#ContaminaciónDelAire #Transporte

Exige transporte seguro y sin contaminación

Exijamos más y mejor transporte que nos ayude a mejorar el aire que respiramos en nuestras ciudades

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Las vacaciones están aquí y son una oportunidad para ir a otro lugar a tomar el sol, un poco de aire fresco y salir de la rutina. Para nadie es un secreto que las ciudades se despejan en estas días; pero de nada sirve si al volver, regresamos al mismo aire gris y los mismos problemas de movilidad del lugar en el que vivimos.

Por ello, aquí te presentamos algunos destinos que te ofrecen más que escapar de la humanidad, comprobar que otro tipo de ciudad es posible:

Tren con compartimento para bicicletas © Chris Grodotzki / Greenpeace

Personas esperando el tren con el compartimento dedicado para transportar sus bicicletas © Chris Grodotzki / Greenpeace

Ámsterdam, Holanda

En los años 60 del siglo pasado, el boom económico de la posguerra estuvo acompañado de la idea de que el automóvil era el transporte del progreso y el futuro. En Ámsterdam y otras ciudades de Holanda, los autos empezaron a saturar las calles, fragmentar barrios y a aumentar las muertes en accidentes de tránsito.

Medio siglo y muchas protestas después, el panorama ha cambiado drásticamente. En 2007, Ámsterdam se convirtió en la primera gran ciudad de Occidente donde la bicicleta desplazó al auto como medio de transporte más popular, con lo cual se ha registrado una mejora dramática de la calidad del aire.

Siguiendo un plan maestro de ciclismo a nivel nacional, Ámsterdam invirtió 70 millones de euros entre 2007 y 2010 sólo en proyectos ciclistas. En el mismo periodo, el número de días donde la calidad del aire rebasaba la norma europea pasó de 42 días a sólo 3 para las partículas suspendidas menores a 10 micras (PM10) y, de 20 días a sólo 2 para ozono.

 

Montevideo, Uruguay

En 2018, la capital de Uruguay sorprendió con un puntaje casi perfecto en la exposición crónica a las partículas PM2.5, muy por encima de la mayor parte de sus contrapartes en América Latina.

Si bien es cierto que esta ciudad sudamericana se beneficia de su exposición al mar y que aún lucha por controlar las emisiones de las estufas de leña (un factor serio de contaminación del aire), ha tomado varias de las medidas correctas. Entre ellas destacan una red de monitoreo de calidad del aire confiable con reportes anuales desde 2005, un programa nacional de impulso a la movilidad sostenible y a la transición a autobuses eléctricos.

Al final del día, los resultados se pueden ver en una tarde tomando el mate con vista hacia el Río de la Plata.

 

Copenhague, Dinamarca

Si Ámsterdam es la capital bicicletera del mundo, Copenhague es su contendiente más serio. La capital danesa se ha distinguido por sus esfuerzos invertidos en las últimas décadas para mejorar su infraestructura para transporte no motorizado, los cuales han rendido frutos. En 2015 fue la segunda de 23 grandes ciudades europeas con la mejor calidad del aire, según una medición de Friends of the Earth.

Sólo en 2017, el 41% de los viajes al trabajo y la escuela de los habitantes de Copenhague fueron hechos en bicicleta. Entre 47 y 53% de los 5.7 millones de daneses son ciclistas regulares. En 2014, la Unión Europea reconoció su “buen modelo” de desarrollo y planeación urbana, al nombrarla Capital Verde Europea.

La ciudad tiene el ambicioso objetivo de ser neutral en emisiones de CO2 para 2025. Aunque se estima que casi el 75% de las medidas para alcanzar esta meta estarán relacionadas con la generación de energía, se reconoce que la movilidad no motorizada (ciclistas y peatones) juega un rol importante.

Ciclistas en bicicleta en la ciudad de Copenhagen. © Chris Grodotzki / Greenpeace

Ciclistas en bicicleta en la ciudad de Copenhagen © Chris Grodotzki / Greenpeace

Salvador de Bahía, Brasil

Esta ciudad y municipio brasileño tiene el aire más limpio de América Latina, a juzgar por sus concentraciones de partículas finas (o material particulado), según datos de la Organización Mundial de la Salud. Ubicada en la costa del Atlántico, esta localidad registra 17 microgramos de PM10 y 9 de PM2.5 por metro cúbico de aire.

Las abejas han certificado la buena calidad del aire en esta ciudad. Una investigación encontró que ni la miel ni los productos derivados de las abejas contenían sustancias contaminantes perjudiciales para la salud humana, sustancias que generalmente se encuentran en el aire y eventualmente llegan a los productos melíferos.

Así que ya lo sabes, las ciudades no deben ser sinónimo de contaminación y caos, súmate a la exigencia de transporte limpio y no contaminante para que las ciudades mexicanas lleguen a este listado.

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