Pidamos al presidente Andrés Manuel López Obrador que deje de lado su visión anclada a los combustibles fósiles como motor de desarrollo, porque eso solo…

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La crisis sanitaria que enfrentamos por la COVID-19, una enfermedad que afecta en mayor medida el sistema respiratorio, nos obliga a reflexionar sobre la importancia de cuidar más la calidad del aire  que respiramos y echar atrás las acciones de gobierno que podrían dañar nuestro medio ambiente, como es el caso del aprovechamiento del combustóleo. Te explicamos qué es y por qué es tan nocivo para nuestra salud. 

¿Qué es el combustóleo?

El combustóleo es el residuo que queda después de refinar petróleo crudo. Se prepara con otros materiales residuales que se mezclan entre sí y contiene un alto porcentaje de azufre. El combustóleo es utilizado como combustible industrial para generación de electricidad en locomotoras y barcos; en las refinerías se utiliza en los calentadores a fuego directo y se debe mantener en tanques con altas temperaturas. 

Energía sucia en México
Energía sucia en México

La producción de combustóleo es costosa. En 2019, la producción de un megawatt hora con combustóleo fue de 138 dólares, mientras que el mismo megawatt generado con solar costó 67 dólares y la eólica 66, tomando el rango más alto de precios, según datos de la Secretaría de Energía. 

Por su ineficiencia, altos costos económicos, de salud, ambientales y por sus emisiones de gases efecto invernadero, el combustóleo permanece en desuso y en espera de ser retirado del sistema eléctrico; sin embargo, las instituciones a cargo de ejecutar la política energética actual pretenden aprovecharlo para la generación de energía eléctrica.

¿Cómo afecta el combustóleo al medio ambiente? 

La quema de combustibles trae consigo la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente en aquellos con alta concentración de gases contaminantes, como el azufre. El combustóleo produce partículas de dióxido de azufre (so2). Este gas forma sales que pueden ser transportadas en el ambiente y que, en ambientes húmedos, pueden formar ácidos. La exposición a sulfatos como a los ácidos derivados del SO2 es peligrosa para la salud debido a que ingresan directamente al sistema circulatorio humano a través de las vías respiratorias.

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Organizaciones a favor del medio ambiente, entre ellas Greenpeace, hemos alertado a la administración federal que quemar combustóleo, como se propone, tendrá serios impactos en la salud de las personas, sobre todo en quienes viven en áreas colindantes a las termoeléctricas y en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, así como otras cuencas densamente pobladas.

Por ejemplo, en abril pasado, varias organizaciones ambientalistas denunciaron que las altas emisiones de dióxido de azufre, carbono negro y partículas suspendidas por la quema de combustóleo en la Termoeléctrica de Tula, Hidalgo, afectan la salud de 22 millones de habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México, principalmente de la Ciudad de México y 59 municipios del Estado de México.

Refinerías en México. Foto: reforma.com

De acuerdo con información del diario Reforma, cada año mueren 25 mil personas de manera prematura a nivel nacional debido al uso de combustóleo, estiman académicos y actores políticos con base en estudios del IPN, la UNAM y el Instituto Mexicano del Petróleo.

¿Qué puedo hacer?

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Greenpeace también ha advertido que generar electricidad con combustóleo es más caro que con energía eólica o fotovoltáica; el aumento de los costos tendrá como consecuencia previsible un incremento en las tarifas de electricidad o de los impuestos, sin descartar recortes en áreas prioritarias como salud y educación.

El aprovechamiento de combustóleo, como lo propone la CFE, no beneficia al país y solo acelera los efectos del cambio climático, atentando contra el medio ambiente y nuestra salud e inclumpliendo los compromisos internacionales para generar el 35% de la electricidad a partir de fuentes limpias para el 2024.

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