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Greenpeace está hecha de personas como tú, que desde su trinchera buscan cambiar al mundo. Es gracias a madres y padres preocupados por el futuro de sus hijos; hombres y mujeres de todas las edades que quieren un país más justo y verde que cumplimos 26 años en México a favor de la defensa ambiental.

Son las miles de personas que se han sumado a este movimiento las que están detrás de grandes logros: la creación de un santuario ballenero en México, la conservación de áreas naturales protegidas como Cabo Pulmo, una ola imparable para eliminar por ley los plásticos de un solo uso que ahogan nuestros océanos y el reciente anuncio de la construcción de más infraestructura ciclista en la Ciudad de México, que nos permita reducir el uso del auto para mejorar la calidad del aire que respiramos.

Las acciones de estudiantes, profesionistas, investigadores, amas de casa, niñas y niños que van desde la difusión de información, la firma de peticiones para pedir a empresas y gobiernos que dañan el medio ambiente que dejen de hacerlo, su cambio de hábitos cotidianos (abandonar el plástico desechable, usar más transporte público y la bicicleta), su participación en marchas y protestas creativas que llamamos la atención para resolver temas urgentes como el cambio climático y la contaminación del aire.

Éste último fue el que dio origen al trabajo de Greenpeace México en 1993, cuando la crisis de la mala calidad del aire colocaba a la Ciudad de México como la metrópoli más contaminada del mundo y un grupo de personas preocupado por la situación, colocó una máscara de oxígeno a la Diana Cazadora para demandar al gobierno acciones concretas para reducir la contaminación.

En ese momento conseguimos que las autoridades reconocieran que la concentración de contaminantes era mucho mayor de lo que se admitía e incorporaran la cuantificación de otros compuestos dañinos, como el benceno. Pese a que insistimos en la necesidad de tener planes a largo plazo que mejoraran la calidad del aire, 25 años después recreamos la emblemática protesta para señalar que el aire en México mata, el problema se ha agravado y afecta ahora a todo el país, lo que hace urgente la participación de todas y todos para exigir más transporte público y no contaminante como la solución a este grave problema.

El trabajo arduo y el apoyo de la gente ha logrado que en la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios esté discutiéndose la modificación de las normas de salud ambiental a los índices que propone la Organización Mundial de la Salud para proteger a la población, además de que como sociedad estemos volteando ya a ver otras formas de movilidad para mejorar el aire que respiramos y detener el cambio climático.

El camino no ha sido fácil, pero tener cientos  de manos voluntarias que donan su tiempo y esfuerzo así como las aportaciones económicas de miles de personas para mantener la independencia política y económica (lo que significa no aceptar dinero de empresas, gobiernos o partidos políticos) nos ha permitido señalar las amenazas al medio ambiente y seguiremos haciéndolo.

 

¡Gracias!