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Hoy tenemos la oportunidad de hacer frente a esta crisis y reinventar nuestro estilo de vida y el modelo actual de consumo masivo hacia uno…

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© Adhi Wicaksono / Greenpeace

Para muchos, la pandemia mundial del Covid-19 ha cambiado radicalmente nuestra relación con los espacios al aire libre. Aunque las áreas verdes y los espacios públicos siempre han sido una parte importante de las ciudades, las múltiples cuarentenas y confinamientos nos han dado una nueva idea de lo importante que es salir de nuestros hogares y estar en contacto con la naturaleza.

Para algunos de nosotros, los espacios verdes en nuestras ciudades se convirtieron en un lugar de refugio cuando nos sentíamos estresados, ansiosos o encerrados. Descubrimos que estar al aire libre era una de las mejores cosas que podíamos hacer para levantar el ánimo. El sonido del viento en los árboles, el olor de la naturaleza, incluso sentir la lluvia en nuestras caras; salir a caminar o andar en bicicleta permitió que algunos habitantes de la ciudad se reconectaran con el mundo en general y nuestras comunidades de una manera segura.

Todos esos momentos han hecho que muchos de nosotros nos demos cuenta de lo importantes y relevantes que son las áreas verdes y los espacios públicos para nuestro bienestar físico y mental. Igualmente, nos dimos cuenta del poco acceso que tenemos a los espacios verdes y públicos de buena calidad que hay en la mayoría de nuestras ciudades alrededor del mundo.

Además de los beneficios para la salud física y mental que brindan los espacios verdes y los árboles en las ciudades, estos desempeñan un papel clave en la mitigación de los efectos de las amenazas ambientales, como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, enfriando naturalmente las calles y los hogares y proporcionando un hábitat precioso para insectos, aves y fauna local.

Las buenas prácticas en la planificación urbana sugieren que todos los ciudadanos deberían poder ver al menos tres árboles desde su hogar; además las ciudades deben tener un mínimo de un 30% de cobertura de árboles por vecindario; y las personas deben encontrar un espacio verde a una distancia máxima de 300 metros de su hogar. Esto se conoce como la regla 3-30-300 (1). La aplicación de esta regla mejorará y expandirá el bosque urbano local en muchas ciudades, y con eso promoverá la salud, el bienestar y la resiliencia en ciudades globales cada vez más pobladas.

En los últimos 15 años las cosas han ido mejorando, la disponibilidad y accesibilidad de espacios verdes urbanos en 28 megaciudades de todo el mundo aumentó en un 4,11% y un 7,1% respectivamente. Sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer: solo un puñado de ciudades cumplen plenamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la disponibilidad de espacios verdes, que establece un estándar mínimo de 9 m² por habitante. Idealmente, debería ser de 50 m² per cápita (2).

No solo nosotros, como ciudadanos, debemos ser conscientes de la urgencia y necesidad de crear ciudades más verdes. Los alcaldes y las autoridades locales deben asumir la responsabilidad de reverdecer las ciudades con un acceso justo y equitativo para todos, mientras lideran una transición ecológica urgente para abordar la crisis climática y de salud.

En Greenpeace te sugerimos buscar alternativas a la agricultura industrial. Cada vez hay más opciones locales en las que se practica la agricultura sin agroquímicos o sostenible
© Alonso Crespo / Greenpeace

Acá encontrarás siete razones por las que necesitamos ciudades más verdes ahora:

