Urban Revolution Viaduct Protest in Mexico. © Argelia Zacatzi
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#ContaminaciónDelAire #Transporte Exige transporte seguro y sin contaminación del aire

Exijamos más y mejor transporte que nos ayude a mejorar el aire que respiramos en nuestras ciudades

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Qué cómodo resulta subirnos al auto para transportarnos a cualquier parte: escuela, trabajo, compras, ir a comer, cenar, o simplemente pasear. A veces la distancia es tan corta que bien podríamos hacerlo caminando o en transporte público. Sin embargo, estamos acostumbrados a usar este vehículo para toda ocasión aunque en realidad no lo necesitemos y muy probablemente en casa haya más de un coche, quizá uno por cada miembro de la familia. Por las calles se ven circulando autos con un solo pasajero, el chofer, y rara vez -o nunca- nos hemos organizado con vecinos, familiares y amigos para coincidir en rutas y horarios con el fin de aminorar el impacto ambiental. Se calcula que el auto privado ocupa -en espacio- 90 veces más que el metro y 20 veces más que el autobús.

Tráfico en Ciudad de México © Argelia Zacatzi

Tráfico en Ciudad de México

En la Ciudad de México circulan aproximadamente cinco millones de automóviles particulares al día. En el territorio nacional, la cifra asciende a más de 29 millones. Esto quiere decir que en la capital de la República transita más del 16 por ciento del total nacional.

Estos datos, sin incluir el transporte público, cuyas unidades no llegan a un millón en todo el país.

Aparte del caos que en horas pico hemos padecido quienes vivimos en la gran urbe, los habitantes sufrimos cotidianamente la emisión de gases por parte de los automóviles, principalmente hidrocarburos, óxido de nitrógeno, monóxido de carbono, bióxido de carbono, bióxido de azufre y partículas. Las reacciones químicas de las emisiones con la luz solar, causantes de contaminación del aire, se agrava en temporadas de altas temperaturas, dando como resultado daños a la salud que van de irritación en ojos, nariz, garganta, asma, bronquitis, hasta enfermedades cardiacas.

Photomontage for Children and Air Pollution Initiative in Mexico. © Aarón Borrás

Mala calidad del aire en México

En la atmósfera, las emisiones vehiculares aumentan los niveles de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, con un resultado catastrófico en lo que a calentamiento global se refiere. 

Los tipos de emisiones de gases contaminantes por parte de los automóviles son dos: emisiones evaporativas y emisiones por el tubo de escape. Las primeras se deben a la evaporación de combustible, generada por diversos factores como temperatura ambiente, calor residual al apagar el motor, funcionamiento normal cuando el motor está encendido. Las segundas se deben a la quema de combustible y son las más peligrosas, ahí se encuentran, además de las partículas e hidrocarburos, contaminantes como el monóxido de carbono, el bióxido de carbono, los óxidos de nitrógeno y el azufre. Es por ello que el mantenimiento del auto, la velocidad, la frecuencia de aceleraciones y la calidad del combustible, resulta de gran importancia para reducir la rapidez con que avanza el cambio climático.

La Norma Oficial Mexicana (NOM) número 042, referente a los límites máximos permisibles de emisión de gases y partículas de vehículos automotores, ha sido ampliamente criticada por especialistas que aseguran que los parámetros permitidos se sitúan por debajo de los permitidos en otros países con mediciones mayores de contaminación, como Estados Unidos y países europeos. Señalan que la norma debe actualizarse y estar acorde con los niveles de contaminación del aire de la zona metropolitana y ciudades como Guadalajara, León y Monterrey entre otras.

Pero lo más recomendable y lo que está a nuestro alcance para reducir este problema, es el uso de vehículos que no contaminen o que contaminen menos. Contar con transporte público eléctrico y con un plan a largo plazo para que éste no dependa del carbón,  del uso de la bicicleta para trayectos cortos y otras alternativas que nos ayuden a mitigar la contaminación y los efectos del cambio climático. Otra opción es caminar. Además de contribuir a una mejoría en la calidad del aire que respiramos, atraerá a nuestras vidas y a nuestra salud grandes beneficios. Qué dices, ¿comenzamos?

Firma esta petición y exige transporte seguro, eficiente y no contaminante