© Victor Moriyama / Greenpeace

Defender la Amazonía empieza por entender qué la amenaza y qué decisiones se están tomando hoy.

Un árbol en pie sostiene mucho más de lo que parece. Porque nadie como él sostiene con parsimonia y aplomo todo cuanto lo rodea: brinda hogar a las aves, jaguares, a los insectos y cobija a los hongos, contribuye al ciclo que genera las lluvias, limpia el aire, da sombra y fija el suelo. Juntos, millones de árboles forman la Amazonía, un sistema vivo e indispensable que regula el clima, el agua y hace posible la vida en Colombia y en el planeta. También guarda memorias ancestrales y saberes que han protegido al bosque y nuestro país por siglos.

Hoy, esa vida está en riesgo.

Lamentablemente, sobre la Amazonía y sus árboles se cierne una gran amenaza: el avance de la ganadería extensiva en zonas donde deberían existir bosques protegidos. Allí donde antes había árboles, hoy hay pasto y ganado. Ganado que termina en el plato de las y los colombianos.

En los últimos años, más de 24.000 bovinos han sido registrados dentro de Parques Nacionales de la Amazonía, en lugares donde deberían habitar jaguares, monos y aves únicas.

Lo terrible es que con este cambio en el uso del suelo, se desequilibran los ciclos de la selva y se pone en peligro nuestra agua, nuestro clima y nuestro futuro. Por todo esto, destruirla no es una opción. 

Destruir la Amazonía no es una opción.

Febrero: mes clave para nuestra selva Amazónica

Este mes, el Congreso de la República estará discutiendo la Ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación, una oportunidad histórica para poner reglas claras y asegurar que la carne que consumimos no provenga de la devastación de la selva.

Esta discusión no es técnica ni lejana: es una decisión sobre el tipo de país que queremos ser. Es ahora cuando debemos exigir una ley que garantice que la carne que consumimos no venga de la deforestación. Porque para elegir no financiar con nuestra compra la destrucción de la Amazonía, tenemos que conocer la historia completa de cómo se produce la carne que llega a los supermercados. 

La Amazonía no se protege sola e informarte es parte del cambio. Cuidarla es una decisión que nos involucra a todas y todos.

Muy pronto podrás sumar tu voz para exigir que la Amazonía sea protegida como se merece.