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Las redes campesinas, especialmente las mujeres, tienen un papel clave en la conservación de los bosques, pues muchas de sus actividades están vinculadas directamente con ellos.

La deforestación, que consiste en la pérdida de bosques y selvas debido al impacto de actividades humanas o causas naturales, impacta directamente en la vida de las mujeres: las empobrece y les resta autonomía, pues es de los bosques como ellas consiguen los bienes naturales para alimentar a sus familias y comunidades. 

De acuerdo con el texto Los bosques, la seguridad alimentaria y el género: vínculos, disparidades y prioridades para la acción de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las mujeres a menudo tienen un conocimiento altamente especializado de los árboles y los bosques en lo que se refiere a diversidad de especies, ordenación y usos para diversos fines, y prácticas de conservación. 

¿Quién protege nuestros bosques y selvas?
¿Quién protege nuestros bosques y selvas? © Afriadi Hikmal / Greenpeace

El conocimiento de las mujeres, en comparación con el de los hombres, tiende a estar vinculado más directamente con el consumo de alimentos en el hogar y la salud, que es especialmente importante durante las crisis alimentarias, dice el organismo internacional.

Las mujeres, además, tienden a desempeñar funciones específicas en las cadenas de valor de las actividades forestales y de la agrosilvicultura. Estas son importantes para sus ingresos, y a su vez para el bienestar y la seguridad alimentaria de sus hogares. 

Sin embargo, la función que tienen en las cadenas de valor del sector forestal generalmente tiene escaso apoyo de los encargados de la formulación de políticas y de los proveedores de servicios. 

Pero las mujeres que cuidan los bosques enfrentan una amenaza más: la deforestación de grandes reservas naturales facilita el trabajo para las empresas de la industria ganadera (que usan el espacio para el pastoreo) y para los monocultivos de aceite de palma, un recurso utilizado principalmente por la industria cosmética y de alimentos procesados.

Aunque se acusa a las y los campesinos de ser los responsables de la deforestación, la realidad es que la mayor parte es atribuible a grandes empresas privadas que venden sus cosechas de palma aceitera a procesadoras trasnacionales de alimentos aún más grandes.

Mujeres en el campo
Mujeres en el campo © Richard Atrero de Guzman / Greenpeace

En el caso de América Latina, 71% de la pérdida de bosques se debe al aumento de la ganadería industrial, de la que también se benefician principalmente las empresas de carnes, que sólo alimenta a 30% de la población mundial. 

Con el aceite de palma se enriquece, según una investigación de Greenpeace, a empresas como Colgate-Palmolive, General Mills, Hershey, Kellogg’s, Kraft Heinz, L’Oreal, Mars, Mondelez, Nestlé, PepsiCo, ReckittBenckiser y Unilever.
La protección de los bosques es una labor que realizan especialmente las mujeres, incluso con riesgos que amenazan su vida. ¡Protejamos los bosques!

¡Protejamos nuestros bosques! Súmate y no dejemos que desaparezcan.