
SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, el hombre más rico del mundo y que podría convertirse en los próximos meses en el primer trillonario, persigue un ambicioso sueño: llevar a la humanidad a la Luna y Marte. Para lograrlo, desarrolló su programa de cohetes Starship. Te contamos por qué las incursiones espaciales de este multimillonario están dañando el medio ambiente y quién debería pagar el costo ambiental.
Desde junio de 2023, SpaceX desde su base en Boca Chica, Texas, a escasos kilómetros de la frontera con México, cerca de Matamoros, comenzó a lanzar basura espacial a territorio mexicano. El resultado fue un grave daño para las comunidades y ecosistemas de Tamaulipas.
Las operaciones de los cohetes Starship han generado una lluvia de escombros y basura espacial como restos de cohetes, plásticos, metales que están contaminando el Golfo de México. Este fenómeno está afectando las playas, la vegetación circundante y ocasionó la muerte de cientos de especies, entre éstas más de 800 tortugas bebés que no pudieron desovar en Playa Bagdad después de uno de los lanzamientos, de acuerdo con información recopilada por Greenpeace y testimonios compartidos por la organización local Conibio Global.
¿Qué causa los desechos de SpaceX?

Fuentes gubernamentales estiman que desde 2019, se han registrado al menos 16 pruebas y lanzamientos del programa Starship. En al menos 9 de ellos se identificaron restos de cohetes en territorio mexicano. Los desechos provienen de explosiones durante el despegue o en el reingreso a la atmósfera, así como de caídas de componentes directamente en el océano.
Una de las principales zonas afectadas es la Playa Bagdad, cerca de Matamoros. Aunque también el Ejido La Burrita, El Mezquital, y algunas zonas de las aguas del Golfo de México resultaron afectadas. Además de áreas protegidas como Laguna Madre y delta del Río Bravo.
Entre los escombros encontrados en las costas de Tamaulipas y en el fondo marino, se encuentran:
• Tanques de gas
• Láminas de acero y piezas de aluminio
• Fragmentos de plástico y residuos sólidos de color negro con apariencia de caucho
• Material sintético blanco, posiblemente del recubrimiento térmico del cohete
• Tanques cilíndricos metálicos identificados como parte del sistema de propulsión o contraincendios
• Propulsores del tamaño de un camión grande localizados en el fondo marino
SpaceX México: ¿qué daños hay?
El impacto de las operaciones de SpaceX no es una abstracción. Las consecuencias en territorio mexicano están documentadas por organizaciones civiles y varios reportes de medios locales y nacionales.

Las operaciones gubernamentales en el sitio han identificado: desechos metálicos y plásticos, vegetación quemada y contaminación del suelo. Aunque no identificaron efectos en las aves, durante el lanzamiento, algunas reaccionaron por el ruido y vibraciones generadas.
Asimismo, algunos pescadores locales reportaron la percepción de alto ruido. Esto podría causar alteración en los patrones de uso del hábitat con efectos acumulativos por lanzamientos regulares.
El problema se agrava debido al estrés acústico que podría producir desplazamiento de aves, muerte de peces, efectos en el comportamiento de la fauna, riesgo físico para la fauna por desechos plásticos y metálicos, compactación del suelo y turbiedad en agua.
El área de impacto no es una zona desértica, sino un ecosistema de incalculable valor. SpaceX no solo contamina esta área desde la distancia, estableció una presencia física directa. El riesgo no es teórico, en junio de 2025, una de sus naves explotó en un banco de pruebas muy cercano a la frontera, quemando manglares del lado mexicano, según información recopilada por Greenpeace.
El conflicto escaló a una crisis de soberanía cuando, según testimonios que recopiló Conibio, en Playa Bagdad aparecieron letreros con la leyenda “Área Restringida” presuntamente pertenecientes al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, instalados por personas que cruzaron desde Texas. La Secretaría de Marina tuvo que intervenir para retirar los señalamientos.
El proyecto de exploración espacial del hombre más rico del mundo, Elon Musk, está causando un daño ambiental tangible en México. La promesa de un futuro en las estrellas no puede construirse sobre la destrucción de los ecosistemas aquí en la Tierra.
La crisis climática no es un accidente, es el resultado de un modelo que permite a multimillonarios y grandes corporaciones enriquecerse mientras dañan al planeta. Si empresas como SpaceX generan impactos ambientales significativos, no es justo que el costo lo sigan pagando las comunidades, los ecosistemas y las futuras generaciones.
Hoy puedes exigir un cambio real. El progreso no puede medirse solo en lanzamientos, sino en responsabilidad. Alza la voz y demanda justicia climática. El momento de exigir es ahora.


