Que no se prioricen combustibles fósiles altamente contaminantes como el combustóleo, el carbón y el gas natural para producir la energía que necesitamos, sobre fuentes…

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La energía termoeléctrica –que se genera con el calor obtenido de la combustión de combustibles fósiles– produce gases de efecto invernadero a gran escala, que a su vez propician el calentamiento global que ahora padecemos. 

Por años, la termoeléctrica ha sido en México la principal fuente de energía, muy por encima de las que sí son renovables. Firma aquí para exigir que la nueva normalidad sea verde y justa en México 

El problema con este tipo de energía es que las centrales termoeléctricas, donde se procesa, utilizan gas y combustóleo para calentar agua en una caldera que produce vapor con temperaturas muy altas. Este vapor se usa para impulsar las turbinas que generan la energía eléctrica. 

El combustóleo es el residuo de los procesos de destilación y craqueo del petróleo. El uso del combustóleo genera emisiones de monóxido de carbono (CO), bióxido de azufre (SO2) y óxidos de nitrógeno, que influyen directamente en el deterioro de la calidad del aire.

Manifestación desde la termoeléctrica en Tula Hidalgo, mostrando la contaminación en la zona.
Manifestación desde la termoeléctrica en Tula Hidalgo, mostrando la contaminación en la zona.

De acuerdo con la definición de la Ley de Transición Energética, las energías limpias son las que no emiten CO2 a la atmósfera. Además, en la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) se especificó como criterio para considerar alguna tecnología limpia que la captura y almacenamiento geológico o biosecuestro de bióxido de carbono sea una tasa de emisiones no mayor a 100 kg/MWh. Actualmente ningún tipo de termoeléctrica cumple con este límite.

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México tiene un largo historial en la producción de energía termoeléctrica. En 2008, Greenpeace alertó que la tecnología termoeléctrica era la más empleada en nuestro país para generar energía. En el 2007 se tenían registradas 22 centrales con una capacidad instalada de 16,484 mW, que producen 66,753 Gwh; para 2019, último año del que se tiene registro, se generó 893,748.8 Gwh, lo que continuó colocando a la termoeléctrica como la principal fuente de energía de nuestro país. 

Esto es grave para el planeta. Del total de las emisiones que genera nuestro país, 64% corresponden al consumo de combustibles fósiles, de acuerdo con el Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero 2015.

Pese a estos problemas, el gobierno federal actual –que tiene el mandato de reducir las emisiones contaminantes y generar el 35% de la electricidad a partir de fuentes limpias para el 2024– promueve la modernización y la instalación de nuevas termoeléctricas en el país.

¿Por qué la termoeléctrica no es energía limpia?
¿Por qué la termoeléctrica no es energía limpia?

De acuerdo con el Primer Informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Gobierno Federal asignó a través del Presupuesto de Egresos de la Federación a Petróleos Mexicanos (PEMEX), un presupuesto para inversión de 273 mil millones de pesos; de los cuales 210.7 mil millones corresponden a exploración y producción de petróleo y gas, y el remanente fue asignado al sector de transformación industrial de refinados y petroquímicos. Y añadió que la empresa encargada de generar electricidad, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), trabaja en la modernización de las instalaciones generadoras de electricidad, tanto de ciclo combinado, geotérmicas, termoeléctricas, nucleoeléctricas y particularmente en las hidroeléctricas, para restablecer su capacidad de generación. 

Desde Greenpeace queremos recordar a la ciudadanía y a nuestras autoridades que es momento de interactuar de otra forma con el planeta y dar un giro como sociedad y como país, por lo que urge priorice una visión de futuro sustentable, deje atrás los combustibles fósiles como motor de desarrollo y preservar la salud de los ecosistemas. 

¡Únete aquí y exijamos más energía renovable en México con respeto a derechos humanos!