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¡Libérate del plástico!

¡Exijamos leyes que prohiban los plásticos de un solo uso! Las corporaciones evaden su responsabilidad porque no existe un marco que las regule. Desplastifiquemos México.

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Ya hemos dicho en este espacio que las corporaciones podrían hacer mucho más para mitigar la crisis por contaminación plástica que vivimos. Además de reciclar, ¿qué otras acciones podrían implementar?

Las corporaciones saben que para hacerse realmente cargo del problema necesitan más que cambiar de un material de un solo uso a otro, ya que lejos de solucionar la contaminación plástica esto puede conducirnos a otro daño al medioambiente. 

Por ejemplo, cambiar de empaque de plástico a embalaje de papel parece una buena idea pero puede poner presión adicional al ecosistema forestal, que también está en crisis. Lo mismo con los popotes de bambú y otros materiales biodegradables.

Auditoría plástica realizada por voluntarios de Greenpeacei. © Chanklang Kanthong / Greenpeace

Auditoría plástica realizada por voluntarios de Greenpeace en todo el mundo © Chanklang Kanthong / Greenpeace

Lo que necesitamos es deshacernos de los plásticos de un sólo uso de una vez por todas. ¿Entonces qué pueden hacer las empresas? En primer lugar: adoptar nuevos modelos de negocio que prioricen el reuso y los sistemas de entrega que generen menos residuos. 

Esto va desde crear nuevos sistemas de relleno y reuso, usar embalaje libre de plástico, hasta inventar completamente nuevos sistemas de entrega y provisión de productos. 

Si las empresas en México se resisten a modificar sus sistemas de producción, aún tenemos una opción: nuestro gobierno tiene la obligación de usar todos los recursos a su alcance para garantizar el bien común. Por eso pídele al Senado mexicano que reforme la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR), para que prohíba los plásticos de un solo uso y haga responsable a las marcas de sus envases, empaques y embalajes. ¡Firma por un México libre de contaminación por plásticos!

Acá te dejamos algunos ejemplos de las alternativas ya existentes que, de acuerdo con algunos datos de Greenpeace, pueden implementar las empresas para realmente combatir la contaminación plástica:

 

Embalaje reutilizable con infraestructura revocable o recuperable

Esto es crear infraestructura reciclable que recoja contenedores usados de la casa de las y los consumidores; o que, por el contrario, quienes consumimos entreguemos los contenedores en un punto de recolección.

Un ejemplo de esto sería que las compañías de paquetería para llevar, como Uber Eats, entreguen los alimentos en recipientes que puedan ser regresados a los proveedores de las comidas para que ahí los laven y los reutilicen en su próxima entrega. En algunos países esto ya funciona.

Voluntarios en UK haciendo campaña contra los plásticos desechables © Greenpeace

Voluntarios en UK haciendo campaña contra los plásticos desechables © Greenpeace

Productos rediseñados con menos embalaje

Las compañías pueden rediseñar productos que utilicen menos embalaje o ninguno. Esto funciona bien para productos de cuidado y limpieza personal. Hay muchas marcas en el mundo que ya distribuyen masivamente productos que no requieren empaques de plástico, pero ésta es una práctica más común en negocios más pequeños o locales. 

En México, por ejemplo, existe una iniciativa de tienda digital llamada Cero Plástico que distribuye productos libres de plástico que pueden contribuir a que en poco tiempo las y los consumidores tengan una vida completamente libre de desechos de un sólo uso. 

 

Embalaje rellenable o “trae tu propio envase”.

Un ejemplo de esta alternativa es implementar mayores fuentes de agua gratuita o estaciones de relleno en pueblos y ciudades. Esto tiene que ver con fomentar ubicaciones donde la gente pueda rellenar gratuitamente sus botellas de agua reusables. Algunas ciudades europeas ya lo están implementando.

Algunos negocios también están poniendo buenos ejemplos. Luego de que en marzo pasado se prohibiera el uso de plásticos en Nuevo León, algunos establecimientos implementaron una iniciativa llamada Revolución Refil, que consiste en promover a través de promociones o descuentos el uso de recipientes propios para consumir bebidas y comidas. 

Tiendas zero waste en Zurich © Greenpeace

Modelos de tiendas libres de plásticos en Europa con contenedores rellenables © Greenpeace

  

“Hazlo tú mismo” y sistemas de producción local

Y hablando de negocios locales, ellos han probado que existen modelos de producción que son menos contaminantes y no requieren plásticos de ningún tipo durante todo el proceso. Un ejemplo de esto es la hidroponía, la agricultura urbana y otros métodos agrícolas innovadores pueden hacer de la producción de comida una práctica más viable en lugares y temporadas en las que no lo era. 

 ¿Por qué la mayoría de las grandes empresas no han transitado a estos nuevos modelos de negocio? Dinero. Como te relatamos en el blog ¿Quién gana con el reciclaje?, además del prestigio como socialmente responsables, la empresas tienen en el reciclaje un negocio millonario. 

 

 

Por el contrario, buscar alternativas más rápidas, integrales y eficaces para revertir la contaminación plástica significa mayor inversión.

Pero aunque las empresas hagan posible estos cambios, todavía está en la cancha de quienes consumimos optar por una cultura completamente libre de plásticos. 

Además, mientras esto ocurre, los gobiernos deben colocar límites de crecimiento de los tipos y cantidades de envases plásticos que es producido, por ende acelerar nuestra transición a un mundo libre de nueva contaminación plástica.

¡Firma la petición!