  1. Salud mental: El contacto con las áreas y espacios verdes se asocia con un menor riesgo de estrés y afecciones psiquiátricas como la depresión y la ansiedad. Existe una creciente evidencia de los efectos benéficos de los espacios verdes en la salud mental relacionados con las mejoras en el desarrollo del comportamiento.
  1. Desarrollo de la mente y la función cognitiva: La exposición a largo plazo a los espacios verdes puede reducir el riesgo de problemas emocionales, de comportamiento y mejorar el desarrollo cognitivo, incluida una mejor atención y el trabajo de la memoria. Los espacios verdes pueden desempeñar un papel especialmente crucial en el desarrollo cognitivo y cerebral de los niños.
  1. Otras enfermedades no transmisibles: El contacto con espacios verdes se asocia con un menor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y dolor lumbar. Teniendo en cuenta que las enfermedades no transmisibles son responsables del equivalente al 71% de todas las muertes a nivel mundial, el beneficio global de espacios verdes más accesibles podría ser enorme. (3)
  1. Mortalidad: Más espacios verdes en áreas residenciales se asocia con una reducción de todas las causas de mortalidad prematura debido a una menor exposición a la contaminación del aire; en las personas que realizan más actividad física se percibe una mayor participación social percibida y un menor riesgo de depresión. (4)
  1. Embarazo a buen término: El acceso a espacios verdes se asocia de manera positiva con una mayor duración de la gestación, lo que reduce el riesgo de parto prematuro, mortalidad infantil y resultados negativos a largo plazo durante la niñez y más allá. (5)
  1. Percepción de la salud general: Un mayor contacto con las áreas y espacios verdes se ha asociado consistentemente con una mejor percepción de la salud general y también con el bienestar subjetivo, cosas como sentir más felicidad y satisfacción con la vida.
  1. Menor tiempo de hospitalización y recuperación: La exposición a espacios verdes ayuda a evitar la hospitalización debido al desarrollo de condiciones físicas y psicológicas más saludables, y reduce el período de recuperación después de tratamientos y operaciones. (6)

La ‘cereza del pastel’ es que no solo los espacios verdes son beneficiosos para nuestra salud y bienestar, los descubrimientos científicos, presentados en nuestro informe “Greening the Cities”, han encontrado que los espacios cívicos urbanos, como plazas, sitios históricos y las vistas panorámicas de las ciudades tienen beneficios para la salud similares a los de los parques verdes. Debemos preservar e introducir más espacios verdes y cívicos en las ciudades, de manera que sean accesibles para todos, para crear ciudades habitables para las generaciones futuras.

Entonces, ¿qué podemos hacer ahora que somos conscientes de la necesidad fundamental de vivir en una ciudad más verde? Aquí hay algunas sugerencias.

  • Reclámale a tu municipio o distrito local que proteja y amplíe las áreas verdes y cívicas para el bienestar de los ciudadanos.
  • Da un paseo por el parque o los jardines cercanos antes, durante y después del trabajo.
  • Abraza un árbol de vez en cuando 😉
  • Medita en el parque y conéctate contigo [email protected]
  • Haz ejercicio con más frecuencia al aire libre.
  • Aprende los nombres de los árboles y plantas en el parque cerca de ti y publícalos en las redes sociales.
  • Organiza picnics, ve a clases de deportes o algunas sesiones de yoga con tus amigos en espacios verdes y asegúrate de invitar a personas que no conoces a que te acompañen.
  • Pídele a tus amigos, familiares o vecinos, especialmente a los mayores, que salgan a caminar contigo por el parque o incluso coman un menú saludable mientras estén allí.
  • Organiza una sesión de lectura en un club de lectura en un parque o espacio público.
  • Encuentra un comité de vecindario que se encargue de los espacios verdes y públicos cerca de tu hogar y únete a ellos.

Autores: Celia Ojeda-Martínez, Chiara Campione u Alessandro Saccoccio quienes trabajan juntos liderando la campaña internacional de Greenpeace #HackYourCity 

Citas:

  1. https://iucnurbanalliance.org/promoting-health-and-wellbeing-through-urban-forests-introducing-the-3-30-300-rule/
  2. A. Russo, G.T. Cirella Modern compact cities: How much greenery do we need? International Journal of Environmental Research and Public Health, 15 (2018), p. 2180. 
  3.  Taylor, A. F., & Kuo, F. E. (2009). Children with attention deficits concentrate better after walk in the park. Journal of Attention Disorders, 12(5), 402–409
  4. (Hartig et al. 2020), Hartig et al. 2014), (Van den Bosch and Sang 2017)
  5. (Dzhambov, Dimitrova, and Dimitrakova 2014)
  6. (Heo and Bell 2019)

¡Súmate para exigir más espacios verdes!