La situación actual de falta de abasto de combustible en diversas ciudades del país nos confronta con una realidad innegable: habitamos ciudades diseñadas y construidas en torno al uso de combustibles fósiles que en un futuro serán sumamente escasos.

Las largas filas en las gasolineras evidencian un uso exacerbado del automóvil, que no se ha logrado desincentivar pese a los diferentes esfuerzos, debido a que los sistemas de transporte público y no motorizado son poco eficientes.

Aspecto del tráfico en hora pido en la CDMX © Greenpeace/ Aarón Borrás

La crisis climática y de contaminación atmosférica son dos retos a los que tenemos que hacer frente con urgencia. La mala calidad del aire en todo el país ocasiona 17 mil muertes anuales por enfermedades respiratorias. Esta situación debería considerarse una emergencia tanto de salud como de movilidad, tomando en cuenta que el 70% de contaminantes proviene del parque vehicular.

México ha suscrito diversos compromisos internacionales para reducir la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático. Uno de ellos es el  Acuerdo de París en 2015, a raíz del cual se estableció como obligación en la Ley de Transición Energética que para 2024 el 35% de la generación de energía será de fuentes limpias y para 2050 el 50%, lo cual plantea la urgente necesidad de priorizar las energías renovables para garantizar un abandono paulatino de los combustibles fósiles durante las siguientes décadas.

El actual desabasto de gasolinas abre una oportunidad para disminuir la dependencia a energéticos contaminantes que impactan negativamente a la salud de la población y la movilidad. Es por ello que Greenpeace solicita a los gobiernos federal, estatales y municipales, en sus respectivas atribuciones, que aseguren acciones encaminadas a:  

  1. Incrementar la inversión para el desarrollo de sistemas de transporte público seguros y eficientes, y fomentar formas alternativas de movilidad en las ciudades y entidades del país.
  2. Priorizar la implementación de sistemas de transporte público de cero emisiones.
  3. Delimitar planes a largo plazo para sustituir de forma gradual el uso de combustibles fósiles por energías renovables, con las menores afectaciones posibles a usuarios y sectores productivos.
  4. Eliminación gradual de incentivos fiscales a los combustibles fósiles a la par de generación de alternativas de movilidad y transporte de mercancías.