La comida que llega a nuestra mesa siempre tiene una historia detrás y la carne que comemos no es una excepción. Viene con una historia que casi nunca vemos. No está en la etiqueta, no aparece en el precio y tampoco se explica en el supermercado. Pero esa historia puede empezar muy lejos de la ciudad: en la Amazonía colombiana. En 2024, se deforestaron más de 10.000 hectáreas dentro de Parques Nacionales Naturales de la Amazonía para ganadería extensiva.

En Colombia, gran parte de la ganadería se ha expandido hacia zonas donde el bosque Amazónico debería estar en pie, incluso alrededor y dentro de áreas protegidas. En los últimos años, más de 24.000 bovinos han sido registrados dentro de Parques Nacionales de la Amazonía, en lugares donde deberían habitar jaguares, monos y aves únicas.

El problema es que hoy no existe un sistema claro que nos permita saber de dónde viene la carne que compramos ni bajo qué condiciones fue producida. Y cuando no hay información, tampoco hay posibilidad de elegir.

Muchas personas quieren seguir consumiendo carne. Lo que no quieren es que esa carne esté vinculada a la destrucción de la selva sin saberlo.

Lo que complica aún más la situación es que, al día de hoy, no tenemos forma de saberlo. Hoy, cuando compramos un bistec, podríamos estar avalando sin intención la tala de bosques amazónicos, la destrucción del hábitat de miles de especies únicas y cambios en el clima que ya sentimos en forma de sequías, calor extremo y menos agua disponible. No porque sea nuestra responsabilidad individual, sino porque no nos dan la información necesaria para decidir.

@Observatorio Amazonia FCDS

Y esto puede empezar a cambiar. Durante febrero, el Congreso estará discutiendo la Ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación, una normativa clave para exigir reglas claras sobre el origen de la carne que llega a cada mesa colombiana. Esta ley busca que exista trazabilidad: es decir, que se pueda saber si la carne proviene de zonas donde se respeta el bosque y la ley. Es una herramienta clave para que la ciudadanía pueda tomar decisiones informadas y tomar un rol activo en la protección de nuestra selva.

Informarse es el primer paso para decidir

Para que esto deje de suceder, no hace falta que dejemos de comprar carne. Alcanza con que exijamos tener la información para elegir qué comprar: porque si sabemos el origen real de lo que comemos, podemos optar por evitar la deforestación invisible y crear otro futuro posible. 

Entender qué está pasando hoy con la ganadería y la deforestación es clave para poder exigir cambios reales a quienes producen, comercializan y toman decisiones.

© Greenpeace / Rodrigo Baleia

Este es solo el comienzo. Desde Greenpeace seguiremos trabajando para que esta información se traduzca en cambios reales y exigir a las empresas y a las autoridades que la carne que llega a nuestras mesas no destruya la Amazonía.

Informarte hoy es parte de ese cambio.