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La deforestación a través de la tala ilegal, la expansión de las plantaciones agroindustriales -especialmente de palma de aceite- y la caza, están acabando con la ya de por sí reducida especie de orangutanes en el mundo. ¡Estamos a tiempo de salvarlos!

Este 19 de agosto conmemoramos el Día Mundial del Orangután, una efeméride que nos recuerda la importancia de preservar bosques y selvas como hábitat de este animal. 

El orangután es una de las especies más parecidas a la humanidad; de acuerdo con National Geographic, su nombre en malaya significa “persona del bosque”. En su medio natural, los orangutanes fabrican y utilizan herramientas sofisticadas y construyen nidos en los árboles, donde pasan hasta 95% de su tiempo.

Al habitar en las copas de los árboles de zonas selváticas, los orangutanes son altamente susceptibles a la deforestación a través de la tala ilegal, la expansión de las plantaciones agroindustriales -especialmente de palma de aceite- y la caza. 

PT Megakarya Jaya Raya (PT MJR) Palm Oil Concession in Papua. © Ulet  Ifansasti
Greenpeace / © Ulet Ifansasti

Estas actividades humanas, con fines principalmente comerciales y económicos, amenazan la vida de los orangutanes, ya que 62% de las más de 700 especies conocidas y subespecies de simios, lémures, monos y otros primates se enfrentan actualmente a graves amenazas para su supervivencia, y alrededor de 42% de ellos están en peligro o en peligro crítico, de acuerdo la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), 

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para la ONU (PNUMA), hay tres especies de orangután en el mundo, todas en peligro crítico, y solo se encuentran en dos islas en el sudeste asiático: Sumatra y Borneo.

No obstante, de acuerdo con investigaciones de Greenpeace (que ha documentado la depredación de estos animales al menos desde hace una década), los orangutanes de Borneo se han reducido a más de la mitad entre 1999 y 2015 con la pérdida de aproximadamente 150 mil individuos, es decir, más de 25 por día.

Greenpeace ha sido contundente en decir que la utilización por parte del corporativo Nestlé de aceite de palma procedente de Indonesia tiene un efecto devastador en las selvas del país, el clima y los orangutanes.

En el informe “La huella del crimen”, Greenpeace informó que Indonesia ostenta la mayor tasa de deforestación del mundo y cada año pierde 2% de los bosques que le quedan, lo que le hizo entrar en el libro Guinness de los Récords. Esto está relacionado con que la demanda global de aceite de palma se ha disparado en los últimos años hasta convertirse en el aceite vegetal más solicitado para la producción de alimentos, cosméticos y agrocarburantes. Si se mantiene la tendencia actual, se estima que la demanda se habrá duplicado en 2030 y triplicado en 2050. 

La deforestación de los bosques para las plantaciones es una de las principales causas de la notable disminución del número de orangutanes. El PNUMA ha catalogado al orangután de Borneo como especie en peligro de extinción, mientras que el orangután de Sumatra se considera como especie en peligro crítico. 

Orangután de Sumatra © Will Rose
Un orangután se balancea en un árbol en una reserva de orangutanes. Greenpeace / © Will Rose

Por desgracia, la industria del aceite de palma no es la única amenaza que enfrentan estos animales. En 2017 se descubrió una nueva especie, el orangután Tapanuli. Esta es la octava especie de gran simio conocida en la Tierra. Sin embargo, el orangután Tapanuli se enfrenta a la extinción: está amenazado por los planes de construir una enorme presa de energía hidroeléctrica en Batang Toru, en Sumatra del Norte.

Lo positivo en todo esto es que aún estamos a tiempo de frenar la extinción de este brillante animal. Esto implica que las corporaciones asuman sus responsabilidades y obligaciones con la preservación del medio ambiente, los gobiernos actúen para proteger la biodiversidad y la ciudadanía exija cada vez con más fuerza su derecho a habitar un ambiente sano y mega diverso.