Hoy tenemos la oportunidad de hacer frente a esta crisis y reinventar nuestro estilo de vida y el modelo actual de consumo masivo hacia uno…

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Las ciudades concentran actualmente la mayor parte de la población mundial. En México, por ejemplo, casi el 78% de las y los mexicanos vivimos en zonas urbanas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Más gente en las ciudades es sinónimo de más consumo de productos y servicios, y mayor contaminación. En América Latina, cada persona genera alrededor de un kilo de basura al día y la región en su conjunto, unas 541.000 toneladas, lo que representa alrededor de un 10% de la basura mundial, según un informe de ONU Medio Ambiente.

Además, a consecuencia de que el modelo de movilidad más usado en las ciudades es el que está centrado en el uso del automóvil, nueve de cada diez personas respiran aire con altos niveles de contaminantes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. 

Si queremos combatir el cambio climático, también debemos repensar nuestro consumo.

La forma de vida de las ciudades tiene un impacto en el planeta y en la vida de cada persona. 

La OMS reconoce que la contaminación del aire es un factor de riesgo crítico para las enfermedades no transmisibles (ENT), ya que se estima que causa una cuarta parte (24%) de todas las muertes de adultos por cardiopatías, el 25% de las muertes por accidentes cerebrovasculares, el 43% de las muertes por neumopatía obstructiva crónica y el 29% de las muertes por cáncer de pulmón.

A estos factores de contaminación se suma que actualmente en México el consumo de energía eléctrica en el sector residencial o doméstico equivale a 25% del total nacional, de acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor.

Las ciudades deben ser el corazón del cambio

Quienes vivimos en las grandes urbes tenemos una gran responsabilidad con el medio ambiente. La diferencia está en optar por contribuir para convertirlas en ciudades sustentables.Hay muchas alternativas para ello. 

Un primer paso para reducir nuestra huella ecológica es, por ejemplo, transitar hacia un modelo de movilidad sustentable, el cual se refiere a un modelo de traslado y de ciudad que permite a las personas ir de un lugar a otro sin generar tantas emisiones contaminantes, de forma accesible, eficiente, segura y equitativa para todo tipo de personas y necesidades. 

Usa más tu bicicleta y reduce la contaminación
Usa más tu bicicleta y reduce la contaminación

¿Existe esa forma de movilidad? Claro, la bicicleta, por ejemplo, es un medio de transporte ideal: te permite recorrer largas distancias, es cero emisiones y te deja disfrutar del aire; con más carriles para bicis en la ciudad, este transporte sería de los más seguros. Otra forma es la caminata. Merecemos ciudades en las que ir del trabajo a la casa, aunque sean trayectos largos, sean disfrutables y seguros.  

También podemos cambiar hacia un modelo de energía distribuida que, según diversas descripciones retomadas por la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía, se refiere a la generación o el almacenamiento de energía eléctrica a pequeña escala. Los calentadores, las estufas los techos solares y las turbinas eólicas para la generación de energía en casa, son ejemplos perfectos de alternativas para consumir menos energía y aprovechar mejor los recursos. 

Otras formas de contribuir es a través de huertos urbanos y cultivar nuestros propios alimentos, o bien optar por comprarlos en iniciativas de consumo alternativo que nos brinden opciones naturales, frescas, de temporada, ecológicas y locales. Esto sería un gran aporte porque el sistema alimentario es responsable del 80% de la deforestación actual de algunos de los bosques con mayor biodiversidad del planeta; a alrededor del 60% de las emisiones de GEI globales relacionadas con los alimentos.

Seasonal Fruits and Veggies in Austria. © Mitja  Kobal / Greenpeace
Decide hacer tu propio huerto en casa © Mitja Kobal / Greenpeace

Además de esto, podemos eliminar el uso de plásticos de un solo uso para evitar la generación desmedida de residuos de este tipo. Modificar nuestros hábitos de consumo en general es otra opción, el consumismo es la causa del 60% de todas las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI), de acuerdo con un estudio de distintas universidades de Estados Unidos sobre el consumo y las emisiones de efecto invernadero en 79 ciudades

En fin, las posibilidades son infinitas. Lo que importa es que te decidas a consumir menos, pero consumir mejor. 

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