Apoya la economía local y el acceso a alimentos sanos ante la crisis por COVID-19

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¿Cuántas porciones de carne comes en una semana? ¿Dónde compras tus alimentos? Las respuestas serán determinante para el futuro del planeta y, en específico, del recurso vital que es el agua.

La agricultura y la industria de la ganadería son dos de los factores que más contaminan el agua. Esto es así por los desechos animales, los antibióticos, las hormonas, los productos químicos, así como los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos.

Además, el exceso de cultivo, el sobrepastoreo y la deforestación afectan el ciclo del agua e impiden que ésta se renueve en la superficie como en los espacios subterráneos. La infiltración de agua a través del suelo atrapa los contaminantes e impide que estos se filtren en el agua freática, pero si hay sedimentos (contaminantes) y la fuente de contaminación de un cuerpo de agua no se suspende, éste puede tardar décadas en limpiarse por sí solo.

Yucatán México
Protesta por la agricultura industrial en Yucatán © Arturo Rocha / Aerofilms / Greenpeace

El otro problema es el abastecimiento de agua para los cultivos. De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los suelos funcionales desempeñan un papel clave en el abastecimiento de agua limpia y en la resiliencia ante las inundaciones y sequías. El suelo captura y almacena agua, poniéndola a disposición de los cultivos para su absorción; de este modo, reduce al mínimo la superficie de evaporación y maximiza la eficacia y productividad en el uso del agua. 

Los suelos sanos con un elevado contenido de materia orgánica tienen la capacidad de almacenar grandes cantidades de agua. No obstante, los suelos sobreexplotados reducen la fertilidad de la capa arable (nivel superior del suelo) y la cubierta vegetal, por lo que se requiere cada vez más de sistemas de regadío.

De acuerdo con la FAO, se considera que la ganadería es la principal fuente terrestre de contaminación de fósforo y nitrógeno en el Mar del Sur de China, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas marinos.

Por otro lado, se estima que de los plaguicidas utilizados en la agricultura en forma preventiva, sin importar si se presenta o no una plaga, sólo 1% alcanza los cultivos, el resto contamina suelo, aire y, principalmente, los cuerpos de agua. 

Cattle in an Ecological Farm in Kenya. © Cheryl-Samantha Owen / Greenpeace
Ganadería industrial y sus impactos © Cheryl-Samantha Owen / Greenpeace

La agricultura y ganadería son los sectores que más agua utilizan y los que más la desperdician: 57% del total utilizado, se desperdicia principalmente por infraestructuras de riego ineficiente que se encuentra en mal estado, es obsoleta o tiene fugas. La superficie irrigada es de 6.3 millones de hectárea. Las pérdidas por infiltración y evaporación son de más del 60% del agua que se almacena para uso agrícola, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), analizados por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Otra fuente de contaminación del agua como consecuencia de la producción de alimentos es cuando se descargan aguas residuales sin tratamiento ya sea de tipo doméstico, industrial, agrícola o minero. Para 2010, más de 70% de los cuerpos de agua de México estaba contaminado, especialmente las del Valle de México, de acuerdo con la UNAM.

La industria azucarera, por ejemplo, es la que produce la mayor cantidad de materia orgánica contaminante y la petrolera y química las que producen los contaminantes de mayor impacto ambiental.

La cadena de contaminación del agua por los alimentos no termina aquí. En muchos supermercados los alimentos (lo mismo verduras, que carne o semillas) se comercializan con empaques de plástico innecesarios, los cuales irán a parar a los océanos, afectando los ecosistemas marinos y la salud humana. 

¿Cómo tu consumo afecta el planeta?
¿Cómo tu consumo afecta el planeta? © Greenpeace / Nigel Marple

¿Esta situación se puede revertir? Sí, siempre hay alternativas. Una de ellas es disminuir nuestro consumo de carne y cambiar a una dieta planetaria, que consiste en una alimentación más sana y al mismo tiempo más sustentable.

Exige, junto con Greenpeace, que el sistema alimentario en México deje la sobre explotación de los animales y los bienes naturales. La agricultura sostenible es una realidad.

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