Hoy tenemos la oportunidad de hacer frente a esta crisis y reinventar nuestro estilo de vida y el modelo actual de consumo masivo hacia uno…

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La pandemia de COVID-19 ha cambiado la forma en que la gente piensa sobre la salud y la seguridad. En consecuencia, personas de todo el mundo se han abastecido de jabones, sanitizantes y desinfectantes en aerosol, se han distanciado de amigos y familiares, y han limitado sus salidas a tiendas y restaurantes. Así también, en respuesta a las preocupaciones de los trabajadores y los clientes y a la avalancha de propaganda de la industria del plástico, las prohibiciones de plásticos se han detenido y se han restringido los artículos reutilizables en muchos lugares.

A medida que los establecimientos minoristas y restaurantes reabren, al mismo tiempo en que los casos de COVID-19 siguen aumentando, es imperativo que se implementen sistemas de reutilización y recarga (refill) que protejan nuestro medio ambiente y alivien las preocupaciones de los trabajadores y los clientes. La pandemia no puede ser una excusa para volver a una era de desechables generalizados,
ya que nuestro medio ambiente y las comunidades más vulnerables del mundo serán las que más sufrirán. La industria del plástico sigue luchando para garantizar que los plásticos de un solo uso prevalezcan en el futuro; sin embargo, su cabildeo ignora los impactos de refinerías e incineradoras en las comunidades de bajos ingresos y de personas de color, el costo de una mayor contaminación plástica para nuestros océanos, así como a las comunidades cada vez más afectadas en todo el mundo.