Hoy tenemos la oportunidad de hacer frente a esta crisis y reinventar nuestro estilo de vida y el modelo actual de consumo masivo hacia uno…

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Un modelo de alimentación nutritiva, sostenible, culturalmente pertinente, inicia con la lactancia materna, ya que es un alimento natural, nutritivo y que no contamina ni produce desecho alguno, ¿cuántos alimentos actualmente se pueden jactar de reunir todas estas característica? 

La lactancia materna no utiliza ningún tipo de energía eléctrica; no hay que limpiar o esterilizar ningún tipo de instrumento, por lo que se ahorra agua y se evita el uso de jabones o productos de limpieza. Además, no se requiere de transporte para su distribución y reduce considerablemente el uso de medicamento en bebés. 

¿Cómo beneficia al medio ambiente la lactancia materna?
¿Cómo beneficia al medio ambiente la lactancia materna?

En contraste, para la producción de 1kg de fórmula láctea se requieren más de 4 mil litros de agua; además, la industria que las genera produce muchísimos residuos, mayor gasto de electricidad, mayor cantidad de metanol en la atmósfera y, por si fuera poco, tiene costos realmente elevados. 

Desventajas de la leche en fórmula

Grandes empresas del sector alimenticio están detrás de la promoción de leches artificiales con una gran maquinaria publicitaria que esconde los daños a la salud de los infantes que éstas causan, así como sus afectaciones sociales y ambientales. 

Además, comprar productos ultraprocesados de grandes marcas, como las leches artificiales, contribuye a la perpetuación del modelo alimentario industrial basado en la explotación de las personas y de la naturaleza. Estos alimentos están detrás de la pandemia de obesidad y sobrepeso que vive actualmente la sociedad mexicana.

Muchas leches artificiales se fabrican en otros países o en lugares lejanos al sitio de consumo, por lo que son productos con una mayor huella de carbono por las distancias que deben viajar para llegar a nuestras manos (emisión de GEI por transporte).

Las leches artificiales vienen en empaques o envases de un solo uso, hechos de aluminio, plástico y otros materiales. Su desecho, una vez que se termina el contenido, contribuye a la contaminación de nuestro planeta por todos los residuos que se generan bajo la cultura del usar y tirar.   

A esto se suma que el consumo de leches artificiales obliga a usar biberones plásticos, lo que expone a las y los bebés a las sustancias químicas tóxicas presentes en este material, las cuales pueden liberarse con aumentos de temperatura (como cuando se hierven las mamilas). Un ejemplo de esto es la presencia del químico Bisfenol A (BPA) en algunos biberones plásticos, particularmente aquellos hechos de policarbonato. Este químico está relacionado con efectos en las funciones endocrinas. 

Lactancia materna y medio ambiente
Lactancia materna y medio ambiente

Algunos biberones son catalogados como libres de BPA pero han sido elaborados con plásticos que contienen bisphenol S, un sustituto para el BPA. Este químico, según un estudios publicado en Scientific Reports (2019), de la Universidad de Guelph, es también dañino y se ha relacionado con afecciones cardiacas. La lactancia materna previene de exponer a los bebés a estas sustancias dañinas para la salud contenidas en los plásticos.

Además, las leches artificiales no contienen los anticuerpos presentes en la leche materna, por lo que los beneficios de la lactancia materna para las madres y los infantes no pueden obtenerse con leches artificiales. Todo esta información debería estar claramente expresada en las etiquetas y demás información sobre las leches artificiales.

Beneficios de la lactancia materna para la salud de la madre y el bebé

Por el contrario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables.

La exclusividad de este alimento los primeros 6 meses de vida de las y los bebés, y como alimentación complementaria hasta sus dos años de edad, es primordial para que tengan un desarrollo saludable de por vida. De hecho, la leche materna es considerada un alimento vivo porque se adecúa día a día según las necesidades de cada bebé. 

La leche materna contiene todos los nutrientes que la o el niño necesita durante los seis primeros meses de vida. Además protege contra la diarrea y las enfermedades comunes de la infancia, como la neumonía, y también puede tener beneficios a largo plazo para la salud de la madre y el niño, como la reducción del riesgo de sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia, de acuerdo con la OMS

Las personas adolescentes y adultas que fueron amamantadas tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad. Son menos propensos a sufrir diabetes de tipo 2 y obtienen mejores resultados en pruebas de inteligencia, según el organismo internacional. 

"Keep It in the Ground" Fossil Fuel Rally in Washington DC. © Greenpeace / Robert Meyers
Un modelo de alimentación nutritiva, sostenible, culturalmente pertinente, inicia con la lactancia materna © Greenpeace / Robert Meyers

Además, para las madres, amamantar previene hemorragias postparto, favorece la recuperación del peso corporal, proporciona una oportunidad única de vínculo afectivo, reduce el riesgo de cáncer de mama y ovarios, y mejora el contenido de calcio al llegar la menopausia. Para el o la lactante, la leche materna ofrece protección frente a infecciones respiratorias, gastrointestinales e incluso urinarias. El contacto físico con la madre ayuda a las y los recién nacidos a sentirse más seguros, tener un mejor desarrollo dental, potenciar el desarrollo intelectual, reduce el riesgo de padecer alergias, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad o hipertensión.

Actualmente existen varios esfuerzo por concientizar acerca de los múltiples beneficios que la lactancia materna representa para la salud de las y los bebés, lo cual deriva en un bien para nuestro planeta.  Desde 1992, las organizaciones encargadas de dicha celebración son la WABA (Alianza Mundial pro Lactancia Materna), la OMS (Organización Mundial de la Salud) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) conmemoran del 1 al 7 de agosto de cada año la Semana Mundial de la Lactancia, cuyo objetivo es concientizar y visibilizar todas sus bondades. 

En la celebración del año 1997 se puso por primera vez sobre la mesa los beneficios de su práctica para el ambiente con el lema “Lactancia materna: un recurso natural”, en el 2004 con “Lactancia materna exclusiva los 6 primeros meses: segura, saludable y sostenible”, y en el 2016 el lema fue “Lactancia materna: clave para el desarrollo sostenible”. 

La lactancia materna es una responsabilidad de todas las personas, no sólo de las madres

Las madres pueden optar por amamantar a sus bebés para así evitar el consumo de leches artificiales; sin embargo, la lactancia no es una actividad que le corresponde solamente a las madres. Lograr una lactancia materna efectiva requiere de contención política, social, laboral y familiar. Es una práctica absolutamente demandante y se requiere de trabajo en equipo. 

Idealmente ese apoyo integral debería comprender al menos los primeros 1000 días de un nuevo bebé en casa (contados desde el embarazo y hasta el cumpleaños número dos). Las necesidades de la madre y del bebé son tan particulares que queda claro después de todo este relato de beneficios para la sociedad y el medio ambiente que tenemos mucho trabajo por hacer. Sí a la lactancia materna, sí a mejorar nuestro medio ambiente.