La Comisión de Medio Ambiente del Senado de la República tiene en puerta un dictamen para modificar la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR), pero ¡cuidado! algunos puntos de ese documento no deberían estar ahí porque no buscan combatir la contaminación por plásticos, sino privilegiar a la industria.

Ojo. Estos son las tres cosas que NO debería tener la reforma a la LGPGIR:

1) Culpar a la ciudadanía de la contaminación plástica. 

Si bien todas las personas tenemos la responsabilidad de tirar la basura en su lugar, de llevar nuestros residuos a reciclar y más aún de transitar hacia estilos de vida más sustentables (en los que no usemos desechables y optemos por reutilizables), la contaminación por plásticos no solo se debe a nuestras acciones individuales, sino a la cultura del usar y tirar. 

En la cultura del consumismo, las empresas ponen en el mercado productos diseñados específicamente para usarse por muy poco tiempo y después tirarse, y es aquí donde reside la gran causa del problema de la contaminación. Los residuos que este modelo genera de forma desmedida podrían evitarse si las empresas distribuyen sus productos mediante esquemas de reutilización. 

El consumismo en México ha propiciado un aumento de problemas ambientales. En promedio al año, cada habitante ocupa 48 kilos de plástico. © Argelia Zacatzi / Greenpeace.
El consumismo en México ha propiciado un aumento de problemas ambientales. En promedio al año, cada habitante ocupa 48 kilos de plástico. © Argelia Zacatzi / Greenpeace.

Esto quiere decir que la culpa no es de la gente, las empresas deben hacerse cargo de los residuos que sus productos generan e innovar para brindarnos opciones libres de plástico y otros materiales de un solo uso.

2) Afectar las prohibiciones de plástico que se lograron en los estados. 

Una legislación general que regule plásticos de un solo uso debe ser progresiva y no revertir las prohibiciones ya aprobadas en estados y municipios, ya que estas legislaciones locales son grandes logros a favor del planeta y de un cambio cultural en el que dejemos atrás la cultura del usar y tirar. 

La LGPGIR debería partir de estas leyes locales que consiguieron la prohibición de los plásticos de un solo uso para sumar y no restar.

Marcha contra los plásticos
Marcha contra los plásticos © Juan Diego Cano / Greenpeace

3) Partir de un modelo de aprovechamiento de residuos ya generados. 

El dictamen propuesto por la Comisión de Medio Ambiente privilegia un modelo de gestión de residuos basado en valorizar y aprovechar residuos ya generados, mediante el reciclaje, el compostaje e incluso la incineración. Esto es terrible, ya que el modelo ideal es aquel que no genera estos residuos. 

El mejor residuo es el que no se genera, ya que cualquier forma de aprovechamiento traerá impactos ambientales adicionales y gastos a nuestros municipios. Lo que se debe hacer es privilegiar la jerarquía de la gestión de residuos que busca evitar su generación mediante el eco-diseño (diseñar productos que no sean desechables), la reutilización, la reparación, la renovación, etc, de lo que ya tenemos, extendiendo la vida útil de los productos y evitando que terminen en la basura.

Raúl Bolaños: un México con o sin plásticos. ¡Tú decides!

Ahora que ya conoces lo que está mal con este dictamen, ¡no dejes que pase! Nuestro papel como ciudadanía es exigir y vigilar que las y los legisladores del Senado de la República representen verdaderamente los derechos de la población y no los intereses de unos cuantos grupos de poder, como son las industrias.

Alzar la voz ahora, antes de que este decreto sea votado en Comisiones y luego en el pleno, sería actuar a tiempo y poner un freno a decisiones políticas y reformas que, después, es mucho más difícil revertir. 

Firma aquí la petición Recuerda que más de 100 mil animales marinos mueren cada año por la contaminación plástica.

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