrollo de hierbas perjudiciales en las cosechas.

Pero debido a que demasiado herbicida podría dañar la siembra, la compañía  también generó variedades de cultivos transgénicos (modificados genéticamente), que pueden soportar la aplicación de herbicidas, especialmente los basados en glifosato.

De esta manera, Monsanto se aseguró la venta de semillas transgénicas y del herbicida que necesitan. El uso del glifosato se hizo masivo y la compañía se convirtió en el mayor fabricante de productos químicos para la siembra.

En Argentina, la utilización de cultivos transgénicos se aprobó en 1996 y hoy nuestro país es uno de los principales productores del mundo. Soja, maíz y algodón con alteraciones genéticas llenan las superficies cultivables.

Además, el uso de glifosato está permitido en la yerba mate, vid, trigo, girasol, hortalizas, pasturas, cítricos y frutales de pepita (manzana, pera y membrillo).

En el mundo se aplica en 750 productos destinados a la agricultura, plantaciones forestales y ambientes urbanos.

 

¿Qué consecuencias provocan los agrotóxicos?

– Contaminan el agua, el suelo y los alimentos que comemos
– Ponen en riesgo la salud de agricultores, comunidades rurales y consumidores
– Aumentan los costos de producción
– Provocan la pérdida de la biodiversidad
– Desarrollan mayor resistencia en insectos

En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el glifosato podría causar cáncer. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lo categorizó dentro del Grupo 2A- Probablemente cancerígeno para los seres humanos.

Los únicos que se benefician por el amplio uso de los agrotóxicos son un grupo de compañías multinacionales (como Bayer -dueña de Monsanto-, Syngenta, BASF, DuPont-Pioneer y Dow) y grandes empresarios.

Mientras tanto, en los campos hay cada vez menos diversidad, menos vida, menos agricultores, menos soberanía monetaria, menos tierras cultivables y menos familias.

 

La alternativa: una revolución agroecológica

El sistema alimentario industrial actual se basa en monocultivos (áreas de gran extensión cultivadas con una sola especie) sembrados con semillas trangénicas. Estas plantaciones necesitan enormes cantidades de plaguicidas y fertilizantes sintéticos para generar productos básicos destinados a la alimentación animal, la producción de biocombustibles o ingredientes para comida ¨chatarra¨. Además, para su traslado son necesarios hidrocarburos.

En cambio, la agroecología es un sistema de producción que, al estar basado en saberes tradicionales y prácticas de cultivo en equilibrio con la tierra, no requiere agrotóxicos ni cultivos transgénicos. Como resultado, produce alimentos sanos sin contaminar el medio ambiente.

El objetivo de esta clase de agricultura es que la comida saludable sea accesible para toda la población y que la tecnología agrícola sea controlada por las comunidades locales, en lugar de las empresas multinacionales.

 

¿Cuáles son los beneficios de la agroecología?

– Los cultivos tienen mejor sabor y son más sanos
– Respeta la biodiversidad
– Busca acortar la cadena de comercialización
– Los agricultores logran beneficios económicos estables
– No utiliza insumos químicos sintéticos. El control de plagas se realiza, por ejemplo, mediante la introducción de plantas que las repelen y atraen insectos beneficiosos
– Protege el suelo y el agua
– Permite que las comunidades produzcan los alimentos que necesitan
– Los cultivos rinden más: se producen más alimentos por hectárea que en la agricultura convencional
– Utiliza abonos naturales. Incorpora estiércol animal y compost
– Los cultivos se rotan para favorecer la riqueza del suelo y evitar que aparezcan plagas
– Se cultiva una combinación de diferentes cultivos y variedades de plantas (asociación de cultivos) en el mismo campo

Desde Greenpeace reclamamos a gobiernos y empresas privadas mayor inversión y apoyo para la agricultura ecológica y el abandono del uso de semillas transgénicas y agrotóxicos.

 

Leé más

Los 7 principios básicos de la agroecología

¿Qué es un transgénico?

Ley de semillas: del campo al plato, el lobby de las empresas químicas (marzo 2017)

Transgénicos en Argentina: 20 años de promesas incumplidas (marzo 2016)

20 años de fracaso – Por qué los cultivos transgénicos han fallado en cumplir sus promesas (noviembre de 2015)

Los plaguicidas agregados al suelo y su destino en el ambiente – INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) (2015)

Agricultura ecológica – Caso Misiones: La cuna de la yerba mate (agosto 2015)

Tolerancia a herbicidas y cultivos transgénicos – Por qué el mundo debería estar preparado para abandonar el glifosato (julio 2011)

Soja transgénica: Agricultura sin agricultores (enero 2007)

 

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