Davos, Suiza –  La iniciativa conocida como el Foro Económico Mundial, una organización privada e internacional fundada en 1971, y que reúne a representantes de empresas y gobiernos de distintas partes del mundo, lejos de encarnar un “espíritu de diálogo” -como lo explicita el lema de su reunión actual, desarrollada en la ciudad de Davos, Suiza durante esta semana-  para el abordaje de problemas cruciales como el cambio climático, está siendo un ícono de la hipocresía global al contribuir de manera alarmante al incremento de este fenómeno. 

Como se ha señalado de parte de Greenpeace, el uso de jets privados a manera de “taxis aéreos” para asistir a dicho encuentro internacional, de parte de un sector mínimo de la población global, se ha disparado, profundizando de manera incuestionable el cambio climático debido al balance de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que tal tipo de movilidad tiene para el planeta, además de incrementar por mucho los niveles de contaminación atmosférica. 

Además de ello, la presencia de Donald Trump al Foro representa y expone la crisis de “liderazgo global”, que en términos concretos y crudos se encuentra encabezado por multimillonarios que poco o nada abonan a la acción climática y a la definición de soluciones reales y profundas a esta crisis, y cuyo actuar, por el contrario, la ahonda, en medio de un preocupante contexto de creciente confrontación geoeconómica y geopolítica. 

Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llega a Davos en el primer aniversario de su segundo mandato, en medio de crecientes amenazas comerciales contra Europa, Greenpeace advierte que el Foro Económico Mundial (FEM) vuelve a dar cabida a políticas que agravan el caos climático, la inestabilidad económica y la desigualdad.

Clara Thompson, responsable de campañas europeas de Greenpeace Alemania, afirmó:

«La visita de Trump pone de manifiesto la contradicción que subyace en Davos. Los líderes que abandonan la acción climática, amenazan con la confrontación económica y profundizan la desigualdad son tratados como líderes mundiales, mientras que los costos recaen sobre todos los demás. Tras años de política al estilo Trump, sabemos lo que ocurre cuando la riqueza extrema lleva la batuta: la democracia, la acción climática y la igualdad son siempre las primeras en salir perdiendo».

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