Una de las múltiples formas en las que el consumo de alimentos de origen animal devasta el planeta es través de la deforestación.

En los últimos 25 años se ha deforestado una superficie boscosa equivalente al territorio de la India. Particularmente en América Central y América del Sur, la expansión de los pastizales para la producción ganadera ha sido una de las causas de esta enorme destrucción, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

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De acuerdo con el reporte Menos es Más de Greenpeace, entre 1960 y 2011, la producción de alimentos de origen animal fue responsable a nivel mundial del 65% de los cambios en el uso del suelo y de la expansión de la tierra cultivada. 

Deforestación por agricultura industrial
Deforestación por consumo de carne

Algunas científicas y científicos estiman que la tierra para pasto y alimento de ganado es de 2 mil 500 millones de hectáreas, lo que supone aproximadamente la mitad de toda la tierra agrícola del mundo. Se ha calculado que el área de tierra necesaria para la producción ganadera (tierras de cultivo y pasto) es aproximadamente el 75-80% de toda la tierra agrícola.

Específicamente la producción de carne de vacuno requiere más tierras que otras carnes porque necesita 28 veces más tierras que las necesarias para los productos lácteos, la carne de cerdo, la carne de aves de corral y los huevos juntos. 

Esto es grave porque la deforestación libera miles de millones de toneladas de bióxido de carbono en la atmósfera y causa la extinción de miles de especies todos los años.

Deforestation for Farming and Agriculture in Chaco Province, Argentina. © Martin Katz / Greenpeace
El consumo excesivo de carne contribuye a la deforestación del planeta

Además, los bosques nativos, las praderas y las sabanas son las principales áreas afectadas por el cambio de uso de suelo para pastos o cultivo de alimentos para animales, pero eliminar estos cuerpos boscosos puede cambiar ecosistemas enteros de forma irreversible (incluyendo el cambio en la composición de las especies) al igual que alterar el ciclo mundial del carbono, los ciclos hidrológicos, los sistemas meteorológicos locales y otros procesos.

En este punto, cambiar nuestros hábitos de consumo de carne puede ser un primer paso pero se requiere que los gobiernos y las corporaciones también asuman su responsabilidad en la materia, ya que existen formas de producir alimentos menos dañinas para el medio ambiente y la salud humana.